30/11/17

Father's Love

Hola muy buenas noches 😊
Hago esta entrada rapidita para publicar el capítulo 38 de este hermoso serial 💖
Este capítulo y el 39 serán dedicados al cumpleaños de Maru-chan, Yuri y Hikaru 😉
Espero les guste y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari 😘


Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan

Capítulo 38

*Shibutani Subaru*

Nos separamos bruscamente al escuchar la voz de mi hijo, quién se encuentra entre el marco de la puerta, mirándonos con sus ojos totalmente abiertos, llenos de sorpresa.

- ¡Yuto no es lo que parece! – Dice Ryo rápidamente con una notable angustia en su rostro.

- ¿No es lo que parece? Pues yo vi muy claramente que se estaban besando- dice cruzándose de brazos, mirándonos con desaprobación.

-  Nosotros…

- Lo siento hijo – digo antes de que Ryo dijera algo, tomando dulcemente su mano, pienso que ya no tiene caso el seguir ocultándolo – en verdad no quería que te enteraras de esta manera.

- ¿Enterarme de qué? ¿De qué son amantes?

- Podemos explicarlo – digo armándome de valor para decir lo que siento, aunque la angustia también empieza a consumirme, no pensé que Yuto lo fuera a tomar así.

- Entonces explíquenme – dice sin apartar su vista de nosotros.

- Ryo y yo hemos estado enamorados desde niños – digo mirando dulcemente a mi amado.

- ¿Han sido amantes desde entonces?

- No, de hecho comenzamos nuestra relación cuando me divorcié de tu madre – suspiro – ya no podía soportar el estar sin él y quise arriesgarme, quise saber si él correspondía a mi amor y fue en verdad maravilloso cuando fui aceptado – digo dándole un dulce beso en la mejilla.

- ¿Entonces tío Ryo se divorció por ti? – Asentimos – vaya que problema – dice cambiando su semblante a uno más sereno – la verdad es que… - Sonríe – siempre he pensado que ambos se ven muy lindos juntos.

- ¿¡Eh!?- Exclamamos ambos al unísono, sintiendo un gran peso quitarse de encima, ¿Es en serio lo que está diciendo mi hijo?

- Desde un tiempo para acá he notado que la relación entre ustedes iba mucho más allá de una amistad, pero al final terminaba pensando que solo era eso, una amistad y muy fuerte – sonríe.

- ¿No estás enojado? – Pregunto todavía incrédulo.

- Claro que no, en verdad estoy muy feliz por ustedes – dice acercándose para abrazarnos fuertemente.

- Gracias hijo.

- Aunque creo que a Ryosuke no le va a gustar esto…

- Eso es seguro – suspira Ryo entristecido.

- Sé que quizás será difícil pero algo haremos para que lo acepte y yo me encargaré de eso – dice Yuto animadamente, volviendo a abrazarnos - por cierto, yo también tengo algo muy importante que decirles – dice ya tornándose algo serio.

- ¿Sobre qué? – Preguntamos ambos un poco preocupados por su expresión.

- Bueno… No sé cómo decirlo… - Dice bajando la mirada y sonrojándose un poco, creo que puedo hacerme una idea de lo que quiere decir.

- ¿Estás con Ryosuke verdad? – Pregunto viendo como mi hijo asiente con su rostro todavía más rojo, ante la mirada sorprendida de mi amado.

- ¿Están cómo? – Pregunta mi amado todavía sin entender.

- Somos novios – dice nervioso, agachando su cabeza, quizás esperando una mala reacción de nuestra parte, pero en vez de eso, sonreímos como padres orgullosos.

- Que noticia más maravillosa – dice Ryo abrazando a mi hijo con fuerza – ustedes se ven muy lindos también.

- Gracias.

- Espero que en su relación todo vaya muy bien – digo abrazándolo también.

- Tenemos que celebrar esto – dice mi hijo con una gran sonrisa en el rostro, volviéndonos a abrazar.


*Yokoyama You*

- Papá debemos de hacer algo para el cumpleaños de Maru-sensei – dice Keito emocionado – de seguro se pondrá muy feliz.

