Hola hola!!!!!!
¿Cómo están? Espero que muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una gran sonrisa ❤️
Aquí les traigo por fin el momento más esperado por toda latinoamérica unida (?) Espero les guste y muchas gracias siempre por todo su apoyo y amor a ésta historia, se vienen cositas jajajaja
Nos leemos el mes que viene 😚💕
Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan
Capítulo 50
*Yuri*
La noche llegó en un parpadeo y con ésta se acercaba el momento de aceptar o no la invitación de su majestad. Desde aquellas dulces palabras dichas ésta mañana, no he dejado de pensar en eso durante todo el día, siendo extremadamente cariñosos el uno con el otro mientras nadie nos veía y aunque me sienta muy feliz no puedo evitar sentirme también un poco temeroso por lo que pudiese ocurrir.
¿Estará bien si voy de blanco? Pregunto para mis adentros después de haberme preparado debidamente para recibir a su majestad, suspirando por milésima vez mientras me miro al espejo, estrenando un hermoso camisón de dicho color que había comprado hace poco, cuidando cada detalle de mi aspecto, quiero verme lo suficientemente hermoso para él.
- Tranquilo Yuri, todo estará bien – digo tratando de darme ánimos, además no es como que necesariamente vayamos a hacerlo - ¿Y si lo he malinterpretado? – Susurro, sonrojándome nuevamente de sólo imaginar compartir la cama con él y estoy comenzando a pensar que quizás no pueda soportar llegar a algo más, lo que sería algo tonto ya que no es como que no nos hubiésemos tocado más profundamente en otras ocasiones, pero no habíamos pasado de sólo acariciarnos un poco por debajo de la ropa.
Vuelvo a suspirar, tumbándome sobre la cama para así poder aclarar mis pensamientos y tranquilizarme un poco, mirando al techo mientras pienso en todas las cosas que me había comentado mi papá Hikaru en el pasado al respecto de las relaciones sexuales, riendo un poco al pensar en lo desinhibido que es para hablar de esos temas, recibiendo éste de vez en cuando un golpe en la cabeza por parte de mi padre Kota cada que nos veía conversar sobre el tema, agradeciendo a mi papá por todo lo aprendido durante sus charlas. Levantándome de la cama tiempo después al ya sentirme listo para afrontar lo que sea que viniese más adelante; tomando un pequeño frasco que se encuentra sobre mi escritorio, un menjurje que me había enseñado a hacer mi papá para no quedar en cinta, bebiendo el contenido de éste por si acaso y salir a paso ligero de mi habitación, en busca de mi encuentro con el rey.
*Yuya*
- Aquí está lo que me pidió, su majestad – dijo Takuto, entregándome una pequeña caja, aprovechando el momento en el que Yuri se hallaba en la biblioteca para dejarle pasar.
- Ha llegado justo a tiempo – dije tomándola de inmediato entre mis manos, comprobando el contenido de ésta - ¿crees que le gustará?
- No veo el por qué no lo haría – respondió sonriente - ¿se encuentra bien? Lo noto un poco preocupado.
- Sólo estoy nervioso… - Susurré, sintiendo mi rostro enrojecer por la razón de sentirme así.
- Entiendo – sonrió – si me permite darle un consejo…
- Por favor, lo necesito – dije rápidamente, mirándolo a los ojos en busca de algo que pudiese calmar un poco mi ansiedad.
- No lo piense tanto, sólo deja que las cosas entre el joven Yuri y usted fluyan.
- ¿Y cómo sé que van a fluir?
- Simplemente, lo sabrás…
- ¿Cómo se me ocurrió proponerle tal cosa a Yuri? – Pregunto mientras camino nerviosamente por cada rincón de la habitación, con mi corazón palpitando locamente ante la espera de recibir a mi amado en ésta.
