¿Cómo están? Espero que muy muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una gran sonrisa 🫂💕
Se acerca semana santa y con ésta unas mini vacaciones, pero no podía dejarlas sin capítulo éste mes así que hice todo lo posible para terminarlo 🤣
Muchas gracias siempre por todo su amor y apoyo a mis fanfics, me hace muy feliz leer sus opiniones y comentarios, en serio muchísimas gracias por ello 💕
Espero les guste éste nuevo capítulo y nos leemos en el siguiente mes 😚💕
Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan
Capítulo 48
*Ryosuke*
- Debes estar agotado por el viaje ¿no es así? – Pregunto después de haber mantenido una muy amena conversación con el prometido de Keito, mientras que éste último sólo nos escuchaba y respondía de vez en cuando con un monosílabo.
- La verdad es que sí, un poco.
- Entonces es mejor que vayas a descansar – digo levantándome de mi asiento, viendo cómo los demás presentes hacen lo mismo - ha sido un verdadero gusto conocerte el día de hoy Masaki – digo con una amplia sonrisa – Keito ha sido mi amigo y caballero real desde hace muchos años y me hace muy feliz ver que su prometido es alguien tan encantador.
- El gusto es mío su alteza – dice haciendo una reverencia - me halagan muchísimo sus palabras, le prometo que haré muy feliz a mi prometido – dice mientras dirige su mirada a éste.
- No me va a quedar duda de ello – digo mirando de reojo a mi caballero, quién luce nervioso, tratando tontamente de no hacer contacto visual con su prometido, riendo internamente por sus reacciones – Tu acompañante te guiará a la habitación correspondiente para que te instales y espero podamos vernos nuevamente durante la cena.
- Muchas gracias por su hospitalidad – sonríe – iré a descansar – dice haciendo una última reverencia ante mí y luego dirigirse a su prometido – nos vemos más tarde – dice dándole un pequeño beso en la mejilla y después retirarse, dejando a mi amigo tan rojo como una fresa.
- ¿Pero qué te pasa? – Río divertido después de cerrada la puerta - ¿Tanto te ha gustado?
- No… No es nada de eso…
- No puedes mentirme Keito – río notándolo mucho más sonrojado que antes – es un chico agradable y muy lindo ¿no te pareció?
- Es lindo, realmente hermoso…
- Y pensar que no querías conocerlo desde un inicio ¿ocurrió algo mientras estuvimos afuera? Has estado actuando extraño desde que volvimos a entrar.
- No pasó absolutamente nada – dice tratando de ocultar su nerviosismo, sorprendiéndome de ver a mi caballero en ese estado – ese chico me descoloca totalmente – dice dando un profundo suspiro – creo que voy a salir a tomar algo de aire.
- Está bien, te veré luego – digo viendo cómo éste sale de la sala con prisa después de reverenciarse – definitivamente le ha gustado – digo entre risas, saliendo del lugar para dirigirme a mi habitación, siendo rodeado de la cintura por unos brazos que tan bien conozco, mientras cruzaba uno de los pasillos.
- ¿A dónde vas tan sonriente? – Dice Hikaru con voz susurrante, llevándome a algún lugar donde no podamos ser vistos, afianzando su agarre en mi cintura mientras recibo al mismo tiempo un camino de dulces besos en mi cuello, extrañaba tanto estar en sus brazos.
- A mi habitación – sonrío complacido por las muestras de cariño - ¿quieres acompañarme?
- No creo que sea correcto a estas horas del día – dice girándome suavemente para quedar frente a frente con él.
- No me has dicho lo mismo cuando hemos hecho el amor en algún lugar del campo, a plena luz del sol – digo besándolo con dulzura.
- Si quieres lo repetimos cuando estemos allá en unos días – dice pícaramente, luego de terminado el beso, sonrojándome de sólo pensarlo, pero asintiendo ansioso por que vuelva a ocurrir - ¿Y cómo les fue con el prometido de Keito?
- Bien, parece un buen chico, aunque las reacciones de Keito fueron muy divertidas.
- ¿Entonces le ha gustado?
