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12/8/17

COMPLETE - Guilty (Spin Off)

Hola muy buenas tardes 😊
Primero que todo feliz cumpleaños a Yutti, porque este fic es en honor a su cumpleaños 😄 Aunque ya pasó, pero la intención es lo que cuenta ❤
Este es un Spin Off de mi Twoshot "Guilty" así que si no lo han leído bien pueden hacerlo ❤
Hago la entrada rápida porque voy tarde a trabajar 😅
Espero les guste 😋
Muchas gracias por sus comentarios y constante apoyo, espero traer pronto el capítulo 36 de Father's Love, que de una vez les digo que alisten pañuelos (?)
Y este fic va dedicado a mi querida amiga Naomi ❤ Espero que les guste 😍


Tema: COMPLETE
Extensión: Oneshot
Parejas: YamaJima
Autora: Akari-chan



- Ryo-chan, estoy aburrido – dice mi mejor amigo dando vueltas sobre mi cama, mientras que yo estoy jugando con la consola, probando el nuevo juego que acababa de comprar.

- Te ofrecí a que jugaras conmigo a la consola y no quisiste, así que no te quejes – digo un poco molesto y sin apartar mi mirada de la pantalla del televisor.

- Ryo-chan… ¿Eres virgen?

- ¿Eh? ¿A qué viene esa pregunta? – Digo después de pausar el juego, viendo a mi amigo desconcertado.

- Solo responde – dice sonriendo de manera traviesa, poniéndome un poco nervioso.

- Sí, lo soy ¿pero por qué lo preguntas tan de repente?

- Es que yo ya no lo soy – dice sonriendo como si nada.

- ¿¡Eh!? – Exclamo todavía más sorprendido y asustado - ¿Pero con quién lo hiciste?

- Mi primera vez fue con Yabu-senpai, luego lo hice con Yaotome-senpai, hasta estuve en un trío con Arioka-senpai e Inoo-senpai.

- Espera un momento… ¿Esos dos últimos no son novios?

- Sí, pero Inoo-senpai quería hacer realidad una de las fantasías de su querido novio y yo no me negué – sonríe – estuvo fantástico, pero esos dos se aman demasiado, no dejaban de mirarse el uno al otro cuando lo hacíamos, de hecho creo que yo no existía para ellos en ese momento, sólo era como un juguete sexual y ya – sonríe nuevamente, levantándose de la cama para sentarse a mi lado en el suelo.

- ¿Y a qué quieres llegar con ésta conversación? – Pregunto con curiosidad.

- Quiero ser el primero – dice Yuri acercando su rostro peligrosamente al mío, al mismo tiempo que conduce su mano a mi entrepierna.

- Yuri… No creo que deberíamos de hacerlo – digo nerviosamente pero sin intenciones de apartarme de su lado.

- Será divertido, créeme – dice finalmente, sentándose sobre mis piernas, comenzando un beso fogoso entre nuestras bocas.

Así fue como tuve mi primera vez con Yuri, la primera de muchas veces más, no tan solo con él, sino también con otros chicos que me resultaran atractivos. No había ningún sentimiento de amor al hacerlo, sólo era por diversión, por desahogo.

- Ryo-chan, necesito tu ayuda – dice Yuri al entrar a mi habitación, seguido de mí.

- ¿Y qué necesitas? – Pregunto sentándome sobre mi cama.

- Necesito que me ayudes a darle celos a alguien.

- ¿Desde cuándo el gran Chinen Yuri necesita de eso? – Pregunto divertido.

- ¿Me vas a ayudar o no? – Pregunta un poco molesto.

- Está bien, te ayudaré ¿quién es la victima ahora? – Pregunto sin dejar de reírme.

- Mi Padrastro – dice agachando la mirada y con una leve sonrisa en su rostro, haciendo borrar la mía en un segundo.

- ¿Eh? ¡De por Dios Yuri! ¿Acaso estás loco? ¿Cómo piensas que voy a ayudarte con eso? – Digo totalmente escandalizado por lo que acabo de escuchar.

- ¡Dijiste que me ayudarías!

- Sí, lo dije, pero no pensaba que te referías a él ¿es que acaso no te estás escuchando?

- Por favor Ryo-chan, ayúdame – dice mirándome con súplica.

- Yuri, esto es muy serio, creo que ya estás llegando muy lejos – digo mirándolo con preocupación.

- Lo sé, es una locura, pero es que lo deseo tanto.

- No sé qué decirte…

- Por favor – dice sonriéndome dulcemente, no sé qué hacer, es mi mejor amigo, pero todo esto ya rebasa los límites de la cordura.

- Me voy a odiar por esto – digo a regañadientes – pero te ayudaré ¿qué quieres que haga? – digo totalmente resignado, mientras que Yuri sonríe alegremente, contándome su plan maestro.

Esa misma noche se llevó a cabo su plan, que consistía en que tendríamos sexo como de costumbre, pero con la puerta de su habitación medio abierta, para que así él pudiera vernos, no entendía que quería conseguir mi amigo con eso, pero de todos modos hice caso a su plan, además no era que me disgustara acostarme con él.

- Ryo-chan…

- Dime – Respondo. Nos encontramos acostados sobre el verde césped del Instituto, mirando hacia el cielo.

- ¿Qué pasaría si te dijera que ya no podemos seguir acostándonos? – Pregunta tranquilamente, sin dejar de mirar hacia arriba, ya que he ladeado el rostro para ver su perfil.

- Pues nada, ¿Qué quieres que te diga?

- No lo sé – suspira – quizás algo como “Por favor no me dejes” – dice burlonamente.

- Yuri, eres mi mejor amigo, eso no va a cambiar nunca – sonrío – aunque me sorprende que me digas eso.

- ¿Tiene algo de malo querer ser monógamo?

- No es que tenga algo de malo, simplemente es extraño, tú no eres de ese tipo de personas.

- Pues siempre hay una primera vez – dice sonriente.

- ¿Es por él verdad? – Digo sentándome ahora sobre el césped, seguido de él.

- Sí – dice abrazando sus piernas, con un leve sonrojo en sus mejillas.

- ¿Te enamoraste de él? – Vuelvo a preguntar, mirándolo serio.

- Creo que lo he estado desde que lo conozco – dice sin borrar su sonrisa.

- Pero es tu Padrastro – digo con preocupación - ¿Qué pasará si los descubren?

- Mi mamá no se dará cuenta, seremos cuidadosos.

- ¿Estás seguro de todo esto? ¿De hacerle eso a tu madre?

- Si es por estar con Yuya, lo haré – dice totalmente convencido de la decisión que ha tomado. Suspiro profundamente, brindándole un abrazo y una cálida sonrisa de mi parte, aunque en realidad no puedo dejar de estar preocupado por mi amigo.

Ha pasado un año, un año en que la relación de mi mejor amigo con su Padrastro se ve cada vez más sólida. Me sentiría más feliz por ellos si no tuvieran el parentesco que tienen, pero se ven felices a pesar de todo, así que los apoyo.