Pensé que las palabras de Takuto me aliviarían un poco, pero a cada segundo que pasa mi ansiedad sólo incrementa. ¿A qué se refería con que a simplemente lo sabré? ¡Eso no me ayuda en nada! Amo tanto a Yuri que temo lastimarle por culpa de mi inexperiencia en estas cosas y que luego no quiera saber más de mí…
Detengo mi caminar y mis pensamientos al momento en el que escucho unos leves golpes en la puerta, quedándome estático por unos segundos hasta que volví a escucharlos nuevamente, yendo con prisa a ésta, tomando con manos temblorosas el pomo, girándolo hasta abrirla finalmente, encontrándome con la impoluta belleza de un ángel que me mira expectante, deseoso y curioso de lo que pudiese ocurrir al cruzar la puerta, tomando suavemente una de las manos de mi amado, atrayéndolo a mis aposentos y devorar con un beso sus preciosos labios mientras se escucha el sonido estridente de la puerta que se ha cerrado de un golpe, dejándome envolver entre sus cálidos brazos, aferrándome a él como si temiera el que pudiese desaparecer, pero hay algo muy importante que considero que debo hacer antes de continuar.
*Yuri*
- ¿Qué pasa? – Pregunto confundido al momento que su majestad se aparta de mí tan repentinamente - ¿no quieres? Si no quieres está bien, no tenemos que hacerlo ahora…
- No, claro que no es eso – dice dándome un dulce beso en la frente – a decir verdad, lo estoy deseando más de lo que crees - se dirige hacia su escritorio y saca de uno de los cajones de éste un objeto que no logro distinguir.
- ¿Entonces? – Vuelvo a preguntar, comenzando a sentirme ansioso - ¿Qué es lo que te impide continuar?
- Yuri, te amo – dice mirándome a los ojos, con una firmeza y sinceridad que ha hecho estremecer todo mi cuerpo.
- Yo también lo amo su majestad.
- Te amo y te deseo de una manera tan inexplicable que en ocasiones me hace sentir tan abrumado, pero al mismo tiempo no concibo mis días sin ver tu sonrisa, sin estar a tu lado, que aun cuando pasamos tanto tiempo juntos diariamente no me es suficiente, cada vez anhelo más de ti.
- Su majestad… - Susurro, sintiendo como las lágrimas comienzan a luchar por salir de mis ojos,
- Por eso, quiero hacer las cosas bien – suspira profundo – dejarte en claro lo que significas para mí y que anhelo más que nunca el compartir mi vida contigo – sonríe, besando mis labios fugaz y tiernamente.
*Yuya*
- Que aunque yo sea el rey de éste reino – digo mientras desenvuelvo con cuidado mi corona, la cual sólo uso en ocasiones especiales, siendo ésta una de ellas – mi corazón, mi cuerpo y todo lo que soy son totalmente gobernados por ti – sonrío, poniendo la corona sobre su cabeza, enterneciéndome porque le queda un poco grande.
- Su majestad yo...
- ¿Quieres casarte conmigo? – Lo digo finalmente, a punto de llorar por todas las emociones que se albergan dentro de mi cuerpo, arrodillándome ante él y sacar el cofrecito de mi bolsillo, dejando a la vista un precioso anillo, poniéndolo con manos temblorosas en su dedo anular, recibiendo un beso cargado de muchas emociones para ambos
- Por supuesto que acepto – dice esbozando una adorable sonrisa, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello.
- Conociendo a Hikaru, no permitirá que la boda de su hijo y el rey sea cualquier cosa - digo mientras comienzo a caminar despacio, guiando a mí ahora prometido a la cama, riendo ante mi comentario – y Kota no querrá que opaquemos la boda del rey Junmyeon.
- No tengo problema en que lo mantengamos en secreto por un tiempo más – sonríe, quitándose la corona y dejándola en mi mesita de noche con cuidado – va a estorbar – dice apenado, acostándose luego sobre mi cama, sin apartar su mirada de la mía, abriendo levemente sus piernas, con su entrepierna todavía cubierta por la tela de su camisón – quiero ser enteramente suyo su majestad – susurra, extendiendo sus brazos como una invitación a tomarle y ha sido en éste momento que por fin he comprendido las palabras de mi noble caballero.