- Eso parece – sonrío – espero puedan acercarse mucho más los días que tú y yo no estemos en el castillo.
- ¿No piensas llevarlo con nosotros?
- No es necesario, además se aburriría de vernos constantemente como un par de tortolitos, como justo ahora.
- Sí, creo que será lo mejor – ríe, besando mi frente con cariño – voy a ir al pueblo para comprar algunos materiales que necesito para nuestro viaje ¿quieres acompañarme?
- Me encantaría, pero de verdad estoy un poco cansado - digo haciendo un pucherito, con el pesar de rechazarle una salida a mi novio.
- Está bien, ve a descansar – dice besando nuevamente mis labios – mientras, yo iré al pueblo y te traeré un delicioso y enorme trozo de pastel de fresas de nuestra pastelería favorita.
- Eso me haría muy feliz – digo emocionado, ese lugar me trae tan lindos recuerdos.
- Bueno, ya debería de irme porque ya se me está haciendo tarde.
- Ve con cuidado – digo mientras nos despedimos finalmente con un beso y un fuerte abrazo, sintiéndome pleno de sentirme tan amado por Hikaru, siento que puedo luchar contra todo si estoy a su lado.
*Masaki*
- ¡Sí! – Exclamo notablemente emocionado, dando pequeños saltitos de alegría mientras recorríamos cada rincón del espacioso lugar.
- ¿Y qué más pasó? ¿Te reconoció? ¿Qué te dijo? – Pregunta ahora emocionado, ansioso por saber cada detalle.
- Sí, me reconoció a primera vista – digo con emoción – nos quedamos en silencio por largo rato, asimilando la situación y después si pudimos hablar con más calma, me dijo que pensaba mucho en mí desde entonces, pero…
- ¿Pero?
- Creo que lo he espantado un poco – digo un poco avergonzado.
- ¿Qué hiciste? – Pregunta con preocupación - ahora que lo mencionas, se veía tan blanco como un papel cuando volvimos a la sala.
- No hice nada malo – respondo mientras me tumbo sobre la cama, disfrutando de lo suave y cómoda que se siente - sólo le aclaré lo importante que fue aquel encuentro para mí y que deseaba que lo fuera también para él.
- ¿Y qué te respondió?
- No alcanzó a responderme porque fuimos interrumpidos en ese momento, pero no sé qué pensar realmente.
- ¿Por qué lo dices? ¿Hay algo que no te convenció? – Ríe – perdón si esto parece un interrogatorio.
- Tranquilo, sé que preguntas porque te preocupas por mí y me alivia mucho saber eso – suspiro - aunque fue muy cordial y hasta coqueto conmigo, me dio la sensación de que no estaba del todo feliz de que estuviera aquí.
- ¿Piensas que quizás esté interesado en alguien más?
- No quisiera pensarlo, pero es lo más probable.
- ¿Y qué piensas hacer si resulta ser cierto?
- No me gusta la idea de tener que competir por un hombre, pero haré todo lo posible por obtener su amor por completo, aunque primero tengo que averiguar quién es mi rival.
- ¿Piensas hacer algo al respecto?
- Nada, el que tiene que elegir al final es mi prometido – sonrío – sólo tengo que usar mis mejores armas y encantos, si el destino lo ha puesto nuevamente en mi camino es por algo y no voy a desaprovechar ésta oportunidad.
- Tienes razón, puede que lo conozcamos hoy en la cena.
- ¿Piensas que sea alguien que viva aquí en el castillo? – Pregunto.
- Existe la posibilidad.
- Bueno, tendré que esperar hasta entonces para saberlo – sonrío, tomando entre mis brazos una de las almohadas.
- Te dejaré para que descanses – dice dirigiéndose hacia la puerta.
- Gracias, avísame cuando sea la hora de la cena – suspiro, acomodándome mejor sobre la cama.
- Cuenta con ello joven amo – dice con una sonrisa, saliendo de mi habitación sin más. Encontrándome nuevamente solo, con todos mis sentimientos revoloteando por todo mi cuerpo, girando sobre la cama emocionado y también con un dejo de incertidumbre, pero totalmente motivado a lograr que Keito sea mi esposo, porque definitivamente lo será.