- De verme a mí quizás no.

- Pero me dijiste que se habían besado y que no te golpeara es un gran avance.

- Sí pero…

- Pero nada, no podemos permitir que Ohno-san se salga con la suya, se le nota a leguas que le gusta Maru-sensei.

- Lo sé y en verdad que me enfurece mucho, pero aunque tu plan suene descabellado, en verdad tienes razón.

- ¿Cómo es eso de que Maruyama-san y tú se han besado? – Pregunta mi hijo mayor entrando a mi estudio junto con su novio, con sus rostros llenos de confusión.

- ¿Hay algo que debamos saber? – Pregunta ahora Daiki.

- ¿Y ustedes qué hacen escuchando por detrás de la puerta? Yo no te he criado para escuchar conversaciones ajenas.

- Pues íbamos pasando y de repente escuchamos el nombre de mi papá…

- ¡Pero no nos cambien el tema! – Dice Kei ya un poco molesto.

- Primero tienes que calmarte – digo ya serio – pensaba en decírtelo en un momento más idóneo, pero ya que insistes y aprovechando que Daiki está también, creo que ya no hay motivo para ocultarlo.


*Murakami Shingo*

- Vamos Hina, creo que este sería un regalo perfecto para Hikaru – dice Uchi-san mirando el objeto que se ve por la vitrina de aquella tienda.

- Sí, pero es muy caro, yo no quiero pagar tanto por eso.

- Pero ya te he dicho que lo pagaremos entre ambos.

- Pero aun así es costoso.

- Es verdad lo que dice Hikaru, eres muy tacaño – dice con una risa burlona.

- No soy tacaño, solo gasto en lo necesario y esto que quieres que compremos ya me parece un abuso.

- Pero a Hikaru le encantará.

- Pero es muy caro.

- Pero a Mii-chan si le has comprado de todo.

- Pero eso es diferente, en ella no hay que invertir tanto.

- Por favor Hina – dice haciendo pucherito, de esos que tanto me gustan.

- Está bien, en verdad que se lo merece, este año no entiendo que fue lo que le pasó que se ha convertido en un estudiante ejemplar y eso me enorgullece.

- Muchas gracias – dice abrazándome dulcemente, besando mi mejilla, entrando ambos a la tienda.


*Daiki*

- Así que… Era por eso – digo tratando de asimilar todo lo que había escuchado esa noche, sintiendo tristeza por todas las cosas que habían tenido que sufrir ellos al estar separados.

- Con razón no quería que Daiki y yo estuviéramos juntos – suspira mi novio – de cierto modo piensa que yo le haré lo mismo a Dai-chan, dice sujetando suavemente mi mano.

- Así que quiero disculparme con ambos, porque por mi culpa su relación no ha sido completamente aceptada por Maru – digo haciendo una leve reverencia.

- No te preocupes papá, entendemos que fue una decisión muy difícil para ti, si yo hubiese estado en la misma situación, creo que hubiese hecho lo mismo, el abuelo era un tirano.

- Gracias hijo.

- Y cuenten con nosotros para lo que necesiten – digo animadamente.


*Maruyama Ryuhei*

- Papá, ¿quieres que vayamos a cenar en tu cumpleaños? – Pregunta mi hijo al sentarse junto a mí en el sofá.

- ¿Cumpleaños? Pero si falta… - Comienzo a hacer cuentas, sorprendiéndome de que en verdad estamos a pocos días de él – es el domingo – digo pensando en que por esa razón fue que Ohno-san me pidió salir con él.

- ¿Te habías olvidado de tu cumpleaños?

- Eso parece… - Estúpido Kimitaka, por estar pensando en él se me había olvidado eso tan importante.

- ¿Y está bien si preparamos una cena especial para ese día? – Dice animadamente.

- Bueno, ese día tengo una salida con Ohno-san así que para la cena podemos estar juntos – digo sonriente.

- Está bien, le diré a Kei para que asista también.

- ¿No podemos cenar los dos solos? Últimamente pasas más tiempo con él que conmigo – digo haciendo un puchero.

