Hola hola!!!!
¿Cómo están? Espero que muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una gran sonrisa 🥰
Lamento un poquitín la demora ya que junio fue un mes demasiado intenso para mí en muchos sentidos, además de ser mi mes de cumpleaños número 35 y también tuve la oportunidad de ver en vivo a mi banda favorita FLOW y de tomarme una foto con ellos 🤭💕
Me siento muy feliz por tal oportunidad, pero aquí estoy nuevamente manos en el teclado y muchas gracias como siempre por todo su amor a éste fanfic, nos leemos nuevamente a final de éste mes 😚
Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan
Capítulo 51
*Keito*
- Muchas gracias por recibirnos en su casa nuevamente Don Carlos – dice el señor Hikaru después de bajar todos del carruaje junto a nuestro equipaje.
- Es un gusto siempre mi señor – dice éste con una gran sonrisa – y veo que traen a un nuevo acompañante – dice mirando con curiosidad a mi prometido.
- Mi nombre es Masaki, es un gusto conocerlo señor – dice con una radiante sonrisa, extendiendo su mano para saludarle.
- El gusto es mío joven – dice Don Carlos con alegría, correspondiendo al apretón de manos.
- Masaki es el prometido de Keito – dice el príncipe Ryosuke – así que va a estar una temporada con nosotros, mientras ambos se conocen y pasan tiempo de calidad juntos.
- Ya veo, eso me parece muy bien, es usted un hombre muy afortunado joven Keito – dice con una sonrisa picarona.
- Gracias… - Respondo un poco avergonzado por la situación en la que me encuentro.
- Pero por favor sigan, mi casa es también la suya – dice yendo hacia la puerta, abriéndola a plenitud para que pudiésemos entrar más cómodamente.
- Que casa tan linda y agradable – dice Masaki mirando todo con fascinación, viéndose demasiado lindo.
- Muchas gracias joven – sonríe – aunque gran parte del crédito es de mí adorada esposa.
- Su esposa tiene un muy buen gusto, me encantaría conocerla.
- Y de seguro ella amaría conocerte, pero se ha ido a visitar a su madre justo estos días.
- Es una gran pena – dice con decepción, mientras subimos por las escaleras que llevan hacía las habitaciones.
- Durante estos días vamos a disponer de varios obreros así que sólo me quedan dos habitaciones desocupadas – dice Don Carlos.
- En ese caso la compartiré con el Señor Hikaru ¿te parece bien? – Dice rápidamente el príncipe, mientras mira con cariño a su amado.
- Sería todo un honor príncipe – sonríe con ternura a éste, una escena demasiado linda de admirar, de no ser porque eso significa…
- Y bueno, ya que ambos están comprometidos he de suponer que no les molestará compartir habitación.
- La verdad no estoy muy…
- Pero por supuesto que no será ninguna molestia señor Carlos – dice Masaki, tomándome del brazo, haciéndome sentir nervioso por su cercanía.
- Me parece perfecto – dice con una gran sonrisa - por favor instálense mientras termina de estar listo el almuerzo, les avisaré hasta entonces.
- Nosotros vamos a estar hablando con Don Carlos mientras tanto – dice el Señor Hikaru luego de guardar sus maletas en la habitación.
- Así que por favor pórtense bien – dice el príncipe traviesamente, mientras vemos como los tres se alejan rápidamente.
- Entremos Keito – dice Masaki mientras toma mi mano, entrando ambos al lugar que nos habían asignado, rezando internamente porque haya al menos dos camas, pero para mí desgracia hay sólo una, aunque lo suficientemente grande para acostarnos uno al lado del otro sin tener contacto alguno.
- Que hermosa vista – dice acercándose al balcón.
- Lo es, es un reino muy lindo a decir verdad.
- He viajado mucho desde que tengo uso de razón y he de decir que éste lugar es de ensueño y más sabiendo que estoy contigo – sonríe, con su rostro levemente sonrojado, apartándose de ahí para tumbarse sobre la cama – es muy suave – dice mientras se estira un poco.
- No deberías tirarte así, podrías romperla.
