30/3/18

Father's Love

Hola muy buenas noches 😃
Me disculpo nuevamente por el atraso con el fic, pero como podrán entender tengo una vida algo ajetreada ahora y apenas tengo tiempo para escribir algo 😓
Pero aquí por fin les traigo el nuevo capítulo!!! 💗
Espero les guste y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari 💖
Espero no demorarme con los siguientes 😊
Muchas gracias 😍


Tema: Father's Love
Extensión: Serial
Parejas: Varias 
Autora: Akari-chan

Capítulo 41

*Ryosuke*

Por fin ha terminado otro día aburrido en el Instituto, otro día en el que Fuma, Kento, Hikaru y mi amado Yuto no están conmigo. Otro día en el que llego a casa y no está mi papá recibiéndome con una sonrisa, ni mi tío Subaru haciéndome reír con sus ocurrencias. Desde que llegué a Osaka no he hecho ningún amigo, no tengo interés en conocer gente nueva, quiero a mis amigos de vuelta, quiero mi antigua vida en Tokyo de vuelta.

Todos los días son un completo martirio para mí, los constantes comentarios despectivos de mi madre hacia mi padre son cada vez más molestos y ni hablar del noviecito que se ha conseguido, últimamente está mucho más pendiente de él, tanto, que ni siquiera se da cuenta de que los fines de semana no vuelvo a casa después de salir del Instituto.

Antes de volver a Tokyo, Yuto me entregó la llave del apartamento de mi tío Subaru, diciéndome que podía quedarme allí cuando y cuanto quisiera y eso hago desde entonces. Llego al apartamento, cargando una bolsa con alimentos suficientes para este fin de semana, aspirando profundamente el ahora escaso aroma de mi novio que se encuentra alrededor. Dejo las bolsas en la cocina y rápidamente me dirijo a la habitación en la que compartimos tantas noches de amor.

Me acuesto sobre la suave cama, abrazando la almohada que usó él, aquel objeto que estaba más impregnado de su aroma. De un momento a otro mi móvil comienza a sonar y rápidamente lo saco del bolsillo de mi pantalón, asomándose un destello de alegría en mis ojos al leer su nombre en la pantalla de éste.

- Yuto… Te extraño mucho… - Digo al descolgar el móvil, comenzando a sollozar a pesar de estar feliz de escuchar su voz.

- Yo también mi amor, pero no llores – dice con dulzura, reconfortándome un poco - ¿Cómo estuvo tu día?

- Aburrido, como siempre – digo con desgano – quiero que estés aquí conmigo.

- No sabes cuánto quisiera estar contigo, pero ya nos veremos en navidad.

- Pero todavía falta mucho…

- Tampoco es tanto.

- Pero aquí los días se me hacen eternos, te extraño a ti, a mi papá, a mi tío, a mis amigos y hasta a Ryutaro.

- ¿Todavía sigues con eso? – Ríe – no tienes por qué celarme con él, solo es un buen amigo.

- Pero él si te puede ver todos los días – digo haciendo puchero, escuchando una carcajada a través del teléfono, totalmente seguro de que él sabe que expresión estoy haciendo.

- Entonces voy a comenzar a sentir celos de todos los que pueden verte allá, de seguro debes de tener muchos pretendientes.

- Pero aquí nadie es tan guapo como tú.

- ¿Y si hubiera alguien más guapo que yo me dejarías?

- ¡No digas tonterías! Así haya muchos chicos más guapos que tú yo a quien amo es a ti.

- Solo estoy molestando – ríe nuevamente.

- Yuto…

- ¿Si?

- ¿Estás solo?

- Sí, nuestros padres están en una cita.

- ¿Una cita?

- ¡Sí! Una cita de negocios – se escucha un poco nervioso.

- ¿Por qué estás nervioso?

- No es nada, es solo que me siento muy ansioso.

- Pero si ya lo hemos hecho muchas veces – digo con picardía.

- Lo sé, pero de tan solo pensarlo no sabes cómo me pone – dice seductoramente, haciendo que me estremezca por completo, bajando lentamente mi mano hasta el cierre de mi pantalón, en lo único que puedo pensar ahora es en hacerlo todo con él.