- Pero tú también pasas más tiempo con Keito y no te he dicho nada – dice haciendo un puchero también, riendo al vernos así – Keito también está invitado.

- Está bien, creo que un cumpleaños se disfrutar mejor en compañía – digo sonriente, recibiendo un abrazo por parte de mi hijo.


*Maruyama Ryuhei*

- Feliz cumpleaños Maruyama-san – dice Ohno-san al llegar al lugar de nuestro encuentro, en la cafetería de siempre, llevando consigo una pequeña caja entre sus manos.

- Feliz cumpleaños Ohno-san – digo haciendo una reverencia – pero yo no te he traído regalo – digo un tanto apenado.

- No te preocupes, con tu presencia en este día tan especial es más que suficiente – sonríe.

- Pero tú si me has traído.

- Ya te he dicho que no pasa nada, entremos que está comenzando a hacer frío.

- Si – digo entrando ambos en la cafetería, acomodándonos en la mesa que queda junto a la ventana.

- Primero que todo, lamento mucho el incidente de hace unos días, no pretendía ser grosero – dice Ohno-san inclinando un poco su cabeza en modo de disculpa.

- Te disculpo, pero no lo vuelvas a hacer, Keito es como un hijo para mí – digo todavía un poco molesto, no me gusta que traten así a uno de mis pequeños.

- Lo siento – dice notablemente apenado – abre el regalo.

- En verdad no debiste molestarte.

- No es molestia – dice mientras abro con cuidado la cajita, viendo un bonito reloj dentro.

- Que hermoso – digo maravillado de verlo – gracias, pero cuando pueda te compraré un regalo.

- Está bien – sonríe.

- ¿Desean pedir algo? – Pregunta la adorable mesera.

- Por ahora quiero una gran taza de chocolate caliente – digo tiritando un poco del frío.


*Yokoyama You*

- Keito, en verdad sigo pensando que esto no es buena idea – digo caminando junto con mi hijo por las calles de la ciudad, buscando el lugar en el que se encontraría Maru-chan con el cara de pez.

- Es que el Rector no me cae bien que digamos y puedo jurar que le gusta Maru-sensei.

- Entiendo – suspiro – ¿y es necesario que Aiba venga también? – Pregunto girando un poco mi rostro, viendo a mi amigo caminar a unos metros detrás de nosotros, vestido completamente de negro como la vez anterior.

- Nos será de mucha ayuda por si se complica la situación.

- ¿Y por qué tendría que complicarse?

- No te alteres, confía en mi – dice haciendo un guiño con su ojo derecho.

Seguimos caminando hasta llegar a una pequeña cafetería, notando por el gran ventanal de ésta a mi querido Maru-chan, tan bello y sonriente como me gusta contemplarlo, aunque quisiera que solo esa sonrisa me la dedicara a mí.


*Maruyama Ryuhei* 

- Ohno-san…

- ¿Sí?

- ¿Por qué en este día tan especial has querido pasarlo solamente conmigo? No me malinterpretes pero pienso que hay personas mucho más interesantes que yo. – digo un poco apenado por lo que estoy diciendo, espero y no lo tome a mal.

- Es que eres especial – dice mirándome fijamente – para mí nadie es tan maravilloso y divertido como tu…

- ¡Maru-sensei! ¡Feliz cumpleaños! – Dice de repente Keito, abalanzándose sobre mí para abrazarme.

- Gracias Keito – sonrío – pero ¿qué haces por aquí?

- Feliz cumpleaños Maruyama-san – dice Kimitaka acercándose a la mesa en donde estamos, haciendo latir mi corazón fuertemente.

- ¡Feliz cumpleaños a ambos! - Llega Aiba-san con un traje bastante colorido, como si fuera a ir a un carnaval.

- ¿Tú también? – Pregunta Ohno-san algo fastidiado.

- Discúlpame Maruyama-san, pero me voy a llevar a Ohno-san – dice alegremente.

- Yo no quiero ir contigo a ningún lado y menos vestido así.

- Pero te va a encantar la sorpresa que te hemos preparado en casa de Ninomiya-san.