- Creo que hay otras maneras en las que podría romperse – dice mirándome de una manera que me ha hecho sentir escalofríos, pero no precisamente de terror – pero trataré de ser más cuidadoso.
- Esto… - Carraspeo - Será mejor comenzar a desempacar ¿no te parece? – Pregunto tratando de desviar el tema del camino que sea que hubiese podido tomar.
- Por cierto Keito ¿puedo preguntarte algo?
- Ya lo estás haciendo – río divertido al ver su expresión de incomprensión - ¿de qué se trata?
- Quizás no es algo que me incumba pero… ¿El príncipe y el señor Hikaru son algo más? – pregunta con notable curiosidad.
- Masaki, no deberías…
- ¿Lo son? – Pregunta nuevamente, esperando una respuesta concreta.
- Así es – suspiro profundamente, mirándole a los ojos – ¿tanto se nota?
- No fue difícil para mí el darme cuenta – ríe.
- Y de verdad así es – sonrío – por favor, no se lo digas a nadie ¿de acuerdo?
- ¿Nadie más lo sabe aparte de nosotros?
- Tengo entendido que sólo el príncipe Daiki – suspiro - ¿prometes mantener el secreto?
- Claro que guardaré el secreto – sonríe tan lindamente que ese simple acto me hace suspirar - no haría nada para perjudicar a su majestad y menos viendo que ambos son una pareja tan linda.
- Muchas gracias – digo sin apartar mi mirada de la suya, sintiéndome cautivado por ésta, incrementándose mis ganas de querer besarle y quizás algo más.
- Keito…- Susurra, envolviendo mi cuello entre sus brazos, mientras mis manos se posan en su cintura, sintiendo cada vez más cerca su respiración mezclarse con la mía.
- Jóvenes, el almuerzo ya está servido – dice Don Carlos al mismo tiempo que da unos golpecitos en la puerta ¿tanto tiempo ha pasado?
- En un momento vamos – digo apartándome de Masaki, saliendo de la habitación seguido de éste, preocupado por lo que pudiese ocurrir si no mantengo la cordura.
*Hikaru*
- ¿Por qué hay tantos obreros? Creo que son más de los que vamos a necesitar – Pregunta Ryosuke mientras damos un pequeño paseo por el campo, después de almorzar.
- Una parte trabajarán con nosotros y el resto están trabajando en algo secreto.
- ¿Algo secreto? ¿Y de qué se trata? – Pregunta con curiosidad.
- No puedo decírtelo – sonrío – es una orden del rey así que se trata de algo confidencial.
- ¿En verdad no puedo saberlo? – Pregunta mirándome con ojos de cachorrito.
- Definitivamente no puedes saberlo – sonrío dándole un fugaz beso en los labios, cerciorándome antes de que no hubiese nadie cerca para vernos.
- ¿Ni siquiera puedes darme una pista?
- Ni siquiera una minúscula – sonrío, llevándolo hacia los adentros del bosque para así rodearlo entre mis brazos y besarle con vehemencia.
- Hikaru… - Jadea mientras enreda sus piernas en mi cintura.
- No creas que con sexo vas a lograr que te diga algo – sonrío comenzando a desvestirlo.
- Yo no haría algo tan bajo como eso – dice dejándose hacer, mientras mueve sus caderas suavemente, buscando aquel contacto entre nuestros miembros semi erectos todavía ocultos entre la ropa, jadeando al unísono al encontrarlo – hace días que no lo hacemos y me apena decir que estoy un poco desesperado… - Dice ocultando su rostro enrojecido en mi hombro, haciendo que ría de lo adorable que se ve.
- Sólo han sido tres semanas – río divertido, apoyando su espalda sobre el tronco de un árbol.
- Pero para mí han sido una eternidad – dice aferrándose más a mí, besándonos fogosamente mientras nuestras manos recorren y desnudan el cuerpo del contrario, tomando entre una de mis manos ambos miembros desnudos, gimiendo y jadeando por el delicioso roce de ambos, hasta corrernos casi al mismo tiempo.