- Yama-chan ¿cuándo vas a venir a verme tocar con mi banda? – Pregunta mi buen amigo Keito, volviendo a tomar de su malteada.

- Ya te dije que no puedo, tengo muchas cosas que hacer.

- No creo que las clases de cocina sean tan complicadas.

- No son clases de cocina – digo un poco fastidiado – Estoy estudiando para ser un Chef y es más complicado de lo que todo el mundo piensa.

- Pero llevo meses pidiéndote que vayas a vernos, inclusive ni en vacaciones aceptas ir.

- Está bien – suspiro – iré a verlos ¿Cuándo se presentan? – Pregunto tomando algo de interés en el tema. La verdad es que me da flojera, pero ¿Qué mal podría hacerme ir a verlo?

- Esta noche a las 9 – responde sonriente – en el bar al que fuimos la semana pasada.

- Ok, estaré allá – sonrío.

- No te arrepentirás, te lo aseguro – dice alegremente – me tengo que ir a ensayar con los chicos, nos vemos allá – dice dejando el dinero de su pedido sobre la mesa y revolviendo mis cabellos para después irse corriendo de la cafetería.

- Allá nos vemos.

En verdad que no tenía muchas ganas de ir, pero ya le había prometido a Keito que lo haría, así que sin mucho ánimo me puse lo primero que logré visualizar en el armario, una camisa negra junto con unos jean azul oscuro.

- ¡Ryosuke! Pensé que ya no vendrías – dice Keito abrazándome fuertemente al entrar al bar.

- Te prometí que lo haría – sonrío.

- Estoy muy feliz de que hayas aceptado venir, ven, quiero que conozcas a los chicos – dice felizmente tomando mi mano llevándome a una especie de camerino, jamás pensé que un bar podría tener un lugar así - ¡Chicos este es mi amigo Ryosuke! – Exclama realmente animado al entrar ambos al lugar.

- Ho… Hola… - Digo algo avergonzado por el cómo mi amigo me estaba presentando ante sus compañeros.

- Encantado de conocerte, soy Kikuchi Fuma, el bajista.

- Encantado – respondo alegremente, deleitándome de lo guapos que son todos.

- Yo soy Sato Shori, el vocalista, gusto en conocerte.

- Lo mismo – digo haciendo una reverencia.

- Y yo Nakajima Kento, el pianista – dice guiñándome un ojo, haciéndome sonreír.

- ¿Dónde está Yuto? – Pregunta Keito mirando hacia todos lados, en busca del nombrado.

- Dijo que iba al baño – dice Kikuchi-san.

- ¿Me llamaban? – Dice un chico alto entrando al camerino, si había pensado que los aquí presentes eran guapos, este chico era completamente una deidad.

- Llegas justo a tiempo, él es mi amigo Ryosuke – dice Keito señalándome mientras que yo sigo mirando embobado a ese chico.

- Es un gusto por fin conocerte – dice tomando dulcemente mi mano – Keito habla tanto de ti que de algún modo me hacía sentir ansioso de verte – dice sonriente, sin soltarme todavía.

- Es un gusto… - Digo sin dejar de mirarlo, sintiendo un agradable calor recorrer mi cuerpo, totalmente perdido en su mirada.

- Él es Nakajima Yuto, mi primo y también el baterista de la banda – dice Kento-san, recibiendo una mala mirada por parte de él.

- Al menos deja que me presente como se debe – dice un poco molesto, acto que me causa mucha gracia.

- Encantado de conocerte Naka…

- Llámame Yuto, por favor – dice suplicante, con esa hermosa sonrisa que me cautiva.

- Está bien, Yuto-kun…

- Muy bien, ya es hora de salir a tocar – dice Keito animadamente – espero que te guste nuestra presentación.

- Ya me encanta – digo sonriente, mirando detenidamente a su baterista.

- Espero que sea de tu agrado – dice finalmente, besando mi mano antes de salir del camerino haciéndome sonrojar.

De inmediato salgo del camerino, en busca de un buen lugar para disfrutar del show, encontrando justo uno al frente de la tarima, en primera fila. Nunca he sido fanático de este tipo de eventos, pero por primera vez en la vida deseo con tantas ganas poder presenciarlo.

- Buenas noches – dice Keito hablando por el micrófono – nosotros somos Black Night y estamos muy felices de acompañarlos en la noche de hoy – dice sonriente – espero que disfruten de nuestra presentación – dice finalmente dando una reverencia antes de que los acordes de su guitarra comiencen a sonar.

Mi mirada se mantiene fija en Yuto, en sus fuertes brazos sosteniendo las baquetas, dando golpes fuertes y certeros sobre la batería, mientras su sudor cae desde su frente hasta perderse en su cuello, creando así una imagen muy sexy de él, todo en él me parece maravilloso, perfecto.

No supe en que momento había acabado todo, me sentía tan sumido en mis pensamientos que solo pude volver en sí cuando sentí la mano de mi amigo Keito dando leves palmadas sobre mi hombro derecho.

- Ryosuke ¿Estás bien? – Pregunta divertido, aunque con algo de preocupación.

- Eh… Si… ¿Ya acabo? – Pregunto un tanto desconcertado y también avergonzado.

- De seguro lo dejamos impactado con nuestra presentación – dice Kento-san alegremente.

- ¿Te gustó? – Pregunta Keito con un brillo muy particular en sus ojos.

- Estuvo maravilloso – digo dirigiendo mi mirada hacia Yuto, quién me mira con intensidad, haciéndome sentir nervioso.

- Me alegra mucho – sonríe – te dije que no te ibas a arrepentir.

- ¡Chicos vamos a celebrarlo! – Dice Fuma-san ya con una botella de cerveza en su mano.

- Me encantaría, pero quedé de verme con mi novia y ya voy un poco atrasado – dice Keito.

- Yo también tengo que llegar temprano a casa – dice Shori-san.

- Que aburridos son ustedes - dice decepcionado - ¿Yuto?

- Pues la verdad, me gustaría ir a un lugar más tranquilo – dice mirándome nuevamente, aunque pensándolo bien, en toda la noche no ha dejado de hacerlo – si es que quieres venir conmigo – me dice sonriente.

- Por mí está bien – digo contagiándome de su sonrisa.

- ¿Entonces me dejarán solo?

- ¡Oye! Ni siquiera me lo has preguntado – dice Kento-san un poco molesto, haciéndonos reír a todos.

- Eres mi novio, no es necesario que te lo pregunte – dice dándole un dulce beso en la mejilla.

- Entonces no digas que te vas a quedar solo – dice abrazándolo con la misma dulzura.

- Quería ver tu reacción.

- Ya dejen de hacer eso, me van a provocar diabetes – dice Shori-san mirándolos con algo de repulsión.

- Eso lo dices porque no tienes pareja – dice Fuma-san burlonamente.