Nos fundimos nuevamente en un apasionado beso, mientras nuestras manos recorren con libertad el cuerpo del otro, notando que mi adorado prometido no lleva nada más debajo de sus ropas, sonriéndome con picardía al saberse descubierto, moviendo sus caderas en busca de un roce que nos hizo jadear al unísono, tomando entre mis manos sus suaves nalgas, apretándolas con algo de rudeza, recibiendo otro jadeo de su parte, llevando mis labios a su cuello, besando y lamiendo cada parte de éste, al mismo tiempo que una de mis manos se adentra por debajo de su camisón, pasando por su vientre hasta llegar a uno de sus pezones, apretando sólo un poco, deseando poder más adelante tenerlos entre mis labios.
- Su… Su majestad… - Jadea apartándome un poco, mirándolo un poco confundido hasta que lo veo quitándose de un solo tirón la única prenda que lleva puesta, dejándome presenciar por primera vez la desnudez de su cuerpo y su miembro semi erecto, llevando mi mano a éste último, acariciándolo con suavidad mientras mis labios vuelven a juntarse con los de mi amado, bajando luego a su pecho, saboreando cada centímetro de éste y morder de vez en cuando alguno sus pezones, sintiendo su cuerpo retorcerse por el placer.
- Eres tan dulce… - Sonrío, besando de nueva cuentas sus labios que ya se notan un poco hinchados, mientras que sus manos se posan sobre mis hombros y de un empujón me hallo acostado boca arriba sobre la cama, con Yuri sentándose sobre mi pelvis.
- ¿En qué habíamos quedado aquella vez? – Pregunta pensativo, recordando fugazmente aquella primera vez que nos besamos, con intenciones de llegar a algo más, pero mis pensamientos son interrumpidos por el movimiento de sus caderas, haciéndolo con una calma que empieza a torturarme, así que tomo sus caderas entre mis manos para intensificar el roce de nuestros miembros todavía separados por el trozo de tela de mi pantalón, siendo despojado de estos pocos segundos después – estás tan duro su majestad – dice Yuri con un deseo palpable en su voz, sintiendo mi rostro enrojecerse por la vergüenza – eres tan lindo – ríe, acomodándose mejor para dejar mi miembro entre sus nalgas, moviéndose de una manera exquisita sobre éste, consiguiendo con toda ésta estimulación que nos corramos al mismo tiempo.
- Yuri… - Susurro con voz agitada, mientras nuestros labios vuelven a encontrarse.
*Yuri*
Nos besamos por largo rato, entre pequeñas risas, palabras de amor y suaves caricias, esperando un tiempo considerable para lo que vendría a continuación. Aprisionando su pene entre mis nalgas como minutos antes, gimiendo al sentir cómo poco a poco vuelve a endurecerse, enorgulleciéndome de saber que está así por mí.
- Su majestad… - Jadeo, apartándome de encima ante su mirada deseosa y confundida, abriendo mis piernas a plenitud – ya es hora – digo mirándolo fijamente, mientras llevo una de mis manos a mi entrada, la cual había preparado con anterioridad, rozándola con la punta de mis dedos.
- ¿Estás seguro?
- Lo he estado desde hace mucho tiempo – digo jadeante, envolviendo mis brazos en su cuello para besarlo y sentir nuevamente su dureza en esa zona tan sensible de mi cuerpo, palpitando ansiosa por tenerlo entre sus paredes.
- No quiero lastimarte… - Dice entre besos, nervioso, notablemente preocupado.
- Sólo será momentáneo… - Susurro tratando de mostrar seguridad por el gran paso que vamos a dar, pero la verdad es que me siento más nervioso que el rey.
- Si te duele mucho por favor dímelo y me detendré – dice besando con dulzura mi frente, haciéndome sentir seguro de alguna forma – voy a entrar – suspira antes de alinear la punta de su miembro con mi entrada.