- Ryosuke – sonrío al ver su rostro tan rojo como una fresa, sintiéndome un poco culpable de haberlo descuidado tanto tiempo, pero el trabajo últimamente ha sido demasiado.
- Quiero más… - Jadea, volviendo a mover sus caderas en busca de más contacto.
- No podemos, no traje el menjurje…
- Puedes… Sacarlo antes… - Dice mirándome de una manera que cada vez es más difícil de rechazar.
- El coito interrumpido es el peor método anticonceptivo que hay – río de verlo haciendo un puchero – mejor esperemos a la noche ¿te parece? – Pregunto acariciando sus cabellos un poco húmedos por el sudor.
- Pero yo lo quiero ahora… - Susurra, sin soltar el agarre de sus piernas en mi cintura.
- Si sigues insistiendo no podré rechazarte – digo seriamente, llevando una de mis manos a su entrada, sintiéndola húmeda, como si me invitara a profanarla como ya varias veces lo he hecho.
- Eso es lo que deseo – sonríe, invitándome con un leve movimiento de caderas a que introduzca uno de mis dedos en su interior, jadeando de gusto al conseguirlo.
- ¿En verdad tanto lo deseas? – Pregunto mientras lo preparo, besándolo profundamente para que no se escuchen sus jadeos llenos de deseo.
- Te quiero dentro – gime, tomando mi miembro para acomodar la punta de éste en su entrada, entrando finalmente y de una sola estocada a su cálido interior, iniciando de inmediato con las embestidas, disfrutando de ver su rostro plenamente complacido, mientras nos fundimos en un beso tan profundo como el de nuestro íntimo encuentro, dándome cuenta de que extrañaba estar en su interior con la misma intensidad con la que el príncipe me anhelaba.
- Voy… A sacarlo… - Jadeo al sentir un ligero cosquilleo en la punta de mi pene, recibiendo un asentimiento de su parte, aunque he de decir que no lo notaba tan convencido de aquello, pero igualmente salgo de su interior, corriéndome posteriormente sobre su vientre - ¿Con eso está bien por ahora? – Pregunto, besando dulcemente su mejilla sonrojada, mientras el príncipe me sonríe extasiado y somnoliento, limpiándolo un poco con un pañuelo y ayudándole a vestirse para después hacerlo yo, aprovechando que se ha quedado dormido, tomando ambos una pequeña siesta bajo la sombra de un frondoso árbol.
*Masaki*
El primer día en los campos fue demasiado tranquilo y divertido, después del almuerzo el señor Carlos nos dio un recorrido por estos, aunque era más específicamente para mí, ya que Keito conoce muy bien estas tierras y de vez en cuando decía algo para complementar el recorrido, mientras que yo me aferraba fuertemente a su brazo, escuchando con atención cada una de estas.
- ¿En qué lado prefieres dormir? – Pregunta al llegar ambos a nuestra habitación, preparándonos para acostarnos y descansar, sintiéndome un poco nervioso y emocionado de saber que dormiremos en la misma cama.
- Por mí está bien dormir en el lado contrario del que escojas.
- Entonces en ese caso escojo la derecha – dice, acomodándose sobre ese lado anteriormente dicho de la cama, haciendo lo mismo del otro lado.
- Hoy ha sido un día maravilloso – digo con una ligera sonrisa – siento que no puedo esperar a mañana.
- Mañana nos espera un día largo de trabajo, así que no deberías de emocionarte tanto – dice entre risas.
- Soy mucho más fuerte de lo que seguro piensas – digo desafiante.
- Eso lo veremos - ríe, apoyando su cabeza sobre la almohada, notando que está un poco más alejado de lo que debería normalmente.
- ¿Por qué no te acercas un poco más? No muerdo si es lo que te preocupa.
- Así estoy bien, no tienes que preocuparte – dice cerrando los ojos – es mejor que durmamos de una vez, mañana será un día largo.
- Sí, lo sé – sonrío con resignación - pero si por algún momento de la noche deseas acercarte un poco más tienes todo mi consentimiento – digo de una manera más seductora de la que en verdad hubiese utilizado, sintiéndome un poco avergonzado por lo que él pudiese pensar, pero sólo se quedó mirándome por un breve momento antes de voltearse.