- Pero Yuto tampoco tiene.

- No, pero eso puede que cambie esta noche – dice Kento-san pícaramente.

- Ya chicos dejen de molestar y vayamos por nuestras cosas – dice Keito divertido, empezando a caminar hacía el camerino junto con los demás recogiendo sus cosas y saliendo posteriormente del bar luego de despedirnos de Fuma y Kento que decidieron quedarse y de Shori que se iba corriendo rápidamente hasta la estación, esperando tomar el último tren.

- Bien, me tengo que ir también – dice Keito colgando en su hombro el forro de su amada guitarra – en verdad estoy muy feliz de que hayas venido.

- Ya me lo has dicho muchas veces – sonrío.

- Lo siento – dice sin dejar de sonreír – te dejo en muy buenas manos, por favor Yuto cuida muy bien de él – dice haciendo una reverencia.

- No te preocupes, lo haré – dice reverenciándose también, haciéndome avergonzar por tal escena.

- Que la pasen bien – dice finalmente antes de parar un taxi y subirse en él, dejándonos solos.

- ¿Quieres ir a comer? Tengo mucha hambre – dice Yuto, acabando con el silencio que se había creado entre los dos.

- Claro, me encantaría.

- Que bueno, conozco una hamburguesería muy buena y lo mejor es que es cerca de acá – dice alegremente tomando mi mano, comenzando a caminar juntos, sin soltarnos, haciéndome sentir cosas que nunca antes había sentido.

Llegamos al lugar, encontrando que éste se encuentra casi completamente vacío, aunque supongo que es normal dadas las horas que son. Buscamos una mesa en la esquina más lejana del lugar, y luego de que uno de los meseros nos atendiera y en menos de nada trajera nuestro pedido, seguimos nuestra amena conversación.

- ¿Puedo proponerte algo? – Pregunta Yuto, dándole un sorbo a su bebida, mientras yo lo miro con atención.

- Claro, lo que quieras – respondo sonriente, dándole otra mordida a mi hamburguesa, disfrutando de lo deliciosa que está.

- Quizás esto suene muy raro viniendo de alguien que conociste hace unas pocas horas – sonríe – Pero… ¿Te gustaría salir conmigo? – Pregunta finalmente, haciendo que casi escupa lo que tengo en la boca.

- ¿Lo dices en serio? – Pregunto un poco confundido – Pero ya estamos saliendo – digo con obviedad.

- Si, lo sé – ríe divertido – pero quiero conocerte más, que tú también me conozcas y si todo sale bien quisiera que fuéramos pareja – dice tomando mi mano dulcemente.

- Pero si… - Quedo en silencio cuando miro sus ojos, tan brillantes, tan preciosos y para que voy a negarlo, él me atrae de una manera que nunca antes había sentido con alguien.

- Si no te gusto, podemos dejarlo así, lamento si te incomodé – dice apenado.

- No es eso, es solo que… - No sé qué decir, nunca antes alguien se me había confesado. Lo más cercano que he tenido a una relación fue cuando comencé a acostarme con Yuri, pero solo era sexo, nada de sentimientos más allá del deseo y ni siquiera mis amantes de una noche pueden considerarse como una.

- La verdad es que… Me gustas desde la primera vez que Keito me mostró una foto tuya – dice levemente sonrojado.

- ¿Una foto mía? – Pregunto todavía un poco incrédulo.

- Sé que es estúpido, pero ha sido así – dice avergonzado - quedé prendado de ti desde esa vez y esperé ilusionado a que vinieras a vernos… ¡Perdón!, debo de sonar como un psicópata o algo – río al ver aquella expresión de preocupación.

- Tranquilo, no pienso que lo seas – sonrío al ver su rostro relajarse – creo que… También me gustas – digo sintiendo mis mejillas arder ¿Qué es todo esto que siento?

Y a partir de esa noche comenzó nuestro hermoso romance. Yuto había resultado ser un chico muy amable, caballeroso, atento y amoroso. Sus labios eran los más dulces que había probado en mi vida y sus abrazos los más cálidos,  los más reconfortantes, con cada día a su lado podía convencerme más de que era mi persona especial, la persona que sin pensarlo llevaba tanto tiempo esperando.

- Ryosuke ¿Quieres venir a mi casa? – Pregunta Yuto alegremente, mientras caminamos por el parque – Es que mis papás no están y me gustaría pasar un rato agradable contigo – dice deteniéndose, para rodear mi cintura con sus brazos.

- ¿A tu casa? ¿Los dos solos? – Pregunto con algo de nerviosismo. ¿Por qué con él me comporto de esta manera?

- ¿Por qué? ¿Hay algún problema?

- No, ninguno… - digo tímidamente, dirigiendo nuestro caminar hacía su casa.

Al llegar comenzamos a besarnos lentamente, yendo ambos entre besos y suaves caricias hasta su habitación, siendo recostado delicadamente sobre su cama, mientras él se posiciona encima de mí, sin dejar de besarme, acariciando mis piernas por encima de mi pantalón, adentrando ahora su lengua en mi boca.

- Eres precioso – susurra en mi oído, llevando sus labios hacía mi cuello, besándolo, lamiéndolo y dando leves mordidas alrededor de él. Mi cuerpo comienza a temblar al sentir sus manos adentrarse bajo mi camisa, acariciando mi abdomen.

- ¿No vamos muy rápido? – Digo apartándolo solo un poco de mí, como tantas veces ya ha sucedido, sintiéndome estúpido de comportarme así, cuando la verdad es que deseo que mi novio me haga el amor.

- Pues llevamos cinco meses de novios, si eso te parece muy rápido, entonces digamos que si vamos muy rápido – dice sonriente. Haciéndome sentir mal por no corresponderle como se debe.

- Lo siento… En verdad no sé qué sucede conmigo – digo bastante avergonzado, con mis lágrimas amenazando con salir. Me siento tan inútil, tan frustrado.

- Eres adorable – dice con una hermosa sonrisa, besando con ternura mi frente, al mismo tiempo que limpia mis lágrimas con sus pulgares – Así te tenga que esperar toda la vida lo haré – sonríe haciéndome sentir peor.

- Pero… Si fuera virgen quizás sería más comprensible, pero no lo soy y yo sé que tú quieres y no me parece justo.

- Ryo-chan – dice cariñosamente, acariciando mi mejilla derecha – Yo te amo y eso debe de quedarte muy claro – dice sin dejar de sonreír. Esa sonrisa reconfortante que tanto amo - ¿Qué te parece si mejor vemos una película? Tengo una de Zombis que sé que te encantará.

- ¿Y habrá palomitas de maíz? – Pregunto ya un poco más animado.

- Sólo si me ayudas a hacerlas, ya sabes que no soy muy bueno en la cocina.

- Prepararé algunos emparedados también – digo sonriente bajando de la cama, acercándome a mi novio para darle un dulce beso – también te amo mucho, que eso te quede claro – digo volviéndolo a besar de una manera más demandante, bajando luego hasta la cocina. Si es a su lado cualquier otro plan es perfecto.