- Pero yo no quiero…

- Vamos, será divertido – dice comenzando a llevárselo casi a rastras – nos vemos mañana en el Instituto, que pasen buen día – dice saliendo de la cafetería y subiendo rápidamente a un taxi junto con Ohno-san.

- Aiba tan exagerado como siempre – dice Kimitaka avergonzado.

- Ya vengo, voy al baño – dice Keito yendo rápidamente hacia él.

- ¿Esto es idea tuya? – Susurro molesto, a lo mejor todo esto es a propósito para amargarme el día.

- Claro que no, ya sabes cómo es Keito y en cuanto te vio cruzó la calle corriendo.

- ¿Por qué siempre tienes que aparecer cuando estoy con Ohno-san?

- Porque me pone celoso verte con él.

- Pues no deberías de celarme, no somos nada.

- Pero podríamos volver a serlo todo – dice mirándome con una calidez que no había visto en mucho tiempo – por hoy, olvídate de todo y disfruta de éste día como si no te hubiese causado tal tristeza. 

CONTINUARÁ...

24/10/17

Father's Love

Muy buenas noches 😃
Como siempre lamento mucho la demora, pero es que las ocupaciones de adulto son cada vez más grandes, pero las ganas de escribir también lo son 😊
Así que esta hermosa noche les traigo por fin el capítulo 37 de este hermoso serial 💓
No está tan largo como quisiera, pero no quería quedarme este mes sin actualizar.
Muchas gracias por la paciencia, amor y apoyo 💖
Espero les guste 😄
Y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari 💕


Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan


Capítulo 37

*Shibutani Subaru*

- ¿Ves? Te dije que me iba a enfermar – dice mi amado acostado sobre nuestra cama, tapado con las sábanas desde su cuello hasta los pies.

- Eso no me decías cuando estábamos haciendo el amor en el balcón – río divertido al ver su expresión de vergüenza.

- En esos momentos no puedo pensar con claridad – dice llevando sus manos hacia su rostro, tratando de ocultar su sonrojo, pero delicadamente las aparto para darle un cálido beso en los labios, levantando un poco la sábana que lo cubre, adentrándome en ella, posicionándome encima de él.

- Te quiero – digo dándole un dulce beso en los labios.

- Suba… Si me besas te vas a enfermar también – dice apartándome un poco con sus manos que se encuentran en mi pecho.

- Si así puedo estar contigo todo el día en la cama, para mí no hay problema – digo volviéndolo a besar.

- No… ¿No tienes que ir por Yuto al aeropuerto?

- Cierto, se me olvidaba…

- Ve por él, no sea y se preocupe.

- Pero todavía falta un par de horas – digo recostando mi cabeza sobre su pecho, se siente tan cálido.

- Subaru…

- Solo un ratito más – digo suspirando profundamente, quiero estar así siempre con él.
  
- ¡Papá! – Dice mi hijo corriendo rápidamente hacia mí - ¡Te he extrañado mucho! – Dice alegremente abrazándome con fuerza, notándose en aquel abrazo la gran diferencia de estatura que hay entre los dos, me parece increíble que creciera tanto.

- Yo también te extrañé mucho hijo ¿cómo te fue? ¿Si pudiste ver a Ryosuke?

- Muy bien – dice sonriente – de hecho… él se quedó conmigo en el apartamento – dice con un leve sonrojo en las mejillas ¿será que ellos…? – ¿Tío Ryo no vino contigo? – Pregunta mirando hacia todos lados.

- No pudo venir porque está enfermo.

- ¿Eh? ¿Y eso? ¿Qué tiene?

- Es que… Bueno… Se quedó dormido en el balcón de mi habitación y como hizo mucho frío esa noche pues se resfrió, solo eso, no es nada de qué preocuparse – sonrío un tanto nervioso.

- Me alegra de que no sea nada grave – suspira aliviado - ¿y el restaurante?

- Nagase-san se ha hecho cargo de él como siempre en estos días y de hecho quería preguntarte si podías ayudarle estos días que te quedan de vacaciones.