*Ryutaro*
- ¿Y cómo te ha ido con tu prometido? – Pregunta Rihito mientras tomamos el té en el jardín, esperando a Yuto, quién se encuentra ahora en una de sus múltiples clases.
- Me encantaría decir que bien – suspiro.
- ¿Ocurrió algo? – Pregunta preocupado.
- Nada, justamente es eso, no ha ocurrido nada – río amargamente – quiero que algo ocurra pero con cada día que pasa pienso que él lo único que hace es alejarse de mí – suspiro – ni siquiera estando aquí en el castillo puedo pasar más tiempo con él.
- De verdad que te gusta demasiado – dice entre risas mi amigo.
- ¿Por qué no habría de gustarme? Es todo lo que deseo de mi futuro marido – digo sintiendo mi rostro enrojecerse.
- ¿Y no has seguido mi consejo de hablar con él?
- Lo he intentado, pero me evita ¿será que en verdad no está convencido de nuestro compromiso? – Pregunto con tristeza.
- No creo que en verdad suceda eso – dice con una sonrisa – no he podido verlos juntos un tiempo considerable, pero no dudo de que seas la adoración del señor Kota.
- La verdad no sé qué pensar – digo dándole un sorbo a mi té – quiero que sea más cercano…
- ¿Quién quieres que sea más cercano? – Pregunta repentinamente el protagonista de la conversación que estaba entablando con mi amigo, sintiéndome un poco nervioso por saber qué tanto había escuchado.
- Estábamos hablando del príncipe Yuto – responde rápidamente Rihito – que Ryutaro desea que él y yo seamos mucho más cercanos.
- ¿No lo son ya? – Pregunta Kota con confusión.
- Mucho, mucho más cercanos – respondo nerviosamente – es que pienso que se ven muy lindos juntos ¿no lo crees así?
- Si tu así lo crees no creo que haya problema – sonríe, llevando su mano hacia mi cabeza, revolviendo un poco mis cabellos – vengo porque quiero hablar contigo.
- ¿Hablar? ¿Sobre qué? – Pregunto nervioso.
- Si quieren, puedo retirarme…
- Tranquilo, no es necesario que te vayas – dice Kota, haciendo que Rihito tome nuevamente asiento – esto que vengo a decir también te incluye.
- ¿Y qué es lo que deseas decirme? – Pregunto, sintiéndome de repente ansioso.
- Quiero invitarlos a un viaje – dice con una ligera sonrisa.
- ¿Un viaje? ¿A dónde? – Pregunto curioso.
- A un lugar muy cerca al mar – sonríe.
- ¿Al mar? – Pregunto ahora emocionado.
- Sí, será dentro de unos días así que vayan preparando su equipaje para cuando llegue el momento de partir.
- Los tendremos listos – digo con una sonrisa – ¿alguien más vendrá con nosotros?
- Sí, tus padres y también quise invitar a Yuri, pero lo rechazó de inmediato – suspira - supongo que está en esa edad en la que ya no quiere viajar con sus padres – ríe – así que seremos sólo nosotros.
- ¿Puedo ir también? – Pregunta Yuto llegando hacia nosotros.
- Sería un verdadero honor que nos acompañaras príncipe – dice Kota haciendo una leve reverencia – pero primero hay que pedirle permiso al Rey.
- Yo mismo se lo pediré – sonríe – no tienes que preocuparte por ello.
- Está bien, lo dejaré en sus manos príncipe – vuelve a reverenciarse – siendo ya todo, me retiro para que puedan hablar más cómodamente – dice volviendo a revolver mis cabellos antes de irse.
- ¿Desde hace cuánto llegaste? – Pregunto.
- Desde que estaban diciendo que querías que Rihito y yo fuésemos más cercanos – dice mientras posa una de sus manos sobre el hombro del recién nombrado, haciendo que se sonroje.
- Bueno… Sobre eso… - Tartamudea Rihito.