Lo amo. Y deseo poder demostrarle todo lo que siento.

- ¿Es en serio? – Pregunta Yuri todavía incrédulo ante mis palabras.

- Si… - Respondo avergonzado, agachando la cabeza.

- No lo puedo creer, es que es… ¡Muy raro! – Dice tumbándose en el césped del parque, riendo a carcajadas.

- No te burles que es algo muy serio – digo un poco molesto.

- Está bien, está bien – dice respirando profundo para calmarse - ¿Él está bien con que lo mantengas en celibato?

- Eso dice, pero siento que en cualquier momento se puede cansar de esta situación y me deje… Y yo en verdad no quiero eso.

- No creo que vaya a dejarte, está loquito por ti y si te ha esperado por casi un año es porque en verdad te ama. ¿En serio no le has hecho ni una felación?

- ¡Yuri! – Exclamo avergonzado – no.

- ¡No lo puedo creer!

- Ni yo – suspiro – contigo y los demás chicos con los que me he acostado me resultaba más fácil, pero es que con él… - Vuelvo a suspirar – en realidad no entiendo… Me pongo más nervioso de lo normal y el que me toque por debajo de la ropa es una sensación que aunque es placentera me hace sentir mucho más inquieto.

- Eso es porque lo amas – dice esbozando una sonrisa - la sensación es muy distinta cuando lo haces con alguien que amas, el cuerpo reacciona distinto, todo es más placentero.

- ¿Así te pasa con él?

- Siempre – sonríe sonrojado – aunque seamos activos sexualmente, siempre siento todas esas cosas que me describes.

- ¿Qué piensas que debería hacer?

- Primero que todo relájate, si no haces eso, volverás al mismo punto y eso es lo que no quieres ¿de acuerdo? – Asiento – ya lo demás es que te dejes llevar, que le demuestres a tu novio lo mucho que deseas hacerlo con él y qué mejor momento para por fin hacerlo que su primer aniversario. Es dentro de poco ¿verdad?

- Si, dentro de tres semanas.

- Entonces ve preparándote mentalmente para ese momento – dice dando suaves palmadas en mi espalda.

- Esta vez sí que lo haremos – digo finalmente, convencido de mis palabras.

El gran día llegó y con este incrementaban mis nervios.

- Tranquilízate Ryosuke – me digo a mi mismo, mirándome en el espejo del cuarto de baño. Estamos hospedados en un cuarto de hotel, uno que por cierto me había recomendado Yuri y al que venía seguido con su Padrastro. Doy un último suspiro antes de salir, dándome ánimos, lo haré, definitivamente lo haré.

Salgo del cuarto de baño solo con una salida de baño puesta, viendo a mi novio sentado sobre el borde de la cama, con solo su bóxer puesto, sonriéndome tan dulcemente. Me acerco a paso lento, sintiendo que todo mi valor se está yendo a la borda, pero tengo que ser fuerte, no me puedo dejar llevar por el temor. Me siento sobre sus piernas, dejando las mías una a cada lado de éstas, sintiendo mi cuerpo temblar, derritiéndome en sus brazos.

- Ryo-chan… Si no quieres está bien – dice besando mi mejilla, mientras acaricia mi espalda.

- Pero yo quiero hacerlo – digo suplicante, llevando mis labios a los suyos, iniciando un beso dulce que al pasar de los segundos se hace cada vez más demandante, deseoso.

Mis dedos se enredan entre sus cabellos, mientras que sus manos viajan por mi espalda, incrementando la cercanía entre nuestros cuerpos. Nuestros besos se hacen cada vez más profundos, entrelazando nuestras lenguas en una apasionada y mágica danza. Me aparta un poco, llevando sus manos hasta el nudo de la salida de baño el cuál no demora en desenredar, acariciando mi pecho antes de quitarme aquella prenda por completo, cayendo ésta al suelo, dejándome totalmente desnudo ante sus ojos.

- Eres hermoso – dice mirando con detalle cada parte de mi cuerpo, tan nuevo para él. Me toma de la cintura, apartándome de su encima para luego recostarme sobre la cama, poniéndose él encima, besando ahora mi cuello, haciéndome sacar un leve gemido de mis labios, cosa que me hace avergonzar.

- Lo siento… - Digo algo apenado.

- ¿Por qué te disculpas? Me gusta escucharte – Sonríe, volviendo a lo que estaba haciendo, acariciando mis tetillas con sus manos, apretándolas entre sus dedos, mientras su lengua recorre con lujuria mi cuello, siento que puedo correrme solo con esto, jamás me había sentido tan excitado.

Abro mis piernas para que se pueda acomodar mejor sobre mí, estremeciéndome al sentir su dureza todavía presa entre su bóxer chocar contra la mía, creando una fricción deliciosa a cada movimiento. De un momento a otro se levantó de la cama, quitándose de inmediato la única prenda que tenía puesta, dejándome embobado con lo que tengo a la vista. No me equivoco al comparar a mi novio con una deidad.

- Y dices que yo soy hermoso – digo sentándome sobre la cama - ¿quieres que te ayude? – Pregunto señalando su miembro que se encuentra totalmente erguido.

Mis nervios poco a poco desaparecen.

- ¿Quieres probarlo? – Dice seductoramente, sentándose sobre la cama, con las piernas bien abiertas, invitándome a seguir con mi cometido. Es la primera vez que veo a mi novio comportándose de esa manera y me encanta, presiento que la pasaremos muy bien de ahora en adelante.

- ¿En verdad puedo? – Pregunto sonando con total inocencia, sonriendo al ver cómo asiente, mirándome con deseo – acomodo mi cabeza en medio de sus piernas, dándole una lamida a toda la extensión de su miembro para luego metérmelo entero dentro de mi boca, succionando con ganas, disfrutando los jadeos que salen sin control de su boca.

También jadeo al sentir como cada vez se endurece más y llevo una de mis manos hacía el mío, masturbándolo con rapidez, mojando mi mano con el semen que no demoró en salir, la cual toma mi novio, lamiéndolo todo hasta dejarla sin rastro de él, sigo con la felación hasta que siento mi boca invadida por el de mi novio, tragando todo con gusto.

Me arrodillo quedando a su altura, besándolo apasionadamente, probando ambos del sabor de nuestras esencias mezcladas. Mi novio baja sus manos hasta mi trasero, apretándolo, dándome a entender lo que desea y yo ya no quiero negárselo.

Nos separamos nuevamente, viendo como mi novio toma el bote de lubricante que está sobre la mesita de noche, mientras que yo me acuesto sobre la cama, con las piernas abiertas, ansioso por sentirlo por fin dentro, pero tiene que prepararme primero y eso es algo que también quiero sentir.