- Que tengas una buena noche – dice finalmente, dándome la espalda.
- Buenas noches, Keito.
*Yuri*
Abro mis ojos lentamente, sintiendo mi corazón agitarse de alegría al hallarme entre los brazos desnudos de su majestad, quién todavía duerme apaciblemente, sonriendo al ver el anillo adornando mi mano, confirmando que todo lo ocurrido en la noche anterior no se había tratado de un sueño.
- Buenos días – Susurra su majestad, apegándome un poco más a su cuerpo.
- Buenos días – respondo disfrutando de la calidez de éste y los ligeros besos que comienzan a recorrer mi cuello.
- ¿Cómo amaneciste? ¿Estás bien? – Pregunta preocupado.
- Estoy muy bien – sonrío, volteándome para darle un dulce beso en los labios.
- ¿Estás seguro? – Pregunta, paseando sus manos sobre mis piernas, sintiéndome derretir ante su tacto.
- En verdad lo estoy – digo, dejándome llevar por sus caricias, besándonos por largo rato, volviendo a entregarnos al deseo y al placer que nos brinda la unión de nuestros cuerpos, culminando entre pequeñas risas cómplices después de haber hecho alguna travesura.
- ¿Qué hora es? – Pregunta abrazándome como si no quisiera despegarse.
- Son las siete – respondo mirando el reloj que se encuentra en la mesa de noche.
- Quiero quedarme así todo el día contigo – dice su majestad, volviendo a besarme, aún con nuestras respiraciones todavía agitadas por lo anteriormente hecho.
- También me encantaría – suspiro – pero tenemos que trabajar – río enternecido al verlo un tanto decepcionado por mis palabras, pero a la vez sonriéndome con ternura.
- Tienes razón – suspira – pero con el poder que me confiere ser el Rey, decreto que hoy comenzamos a trabajar después del mediodía.
- Entonces habrá que avisarle al señor Kei.
- No hay necesidad de avisarle, ayer le dije que hoy podía tomarse el día libre, sigue estando un poco mal de salud por lo que parece – dice con preocupación.
- Espero que no sea algo de gravedad.
- Él insiste que no, pero cualquier cosa le diré a tu padre que lo revise cuando regrese – dice besando mi frente – así que por el momento sólo debemos de preocuparnos por nosotros dos – sonríe volviendo a acomodarse entre mis piernas, dejándome hacer con gusto.
CONTINUARÁ...

EY YO HABÍA DEJADO UN COMENTARIO ACÁ, pero vi tu twitt y dije "por qué lo espera si yo ya comenté???" Igual volví a leer el capítulo y no pude evitar reirme jajajaja otra vez me duele la panza de la risa mientras escrito estoooo
ResponderEliminar- Quiero más… - Jadea, volviendo a mover sus caderas en busca de más contacto.
- No podemos, no traje el menjurje…
- Puedes… Sacarlo antes… - Dice mirándome de una manera que cada vez es más difícil de rechazar.
- El coito interrumpido es el peor método anticonceptivo que hay – río de verlo haciendo un puchero – mejor esperemos a la noche ¿te parece? – Pregunto acariciando sus cabellos un poco húmedos por el sudor.
- Pero yo lo quiero ahora… - Susurra, sin soltar el agarre de sus piernas en mi cintura.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAAJ ALGUIEN TIENE QUE IR A LA BIBLIOTECA Y ESTUDIAAAAARRRR JAJAJAJAJA (al final el más chiquito y dueño del corazón del rey resultó ser el más responsable jaja)
Ay nooo, me encantóóóó y más porque salió mi Masakito bebé hermosoooooo, ya quiero saber qué le depara el destino a mi niño buenooo
Yo digo que Ryosuke quiere un 👶 bebé pero no sabe cómo decirle a Hikaru.
ResponderEliminarAh antes que lo olvide, feliz cumpleaños número 35 atrasado por cierto, una disculpa.
Eres mi escritora favorita