- Por supuesto, lo haré con gusto.

- Que bien, ya sabes lo mimado que es tu tío y tengo que cuidar de él hasta que se recupere por completo.

- Lo consientes demasiado papá – sonríe – parecen novios.

- ¿En serio te parece? – Río avergonzado.

- Sí, pero es bonito poder ver la gran amistad que tienen, lo mucho que se preocupan el uno por el otro.

- Gracias hijo, es bueno escuchar eso – sonrío - ¿Quieres ir a comer algo antes de llegar a casa?

- Me encantaría, tengo mucha hambre – dice alegre – podemos llevarle algo a mi Tío también.

- Eso me parece bien, mejor compremos algo y comemos todos juntos en casa.

- Ok – dice alegremente, tomándome del brazo como solía hacer desde niño.


*Maruyama Ryuhei*

- Te odio Kimitaka, ¡te odio! – Susurro para mis adentros, enojado conmigo mismo. No ha pasado un día en el que no tenga algún sueño húmedo o no haya pasado por la humillación de masturbarme en la ducha pensando en el susodicho.

Es que ni en mis años de adolescencia mis hormonas habían estado tan revolucionadas, me siento patético y miserable ¿cómo es posible que él tenga tal poder sobre mi cuerpo? Que solo por una felación me tenga así, casi rendido a sus pies.

- Buenos días Maruyama-san – dice Murakami-san acercándose a mí, uniéndose a mi caminar.

- Buenos días Murakami-san – sonrío amablemente, es habitual encontrármelo camino al Instituto junto con su hijo, pero esta vez no viene con él - ¿Y tu hijo? ¿Se ha quedado dormido?

- No, se fue un poco más temprano hoy, dijo que iba a encontrarse con Yokoyama-kun, son muy buenos amigos.

- Sí, se llevan muy bien… - Digo pensando en la verdadera relación que tienen, al parecer él no lo sabe, pero eso no es algo que me incumba, pero si ese muchacho llega a hacerle daño a Keito se las tendrá que ver conmigo.

Seguimos caminando, hablando amenamente de lo acontecido en nuestras vacaciones, sin duda Murakami-san se ha convertido en un gran amigo para mí. Pero el relajado ambiente que se había creado entre los dos se vio perturbado por la presencia del causante de mis pesadillas saliendo del Instituto.

- Buenos días – dice haciendo una reverencia, se ve tan guapo… ¡Maru no pienses en esas cosas!

- Buenos días – responde Murakami-san mientras yo estoy sin habla, queriendo salir corriendo de ahí, pero mis piernas no responden.

- Tú debes ser Murakami-sensei, mi hijo me ha hablado mucho de usted, yo soy Yokoyama You, el padre de Keito.

- Mucho gusto en conocerlo Yokoyama-san, su hijo es de los mejores alumnos que ha tenido este Instituto, además de que es muy educado, lo ha criado muy bien.

- Muchas gracias, me alegra escuchar eso – sonríe, volviendo su mirada a donde yo estoy, haciéndome sentir más nervioso de lo que ya estoy.

- ¿Y a qué se debe su presencia?

- Vine a traer a mi hijo y también porque necesito hablar con Maruyama-sensei – dice sin borrar esa sonrisa de su rostro.

- Entonces me retiro para que puedan hablar – dice sonriente – espero poder verlo de nuevo y poder hablar un poco más – dice haciendo una reverencia para después irse rápidamente.

- No creo que tengamos algo de qué hablar – digo evitando mirarlo, dispuesto a irme pero él rápidamente toma mi brazo.

- Quería verte – dice en un susurro muy cerca de mi oído - estás precioso el día de hoy.

- Si eso es todo lo que me tenías que decir, ya puedes irte – dije tratando en lo posible de sonar frío y distante, pero mi cuerpo solo delataba el temblor que me ocasionaba su agarre y sin decirme nada me llevó hasta su auto, entrando ambos en la parte de atrás - ¿Qué haces?

- Solo un momento, por favor – dice acercando su rostro al mío, besándome con delicadeza y yo como un buen idiota le correspondo el beso.