Moja tres de sus dedos con aquel líquido, metiendo el primero de estos en mi entrada, hace tanto que no lo hago, que siento ese dolor que sentí en mi primera vez, aunque me alegra un poco, porque esta es mi primera vez con él y como tal quiero que sea especial. Muevo mis caderas descaradamente al tener ya sus tres dedos dentro, rozando casi la locura solo con ellos, ya no lo soporto más, lo quiero dentro.

- Yuto… Por favor… Ya… - Digo jadeante, tomando su rostro para besarlo, rodeando su cintura con mis piernas, haciendo que su miembro roce con mi entrada, que está ansiosa por albergarlo.

- Yo… Tampoco lo soporto… - Jadea y tomando mis caderas entra de una sola estocada, haciéndome dar un grito entre dolor y placer.

- Mu… Muévete.

- Pero… Te haré… Daño… - Dice entre jadeos, dándome una hermosa vista de su rostro sonrojado y aunque no quiera decírmelo, sé que él desea moverse de una vez por todas.

- No importa… Lo deseo… Ya… - Mi mente se nubla al sentir como comienza a moverse, primero lento y luego cada vez más rápido y desenfrenado, llevándome a la locura con sus embestidas.

- Creo… Que… Voy a…

- Hazlo… Dentro… - Jadeo, comiéndonos la boca a besos.

Suelto un fuerte gemido al sentir todo su líquido mojar mi interior y el propio sobre mi vientre, sintiéndome enormemente feliz de por fin haber hecho esto con él, con la persona que amo.

Es tan maravilloso.

- En verdad lamento haberte hecho esperar tanto – digo acariciando su pecho, besando sus labios con anhelo.

- Si siempre va a ser así, creo que podría esperar unos cincuenta años más – dice dándome un beso en la frente.

- ¡Eso no! – Digo haciendo puchero, cosa que le causa mucha gracia – después de lo de hoy yo ya no podré esperar tanto.

- Eres un goloso – dice besando la punta de mi nariz – ¿quieres ir a comer? Ya se nos va a acabar el tiempo aquí igualmente – dice mirando el reloj que está en la pared y nuestra economía no nos permite pagar por más tiempo.

- En verdad me gustaría seguir comiendo el postre, pero si no hay de otra, vamos a comer – digo volviéndolo a besar, levantándonos ambos de la cama y luego de darnos una agradable ducha, ya vestidos salimos del hotel, con una enorme sonrisa en nuestros rostros.

Siento como el amor recorre todo mi interior.

- Buenos días Yuri – saludo animadamente a mi amigo, encontrándomelo camino a la parada del autobús.

- Buenos días Ryosuke, te ves muy feliz hoy.

- Lo estoy realmente – digo sin dejar de sonreír, sintiendo mi rostro arder en un sonrojo al recordar lo sucedido la tarde del día anterior - Yuto y yo por fin hicimos el amor.

- Por fin – sonríe divertido.

- Si, por fin – sonrío también – fue maravilloso y tan dulce…

- Buenos días – dice mi novio felizmente, acercándose a nosotros como todas las mañanas, nos damos un dulce beso, para luego tomarnos de las manos, notando la mirada celosa de mi amigo, sé que él desea poder hacer esto con la persona que ama, pero su situación es complicada.

Llegamos hasta la parada, divisando el autobús a lo lejos, subiendo los tres a él, quedando mi novio y yo sentados delante de Yuri, dándonos dulces besos y diciéndonos dulces palabras al oído.

- Bien, yo me bajo aquí – dice Yuri levantándose de su asiento.

- Que tengas un buen día – decimos al unísono, despidiéndonos con una sonrisa.

- Lo mismo para ustedes – dice sonriente, bajándose del autobús.

- ¿Quieres quedarte en mi casa este fin de semana? Mis padres no van a estar así que no va a haber nadie que nos moleste – dice sonriendo pervertidamente. En verdad que comienzo a amar este lado de mi novio.

- Me encantaría – digo sonriente, dándole otro beso en sus labios, recostando mi cabeza en su hombro, sin dejar de soltar su mano.

Y al pasar los años esto que siento por él, sigue creciendo a pasos agigantados.

- ¿En serio están viviendo juntos? – Pregunto sorprendido - ¿Y tu mamá lo sabe?

- Si lo sabe, bueno… Solo lo de que vivimos juntos, si se entera de lo otro nos crucifica.

- Supongo que algún día se tendrá que enterar y no será bonito.

- Lo sé, pero estoy seguro de que podremos contra cualquier adversidad – dice sonrojado, siempre me causa gracia verlo así.

- ¡Yuri! ¿Te hice esperar mucho? – Pregunta Takaki-san acercándose a nosotros, besando a Yuri en la frente.

- No mucho, además estaba hablando aquí con Ryo-chan.

- Me alegro – dice dedicándome una sonrisa y pensar que al principio me miraba con odio - ¿Vamos? La película comenzará dentro de poco.

- Sí, vamos – dice sonriente, tomándolo del brazo, el amor con el que se miran es tan deslumbrante.

- Yo también me tengo que ir a casa – digo levantándome de mi asiento – que la pasen muy bien.

- Gracias – dicen ambos, haciendo una reverencia, es adorable ver lo sincronizados que pueden llegar a ser.

Luego de verlos alejarse, me encamino hasta mi casa, la que comparto con mi novio desde hace un par de años, nuestro nidito de amor.

- Estoy en casa – digo sintiendo un olor extraño viniendo de la cocina, haciendo que corra rápidamente a ella, viendo a mi novio envuelto en humo, tosiendo.

- ¡Yuto! ¿Pero qué ha sucedido? – Digo preocupado.

- Lo siento mi amor, quería hacer la cena pero… - No pudo seguir hablando porque comenzó a llorar desconsoladamente, abrazándome.

-Ya te he dicho que no debes de hacer esto y menos si no estoy.

- Pero quería sorprenderte.

- Y lo has hecho – sonrío – ya está bien, no tienes por qué llorar – digo acariciando sus cabellos.

- ¿Me perdonas? – Dice todavía entre sollozos.

- Pareces un niño – digo tomándolo del rostro, dándole un casto beso en los labios – te perdono, pero no lo vuelvas a hacer.

- Créeme que no – dice comenzando a sonreír – debo parecer un idiota.

- Pero así te amo – digo abriendo la ventana para que así el humo pueda salir con mayor facilidad – será mejor limpiar y pedir algo a domicilio.

- Está bien – dice limpiándose las lágrimas.

- Te amo – digo abrazándolo con fuerza.

- Y yo a ti, mucho – dice besando mi coronilla, estar entre sus brazos es lo más maravilloso del mundo.

Amo todas y cada una de sus facetas.