- Estaré encantado de viajar con ustedes – dice con una resplandeciente sonrisa, tomando asiento y comenzando a beber del té que acababan de servirle.
- Por cierto, ¿se enteraron de que hoy llegó alguien al castillo? – Dice Rihito.
- Sí, algo escuché por ahí – dice Yuto – al parecer se trata del prometido de Keito.
- ¿Prometido? – Pregunto sorprendido.
- Así es – sonríe – aunque me extraña que Keito no me haya dicho nada.
- Bueno, quizás ha estado ocupado con lo de su llegada – digo, pensando en que quizás Keito no había dicho nada al respecto debido a que tenía algún tipo de esperanza con Yuto, pero parece que a éste no le importa – espero podamos conocerlo durante la cena de hoy.
- Será un gran momento para hablar con él ¿no lo crees Rihito? – Pregunta Yuto, tomando la mano de mi amigo.
- De seguro que sí – responde Rihito, notándose un leve sonrojo en su rostro.
*Keito*
La noche ha llegado y con ésta la hora de cenar, sintiéndome completamente ansioso de sólo pensar en que volveré a estar cerca de Masaki, ese chico me descoloca totalmente y la verdad siento que no puedo soportarlo…
- Keito ¿ya estás listo? – Pregunta el príncipe entrando a mi cuarto por la puerta que conecta su habitación con la mía.
- Así es príncipe – digo resignado.
- ¿Por qué pones esa cara? – Ríe divertido – ni que fuéramos a un velorio.
- Es difícil de explicar…
- Bueno, no tienes por qué explicarme nada, sólo deseo que no le rompas el corazón a ese chico.
- No tengo intenciones de hacerlo.
- ¿En verdad te gustó? – Pregunta con picardía.
- Es una historia muy larga…
- Puedes contármela luego, ya se nos hace tarde y no queremos hacer esperar a la gente de éste castillo – dice comenzando a caminar, seguido de mí.
- ¡Keito! – Exclama alegremente mi dulce tormento al encontrarnos en el pasillo.
- Hola, Masaki – respondo con una leve sonrisa, no puedo evitar sentirme nervioso a su lado.
- ¿Pudiste descansar Masaki? – Pregunta el príncipe amablemente.
- Sí, su alteza – dice haciendo una reverencia, para luego tomarme del brazo con algo de fuerza, haciéndome estremecer por tan repentina cercanía - ¿te molesta? – Pregunta en voz baja.
- No… - Respondo, simplemente dejándome hacer, se siente tan cálido.
Continuamos con nuestro camino hasta llegar al gran salón en dónde se halla el comedor, encontrándonos con todos los residentes del castillo, creo que es la primera vez en mucho tiempo que se ha dado éste acontecimiento, ya que no suele ser muy común que todos cenen o siquiera desayunen juntos.
- Bienvenido a nuestro castillo Masaki – dice el Rey levantándose de su asiento – lamento mucho no haberte recibido en mi despacho cuando llegaste, estábamos todos muy ajetreados.
- No hay problema su majestad, es un gusto para mí ser recibido con tanta amabilidad – dice soltándose de mi brazo para hacer una reverencia.
- Es un gusto poder conocerte Masaki – dice el príncipe Yuto acercándose a nosotros, tomando de las manos a mi prometido con gran alegría.
- El gusto es mío…
- Soy el príncipe Yuto, el hermano menor del Rey, pero con toda confianza puedes llamarme Yuto – dice sonriente.
- Es un gusto conocerlo, Yuto – dice con la misma alegría, sintiéndome un poco decepcionado de no ver siquiera algo de incomodidad o tristeza en su mirada, aunque no sé por qué esperaba algo así si entre él y yo no hay nada.
- Espero podamos ser muy buenos amigos.
- De seguro así será – responde Masaki, volviendo a aferrarse a mí brazo con un poco más de fuerza que hace unos minutos, sentándonos uno al lado del otro, mientras todos en la mesa conversaban amenamente, mientras de vez en cuando mi mirada se posaba en el príncipe o en mi prometido.
CONTINUARÁ...