La penetración inició de manera lenta y tortuosa, sumamente dolorosa pero al mismo tiempo era placentera. Su majestad paseaba sus labios por mi rostro, tratando de borrar con ellos las lágrimas que habían logrado derramarse sobre éste, haciéndome sentir conmovido por su gentileza, moviendo un poco mis caderas al sentirlo completamente dentro, indicándole que puede comenzar a embestirme, que aunque dudoso, no demoró mucho en acatar mi petición.
Las embestidas iniciaron de forma algo torpe, lenta, notándose el gran esfuerzo que hacía el rey por contenerse.
- No te contengas… – Susurro muy cerca de su oído – sé que lo deseas igual o incluso más que yo – finalizo mordiendo suavemente el lóbulo de su oreja, dejándonos llevar por el ahora frenético movimiento de nuestras caderas, jadeando y gimiendo de una forma en la que muy posiblemente alguien que caminase cerca podría escucharnos a la perfección. Pero realmente poco me importa que nos descubran, lo único que ronda por mi cabeza en estos momentos es el delicioso vaivén de nuestros cuerpos, llegando al clímax por segunda vez en ésta noche; sonriendo ambos complacidos por lo recién hecho.
*Yuya*
- ¿Estás bien? – Pregunto jadeante, saliendo lenta y cuidadosamente de su interior, repartiendo besos por su rostro.
- Más que bien – responde sonriente, recostando mi cabeza sobre su pecho, sintiendo el retumbar agitado de su corazón – aunque no voy a negar que estaré un poco adolorido por la mañana.
- Lo siento – digo levantando mi rostro, sintiéndome culpable de hacer sentir a la persona que tanto adoro de tal manera.
- Estaré bien – sonríe, acariciando mis cabellos – te amo tanto.
- Y yo a ti – digo besando su frente - ¿quieres que tomemos un baño antes de dormir? – Pregunto dándole un fugaz beso en los labios.
- Me encantaría… - Susurra exhausto, cargándolo en brazos a mi cuarto de baño, limpiándonos rápidamente, viendo que Yuri se queda profundamente dormido durante el proceso, sonriendo con dulzura al verlo en tal estado, llevándolo de nueva cuenta a la cama y vistiéndolo con sumo cuidado de no interrumpir su sueño, preparándome también para dormir, abrazándome a él como tantas veces había deseado, sintiéndome pleno al estar a su lado, deseando con todo mi corazón que llegase el día en el que se convertiría por fin en mi esposo, porque definitivamente no veo un futuro si no es junto a él.
CONTINUARÁ...

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH NECESITO MAYÚSCULAS MÁS GRANDEEEEEESSSS
ResponderEliminar- Su majestad yo...
- ¿Quieres casarte conmigo? – Lo digo finalmente, a punto de llorar por todas las emociones que se albergan dentro de mi cuerpo, arrodillándome ante él y sacar el cofrecito de mi bolsillo, dejando a la vista un precioso anillo, poniéndolo con manos temblorosas en su dedo anular, recibiendo un beso cargado de muchas emociones para ambos
- Por supuesto que acepto – dice esbozando una adorable sonrisa, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello.
TE PASASSSSTEEEEE !!!!!!!! Y además hicieron el amooooorrr (me morí y reviví varias veces)
POR FIIIIIIIIIINNNN NO SABÉS LO QUE ESPERÉ ESTE MOMENTO JJAJAJAJAJA (CREO QUE MÁS QUE YURI) ahora quiero saber cómo va a reaccionar papá Hikaru cuando se entere que su niño va a ser esposo del rey jajaja
Cuando menos me lo esperé ya me había leído el capítulo, se me hizo suuuuuper cortito pero por diooooss lo voy a leer mil veces porque te quedó hermosooooo y amo amo amo ver cómo estos dos bobos se aman
Falta mucho para junio???