FIN



9/7/17

Father's Love

Hola muy buenas tardes!!!
En verdad que me siento muy apenada de no haber podido publicar 😢
Pero es que últimamente mi vida está muy ajetreada, entre trabajo, estudio y el coro en el que estoy simplemente no me había dado tiempo de hacerlo y ni hablar cuando me toque las prácticas 😱
Pero escribir es algo que amo demasiado y por nada del mundo dejaré de hacerlo, todavía tengo muchas historias que compartirles y aunque sea menos frecuente espero que sean pacientes y me esperen 😘
Muchas gracias a todas las que me leen y aman este serial y también por las que se toman el tiempo de comentar 💗
Espero que les guste el capítulo y como siempre este va dedicado a mi querida amiga Mari 😃



Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan


Capítulo 35

*Ryosuke*

Durante la estadía de Yuto en Osaka, decidí quedarme con él en el apartamento de mi tío Subaru, porque simplemente ya no soporto quedarme en casa con mi madre, ya que se la pasa todo el día diciendo una cosa y otra de mi papá y en verdad eso ya me está comenzando a aburrir.

- Buenos días – dice Yuto abrazándome por la espalda, besando despacio mi nuca.

- Buenos días – digo sonriente, sin dejar de revolver los huevos que estoy cocinando.

- ¿Por qué me dejaste solo en la cama? Quería que al despertar tu fueras lo primero que viera – dice abrazándome un poco más fuerte.

- Tenía hambre… Después de lo de anoche me he quedado sin fuerzas – digo sonrojado hasta las orejas de tan solo pensar en que me había entregado a Yuto.

- No pensé que me tuvieras tantas ganas – dice girándome, notando que todavía está desnudo.

- Yuto ponte ropa – digo avergonzado, tratando de apartar la mirada.

- Anoche fuiste el primero en desnudarme – susurra muy cerca de mi oído, bajando lentamente sus manos por mi espalda apretujando finalmente mis nalgas.

- ¡Yuto! – Exclamo avergonzado.

- Vamos a la cama – dice mientras apaga el fogón y me alza entre sus brazos.

- Pero tengo hambre…

- Ya luego comemos – dice dándome un fogoso beso, mientras acaricia mi miembro por encima de mi ropa.


*Keito*

- Hermano, ¡Haz que me sienta orgulloso de ti! – Digo al terminar de anudar la corbata de mi hermano.

- No digas eso ¡Es vergonzoso!

- El que mi hermano por fin vaya a dejar de ser casto es un motivo de felicidad para mí, por favor déjame disfrutarlo.

- Pero no deja de ser vergonzoso – suspira profundo – no puedo dejar de sentirme nervioso.

- Ya, tranquilo, todo va a salir bien – sonrío.

- ¿Y si le hago daño? – Pregunta preocupado.

- Le harás daño si sigues pensando de esa manera, tienes que relajarte y dejarte llevar por lo que sientes por él, ya lo demás fluirá naturalmente. Sólo disfruten.

- Eres menor que yo y hablas como todo un adulto.

- Tengo bastante experiencia en cuanto a sexo se refiere – sonrío, disfrutando de ver la expresión de vergüenza de mi hermano.

- Creo que ya es hora de que me vaya – dice mirando su reloj.

- Si, no es bueno que lo hagas esperar tanto – digo acercándole el ramo de rosas que se encuentra sobre su cama – te deseo lo mejor hermano.

- Gracias, ¿Pero no te parecen demasiado las rosas?

- A Dai-chan le encantarán – digo guiñándole un ojo.

- Bueno, ya me tengo que ir, deséame suerte.

- Todo va a salir bien hermano, sólo demuéstrale lo mucho que lo amas – digo finalmente, viendo a mi hermano marcharse todavía nervioso, me causa mucha gracia verlo así.


*Daiki*

- Por supuesto que puedes venir – dice mi papá mientras habla por teléfono con alguien – aquí te espero… Nos vemos en un rato, hasta luego – dice colgando finalmente.

- ¿Quién era? – Pregunto curioso.

- Era Keito, dijo que quería quedarse unos días acá y le he dicho que si – dice sonriente - ¿Vas a algún lado?

- Si, voy a salir con Kei.

- ¿Tan temprano?

- Si, es que vamos a dar un paseo y a almorzar juntos – digo algo nervioso, a mi papá Kei todavía no le termina de caer bien.

- Veo – dice mirándome fijamente, poniéndome todavía más nervioso.

- Vas demasiado arreglado, más de lo acostumbrado.

- Creo que ya ha llegado – digo al escuchar golpes en la puerta, yendo rápidamente hasta ella, encontrándome a mi novio.

- Buenos días, mi amor ¿Ya estás listo? – Pregunta con esa hermosa sonrisa que me enamora cada día más, acercándome un bello ramo de rosas rojas, el cual tomo con mucha alegría.

- Lo estoy – digo sonriente, sin evitar darle un dulce beso en los labios.

- Esas rosas me parecen innecesarias para solo ir a dar un “paseo” y “almorzar” – dice mi papá haciendo que nos separemos bruscamente.

- ¡Papá! – Exclamo avergonzado.

- Está bien, está bien, pueden irse ya – dice abrazándome con fuerza, últimamente está más extraño de lo normal.

- Cuidaré muy bien de Daiki, Maruyama-san – dice mi novio haciendo una reverencia, esto se está tornando extraño.

- Eso espero – dice soltándome para mirarlo seriamente ¿Pero qué está pasando? – Si te atreves a lastimarlo lo pagarás caro.

- Ya vámonos Kei – digo tomando a mi novio del brazo, bajo la mirada todavía desafiante de mi papá. En verdad creo que está exagerando – Nos vemos en la noche – digo finalmente saliendo junto con mi novio de la casa - ¿Pero qué demonios fue eso? – Pregunto al estar ya ambos dentro del auto.

- No lo sé… ¿Crees qué sospeche algo? – Pregunta preocupado.

- No digas tonterías – digo sonrojado – mi papá qué va a pensar que vamos a hacer eso…

- Creo que estoy comenzando a enloquecer – ríe nervioso – últimamente pienso cosas muy extrañas.

- Aunque… No es como si fuéramos a hacer algo malo – digo tomando suavemente la mano de mi novio, que se encuentra sujeta al volante.

- Te amo Daiki – dice dándome un dulce beso en la frente antes de comenzar a conducir.


*Yokoyama You*

- ¿A dónde vas con esa maleta? – Pregunto al ver a mi hijo menor bajar por las escaleras con una enorme maleta entre sus manos.

- Voy a casa de Maru-sensei – dice sonriente, dándole la maleta a uno de nuestros empleados.

- ¿A su casa? ¿Por cuánto tiempo?

- Una semana.

- Pero si llevas una maleta como para un mes – digo sorprendido.

- Es que llevo algunos obsequios para él y Dai-chan.

- No deberías de molestarte tanto.

- ¿Por qué no? Muy pronto seremos una familia y yo solo quiero que se sientan a gusto, quiero demostrarles lo mucho que me importan – sonrío al ver tan bello brillo en sus ojos, haciéndome contagiar también de aquella alegría.

- ¿Quieres que te lleve? – Pregunto sin ni siquiera ponerme a pensar en lo que estaba diciendo, ni pensar en las consecuencias que vendrían por mi visita.