*Yokoyama You*

Nos besamos lentamente, sin prisa alguna, disfrutando nuevamente de la unión de nuestros labios. A veces pienso que quizás esta no sea la mejor manera de querer reconquistarlo, ya que puede llegar a pensar cosas que no son, pero es que simplemente no puedo evitarlo. Mi corazón late como loco al verlo y mi cuerpo, que tantos años lleva anhelándolo actúa por sí solo, ansioso de querer volver a sentirlo, de querer explorar cada rincón de aquel cuerpo que está debajo del mío, temblando nervioso.

- Te amo – digo al separarnos por falta de aire, mirándolo con la misma ternura de siempre, atesorando cada facción de su rostro en mi memoria, notando su mirada temerosa, confundida.

- ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? – Pregunta mirándome con algo de tristeza y dolor – ¿No te bastó todo el daño que me hiciste? ¿Te divierte aprovecharte de mí? -  Dice con sus preciosos ojos a punto de derramar sus lágrimas.

- En verdad nunca fue mi intención hacerte daño – digo besando su frente – te amo más que a cualquiera, pero no tenía opción, o era que fuéramos infelices al estar separados o que tu…

- ¿Yo qué?

- No es nada de lo que debamos preocuparnos ahora – digo dándole otro casto beso a sus labios – creo que debes irte a trabajar – digo apartándome de su encima, saliendo del auto ante su mirada interrogante.

- Tu…

- Te amo Maru-chan y haré todo lo que esté en mis manos para volver a tenerte a mi lado, como siempre debió ser – digo decidido, sonriendo al ver como él sale del auto completamente sonrojado y sin decir ni una sola palabra, corriendo hacia el Instituto.


*Maruyama Ryuhei*

- Serás idiota Maru – digo dándome leves golpes en la frente con uno de los muros del Instituto.

- ¿Maruyama-san estás bien? – Pregunta Ohno-san, mirándome con preocupación.

- Sí, muy bien – digo sobando mi frente.

-¿Entonces por qué te estabas golpeando la frente con la pared?

- Es que… De repente sentí mucho sueño y pues suelo hacer eso para que se me quite.

- Oh, entiendo.

- ¿Necesitas algo?

- Si, me gustaría que saliéramos este fin de semana a cenar o algo.

- Claro, por mi estaría bien – sonrío.

- ¡Maru-sensei! – Exclama Keito acercándose a mí para abrazarme fuertemente – te he extrañado mucho – dice, al mismo tiempo que correspondo con cariño a su abrazo.

- Keito, pero si nos vimos hace tres días – sonrío.

- Pero aun así, te llego a extrañar mucho – dice haciendo puchero.

- Yo también te extrañé mucho.

- Yokoyama-san, esa no es manera de tratar a tu profesor – dice Ohno-san bastante serio, pero se trata de Keito y él tiene todo el derecho de hacerlo.

- Está bien Ohno-san no te…

- Tienes que comportarte niño.

- A Keito no le hables así – digo ya molesto – él es como un hijo para mí y si quiere abrazarme cuando le plazca, bien puede hacerlo.

- Pero Maruyama-san… - Suspira – está bien, hagan lo que quieran, espero que siga en pie lo de nuestra salida.

- Por supuesto que sí – sonrío de vuelta.

- ¿En verdad me quieres como a un hijo? – Pregunta Keito con ilusión.

- Sí, así como quiero a Daiki – digo notando que Ohno-san se ha ido.

- ¿Pero yo soy tu consentido verdad? – Río al escuchar aquello.

- Los quiero por igual.

- Pero a mí un poquito más.

- Está bien, pero no se lo digas a Daiki- sonrío revolviendo sus cabellos, es un chico tan dulce.


*Yuto*

- Yuto… no quiero que te vayas… - Dijo mi novio abrazándome fuertemente, sollozando, mientras nos encontrábamos en el aeropuerto, ya tenía que regresar a Tokyo.

- Qué más quisiera yo que quedarme aquí contigo – dije sollozando también, dándole un dulce beso en los labios, disfrutando en cierto modo del sabor de sus labios mezclado con lo salado de sus lágrimas.