- ¿Lo dices en serio?- Pregunta mirándome con ilusión.

- Quiero verlo e ir a llevarte es una buena excusa para hacerlo – digo revolviéndole los cabellos a mi hijo, quién comienza a dar pequeños saltitos de la emoción que siente, me toma de la mano saliendo de la mansión, encontrándonos con el chófer esperándonos.

- Kimura-san, ésta vez yo conduciré – le digo al chófer, quién sonriente asiente a mi petición y se retira haciendo una reverencia.

- Me alegra mucho de que quieras tomar la iniciativa – dice Keito sentándose en el asiento del copiloto.

- He vivido muchos años sin él y ya no quiero seguir sintiendo ese vacío.


*Maruyama Ryuhei*

- ¡Ya voy! – Exclamo desde la cocina, acercándome a la puerta de entrada para abrirla – Hola Kei... Ah… Ohno-san, que sorpresa verte aquí.

- Pasaba casualmente por aquí y pensé en visitarte.

- ¿Cómo supiste dónde vivo? – Pregunto algo confundido no me acordaba haberle dado esa información.

- Pues prácticamente soy tu jefe así que es normal que lo sepa.

- Veo…

- ¿Puedo pasar?

- Sí, claro – digo haciéndome a un lado para que él pueda entrar.

- ¿Estás esperando a alguien?

- Sí, a una agradable visita que viene a quedarse unos días.

- ¿Alguna pareja?

- No, es un amigo muy querido – sonrío - ¿Quieres beber algo de té? He hecho un poco.

- Me encantaría – dice alegremente.

- Por favor toma asiento en la sala, ya te lo llevo – digo indicándole el lugar para luego volver a la cocina y llenar dos tazas con el té que acababa de preparar.

- Extrañaba mucho verte.

- A mí también me hace mucha falta trabajar en el Instituto – digo bebiendo un poco de té – me hacen mucha falta todos.

- Maru, yo… - dice tomando mi mano con delicadeza.

- ¿Si?

- Hay algo muy importante que quiero decirte y creo que ya no puedo aguantarlo más – dice acercándose un poco más a mí, haciéndome sentir incómodo.

- ¡Maru-sensei! – Dice Keito abalanzándose sobre mí, interrumpiendo mi conversación con Ohno-san.

- Keito, me da mucho gusto que hayas llegado ¿cómo entraste? – digo abrazándolo fuertemente.

- La puerta estaba abierta – dice alegremente – debes de tener más cuidado con eso.

- Lo tendré en cuenta – sonrío, volviéndolo a abrazar.


*Yokoyama You*

Me quedo mirándolos por un rato, totalmente enternecido de ver a la persona que amo tratando con tanto cariño a mi hijo. Alegrándome de haber llegado en buen momento, de haber demorado un poco más aquel imbécil le hubiese hecho algo a mi amado.

- Papá me ha traído – dice Keito felizmente. Al parecer Maru estaba tan concentrado en mi hijo que no se había dado cuenta de mi presencia, cambiando de una vez su expresión a una de molestia.

- Eres tú, el amigo de Aiba ¿verdad?

- Sí, soy yo – digo con un poco de fastidio.

- ¿Tú eres el que se va quedar aquí unos días?

- Sí, ¿hay algún problema con eso?

- ¡No digas estupideces! – Dice Maru dándome un fuerte golpe en la cabeza, en frente de todos – él no se va a quedar aquí, es su hijo – dice señalando a Keito, quién solo se ríe ante la situación.

- No pensé que fueran tan cercanos.

- Si, nos conocemos desde hace muchos años, inclusive más de los que llevas con él – digo bastante irritado. Debería actuar como el adulto maduro que soy, pero mis celos me están ganando y es que después de tal escena no puedo evitarlo – conozco muy bien a Maru en todos los sentid… - vuelvo a callar al sentir otro golpe en mi cabeza.

- Creo que debería irme entonces – dice el indeseable, gran favor me hace.

- No tienes porqué irte Ohno-san.

- No te preocupes, atiende a tu visita, nos veremos luego – dice haciendo una reverencia para luego dirigirse a la salida.

- ¿Verdad que la casa de Maru-sensei es muy bonita? – Dice Keito sonriente al momento en que Cara de pez sale de la casa.

- Sí, muy hermosa – sonrío viendo con detalle cada rincón de la casa, que a pesar de ser nueva para mí, me hace sentir una enorme nostalgia. Se parece mucho a su casa en Kyoto, y eso me  hace sentir como si estuviera en el pasado.

- ¿Y ya te vas? – Pregunta mirándome con furia, pero no voy a ceder ante sus desprecios.

- Todavía no, quiero saber en qué lugar se va a quedar mi adorado hijo – sonrío.

- Creo que olvidé algo en el auto, ya vengo – dice Keito saliendo rápidamente, dejándonos solos.

- Pues como podrás ver, no tendré las comodidades que tienes en tu mansión, pero no creo que eso sea un problema para tu hijo.

- ¿Qué estabas haciendo a solas con ese tipo?

- Creo que eso no te importa.

- Me importa y mucho – digo serio.

- Solo estábamos charlando, es mi amigo, es obvio que haga eso con mis amigos.

- ¿Entonces dejas que tus amigos se acerquen demasiado a ti con intenciones de besarte? – Pregunto molesto.

- De hecho no debería de estarte dando explicaciones de nada de lo que pasa en mi vida, no eres nada mío.

- En eso te equivocas – digo acercándome a él, tomándolo entre mis brazos, aprisionándolo contra mi cuerpo – yo siempre he sido tuyo – digo comenzando a devorar sus labios en un fogoso beso.


*Maruyama Ryuhei*

¡Maru idiota! ¿Cómo es posible que con solo un beso ya te estés derritiendo ante él? ¡Serás imbécil!

- No he dejado de pensar en ti desde la otra vez – dice repartiendo besos por mi rostro – de hecho no he dejado nunca de pensar en ti – dice empujándome suavemente sobre el sofá, poniéndome de los nervios al posicionarse en medio de mis piernas.

- ¿Qué haces?

- Quiero demostrarte lo mucho que aún te amo – sonríe maliciosamente, llevando sus labios a mi cuello.

- Keito podría vernos – digo temeroso, no quiero que él nos vea en estas condiciones.

- ¿Entonces si quieres hacerlo?

- ¡No es eso!

- ¿Quieres que vayamos a tu habitación?

- ¡Te he dicho que no!

- Tu pene no opina igual – dice apretando aquella parte sensible de mi cuerpo por encima de mi pantalón, sacándome un gemido demasiado fuerte.

- De… Déjame…

- Sólo por un rato, por favor – dice abriendo con sus manos el cierre de mi pantalón, bajándolos un poco junto con mi ropa interior – no es bueno dejarlo así – vuelve a sonreír con malicia, dándome un apasionado beso antes de bajar, metiéndose de una buena vez mi miembro en su boca, succionando rápidamente, mientras que mis manos se enredan entre sus cabellos.


*Kei*

Los besos se intensifican a la par que nuestras manos acarician el cuerpo desnudo del contrario, mientras que una de las mías profana deliciosamente la entrada de mi amado novio, haciéndolo con mayor intensidad a medida que sus gemidos incrementan. Aquellos maravillosos gemidos que el día de hoy se convierte en mi melodía favorita, inclusive más adictiva que la provocada por un piano.

- Ke… Kei… ya… - Dice en un momento en el que nuestros labios se separan para tomar algo de aire. Luce tan precioso con su rostro perlado por el sudor y sus mejillas con ese hermoso color carmín.

- ¿Ya qué? – Pregunto sin dejar de mover mis dedos en su interior, disfrutando de las bellas expresiones de su rostro.

- Te… Quiero dentro – dice jadeante, para luego volver a besarme.

Saco mis dedos de su interior, sonriendo al ver como él abre sus piernas para mí, completamente ansioso por lo que viene. Hemos esperado por tanto tiempo este momento, que puedo asegurar que para ambos esto todavía se trata de un sueño, pero la realidad es que no se trata ni por asomo de eso; porque todas las demostraciones de amor y pasión dadas en este cuarto de hotel son maravillosamente verdaderas y no podemos estar más felices por ello.

- Te amo Kei – dice Daiki al momento en que me posiciono encima de él, sintiendo sus brazos rodear mi cuello, rozando la punta de mi miembro con el borde de su entrada, la cual se contrae por el tacto.


*Daiki*

A pesar de todas las preparaciones previas, el dolor es sin duda inevitable, pero aun a pesar de eso no cambiaría por nada en el mundo este momento, porque la sensación de ser por fin uno con la persona que amo es magnífica.

Los besos y las caricias se hicieron cada vez más descontroladas al igual que las embestidas, al mismo tiempo que cambiábamos de posiciones según lo quisiéramos. Hasta llegar por fin ambos al tan ansiado orgasmo, tan desconocido para ambos minutos antes de llegar a él.

- Eres hermoso – dice mi novio acariciando mis caderas, mientras besa mi cuello, gozando de la cálida agua del jacuzzi - ¿Te duele? – Pregunta preocupado al momento que doy un quejido de dolor.

- Ya se me pasará – sonrío dulcemente, aunque duele, no dudaría en hacerlo una y otra vez con él.

- Tu papá me asesinará si se entera – ríe abrazándome con más fuerza.

- No lo hará – sonrío acariciando su rostro, completamente feliz de sentirme tan amado.


*Yokoyama You*

Succioné su miembro hasta conseguir que se corriera dentro de mi boca, tragando el semen cálido que ha salido de éste, dirigiendo nuevamente mis labios a los suyos, extrañaba tanto todo esto, estas cosas que sólo él me puede brindar y aunque quiero llegar hasta el final, tendré que dejarlo así.

- Eres… De lo peor – dice jadeante, apartándose de mi lado, acomodando sus ropas.

- Lo soy – digo con tristeza – lamento todo el daño que te he causado – digo acariciando su mejilla.

- Por favor vete – dice poniéndose de pie – cuidaré muy bien de Keito, de eso puedes estar seguro, él no tiene la culpa de que seas un miserable.

- Por eso te amo – digo acercándome nuevamente, dándole un último beso.

- No mientas… - Susurra al separarnos.

- Insistiré hasta que me creas y me perdones – sonrío -  confío en que cuidarás bien de mi hijo, él te quiere mucho – digo para después salir de la casa, encontrándome con mi hijo, recostado sobre el auto, jugando con su celular.

- ¿Qué pasó? – Pregunta curioso.

- Pórtate bien y no hagas locuras – digo finalmente, revolviendo sus cabellos para luego subir al auto y comenzar a conducir, espero poder volver pronto.


*Daiki*

- Gracias por el día de hoy – digo sonrojado al pensar en lo que había hecho con mi novio.

- No tienes que agradecerme nada – sonríe – nos amamos y pues era algo que sucedería tarde o temprano – dice besando mi frente.

- No quiero que te vayas, quédate a dormir acá.

- Eso es demasiado arriesgado para mi vida – ríe divertido.

- Mi papá no te va a matar.

- Es mejor no arriesgarme a morir de asfixia.

- Eres un exagerado – río – está bien, por el bien de resguardar tu vida nos veremos mañana entonces.

- Eso está mejor – dice besándome – es mejor que entres, tu papá debe estar preocupado.

- Buenas noches – digo dándole otro beso, no me quiero separar de él.

- Buenas noches – sonríe y luego de un último beso nos separamos, entrando por fin a casa cuando su auto se encontraba ya a lo lejos.

- Daiki estuve a dos minutos de llamar a la policía – dice mi papá preocupado.

- Me consta – dice de repente Keito, sorprendiéndome de que esté acá.

- Hola Keito, que sorpresa – digo abrazando a mi cuñado.

- ¿Cómo estuvo? – Pregunta Keito con picardía, haciéndome sonrojar de la vergüenza.

- Bien – digo apenado.

- ¿Ya cenaste? – Pregunta mi papá ya un poco más tranquilo.

- Sí, fui con Kei a un restaurante y cenamos.

- ¿Entonces me puedo comer tu cena?

- ¿Eh? Sí, claro – digo viendo como corre hacia la cocina.

- Hoy me he dado cuenta de que es un glotón – ríe divertido – ¿Estás bien?

- Sí, ¿por qué no lo estaría?

- Por nada, toma – dice dándome una pequeña bolsa.

- ¿Y esto? – Pregunto confundido.

- Cuando lo abras lo sabrás – dice dándome una suave palmada en el hombro, yendo hasta la cocina.

Abro rápidamente la bolsa, encontrándome con unos medicamentos para el dolor y una pomada ¡Qué vergüenza!


*Keito*

- Si quieres puedes comerte lo que queda – dice Maru-chan alegremente.

- Gracias – digo animadamente – Pareciera que mi papá y tú se conocieran de toda la vida – pregunto viendo como él se tensa un poco.

- Sólo parece – dice un poco fastidiado - ¿cómo es ella?

- ¿Quién? ¿Mi mamá?

- Sí, ella.

- Es una mujer muy bella y muy amable, mi papá dice que me parezco mucho a ella, se llevan muy bien después de que se divorciaron.

- ¿Por qué se divorciaron?

- No lo tengo muy entendido, pero fue meses después de que mi abuelo murió, pero lo hicieron en buenos términos.

- Veo…

- ¿Algo más de lo que quisieras saber sobre mi papá?

- No es como si me importara – dice un poco sonrojado.

- Está bien – sonrío – disculpa, tengo que atender – digo al escuchar el sonido de mi celular.

- Diga.

- Joven Keito, he encontrado a la persona que busca.


CONTINUARÁ...