- Después de todo lo que ha pasado entre nosotros me es más difícil asimilar que no estarás conmigo – dijo con tristeza.

- Para mí también – dije acariciando suavemente su mejilla – pero piensa que dentro de unos meses nos graduaremos y que podrás ir a Tokyo nuevamente.

- Pero todavía es mucho tiempo – dijo haciendo un adorable puchero, es realmente tan lindo cuando se lo propone.

- Solo espera un poco – dije mirándolo con profundo amor – piensa que después de esto ya por fin podremos estar juntos, sin ningún impedimento.

- Yuto… - En ese momento anunciaron que mi vuelo estaba próximo a despegar y con todo el dolor de mi alma tuve que separarme de él.

- Ryo-chan – suspiro pensando en lo triste que había dejado a mi adorable novio, quiero estar ahora mismo con él, dándole mimos y otras cosas…

- Yuto ¿puedo ir a tu casa a jugar videojuegos? – Pregunta Ryutaro, mirándome con algo de súplica.

- Me encantaría Ryutaro, pero tengo que ir al restaurante – digo haciendo una pequeña reverencia en modo de disculpa.

-¿Puedo ir contigo? Prometo que no estorbaré y puedo ser de mucha ayuda.

- ¡Ryu! No molestes a Yuto – dice Yuri mirándolo con desaprobación.

- No te preocupes Yuri, no me molesta para nada – digo sonriente – pero en verdad preferiría que no fueras Ryu, voy a estar muy ocupado, tenemos que hacer inventario y nos quedaremos hasta muy tarde en eso.

- Pero…

- Puedes venir a mi casa este fin de semana si quieres – digo sonriente.

- Está bien…

- Ya vámonos Ryu, que Yuyan me ha de estar esperando afuera – dice Yuri tirando del brazo de su hermano, saliendo del salón.

En ese momento mi móvil comienza a sonar y sonrío al ver su nombre en la pantalla. Tomo mi mochila y tranquilamente camino mientras converso con él, como lo hacemos diariamente, contándonos nuestro día a día y diciéndonos lo mucho que nos amamos y extrañamos y de vez en cuando, bien tarde por la noche, recurrimos a las videollamadas, para tener algo de intimidad, aunque no es lo mismo que tenerlo en mis brazos, de cierto modo eso aliviana un poco la calentura que sentimos.


*Nishikido Ryo*

- ¡Son tan lindos! – decía mientras le tomaba fotos a ambos bebés recostados sobre la cuna.

- Ryo los vas a desgastar – dijo Subaru poniéndose a mi lado, llevando su mano derecha hacia la mía izquierda, haciéndome sonrojar.

- Yuto se parece mucho a ti – dije mientras veía al recién nacido, con sus pequeños ojitos mirándonos a ambos.

- Y Ryosuke a su mamá.

- Creo que mis genes no fueron tan dominantes.

- Pero cuando crezca de seguro que será un chico muy guapo como tú – dijo mirándome fijamente, mientras sujetaba fuertemente mi mano.

- Suba… - En ese momento ambos bebés comienzan a llorar, así que dulcemente y con cuidado los cargamos, haciendo que dejaran de llorar. Sonreí enternecido al ver tan adorable escena, parecíamos una hermosa familia, aquella que siempre había querido, junto con Subaru.

- ¿En qué piensas? – Dice Subaru abrazándome por la espalda, mientras acomodaba unos libros en la estantería.

- En ti – digo sonrojado – en lo hermoso que te veías cargando a Yuto cuando era bebé.

- Tú también te veías muy hermoso cargando a Ryosuke y cuando lo hacías con Yuto, me daban muchas ganas de besarte y de decir que eras mi esposo y ellos nuestros hijos.

- ¿Crees que podamos serlo todavía? ¿Una familia?

- Tal vez no como la que queríamos en ese tiempo, pero ya lo somos – me voltea, quedando ambos frente a frente, comenzando a besarme con dulzura.

- Papá…

CONTINUARÁ...