*Nishikido Ryo*

- ¿Estás bien? – dice Subaru mirándome con preocupación, con su rostro sonrojado producto del alcohol que ya comienza a hacerle efecto. Nos encontramos en un bar del centro de la ciudad, en una cita. Subaru quería quedarse en casa, que bebiéramos mientras mirábamos la televisión, pero yo quería que saliéramos y aquí estamos, aunque con más gente alrededor de la que desearía.

- Es que hay mucha gente – digo mirando hacía todos lados, debí pensar en que por ser viernes habría más gente de la habitual.

- Por eso te dije que nos quedáramos en casa – sonríe tomando mi mano, acariciándola suavemente – estaríamos en la cama sin nada de ropa…

- Pero Yuto está ahí.

- Le hubiésemos pedido que saliera un rato, no se hubiese negado.

- Lo sé, pero es vergonzoso de tan solo pensar en pedírselo.

- Te preocupas demasiado – dice recostando su cabeza en mi hombro, soltando mi mano para comenzar a acariciar mi muslo con algo más de intensidad.

- Solo quería que tuviéramos una cita, así como todas las parejas – digo sonrojado, llevaba tanto tiempo deseando tener esto con Subaru que no podía evitar querer hacer todas esas cosas con él. Salir a pasear tomados de la mano, ir al cine, a acampar, tantas cosas que todavía quiero experimentar con él.

- Eres tan lindo – vuelve a sonreír, dándome un beso en la mejilla antes de llevar su mano hasta mi miembro, apretándolo un poco.

- ¡Suba…! – Callo al ser besado en los labios por él, un beso hambriento del cual nos tuvimos que separar por falta de aliento.

- ¿Está bien si vamos de una vez a nuestro momento favorito de las citas? – Pregunta mirándome con deseo, sin dejar de masajear mi miembro por encima de mi pantalón.

- Creo que no podré aguantar hasta llegar al hotel – digo rindiéndome ante mis deseos, sintiendo las miradas de todos a nuestro alrededor – bueno, creo que si podré aguantar un poco.

- Tampoco iba a permitir que te vieran desnudo y gimiendo sin control – dice muy cerca de mi oído – no quiero que nadie más te vea así – vuelve a besarme con la misma intensidad, ahogando un gemido entre nuestros labios.

- Suba… Vamo… vámonos ya… - Digo apartándolo suavemente de mi lado, avergonzado.

- Tengo una idea, ven – dice levantándose de su asiento junto conmigo, llevándome hasta los baños.

- Subaru ¿Qué hacemos aquí?

- Entra – dice señalándome uno de los cubículos.

- No estarás pensando en…

- Si es lo que estoy pensando – dice entrando él primero, tirando de mi brazo hasta quedar ambos dentro. Volvemos a besarnos con pasión, recorriendo con nuestras manos el cuerpo del otro, hasta quitarnos por completo la ropa.

Subaru se sienta sobre la tapa del inodoro, invitándome a sentarme sobre su miembro totalmente erecto. Habría preferido saborearlo antes de tenerlo dentro de mí, pero si eso es lo que quiere mi amado no se lo voy a negar tampoco.

Respiro profundo antes de sentarme sobre él, tomando su miembro y haciendo que la punta de éste roce con mi entrada, aumentando mis deseos de ser nuevamente uno con él y sin esperar más bajo lentamente sobre él, gimiendo del dolor y también del placer que tan inesperada intromisión me provoca.

Nos besamos a la vez que sus manos se sujetan de mis caderas, ayudándome con las leves embestidas que poco a poco se hacen más rápidas. Me sujeto de sus hombros para poder saltar con más facilidad, sin dejar de besarnos en busca de que nadie de afuera escuche nuestros gemidos. Seguimos con ese mismo ritmo hasta que sentí su semen mojar mi entrada, retorciéndome de lo placentera que es esa sensación.

- ¿Quieres que te ayude? – Dice mirando a mi miembro que todavía no se ha corrido. Asiento ansioso antes de ponerme de pie, dejándolo frente a él, quién no demoró en devorarlo por completo hasta hacerme correr dentro de su boca.

Luego de eso nos vestimos y salimos corriendo rápidamente del bar, riendo a carcajadas por lo que acabábamos de hacer, como dos niños que acaban de hacer una travesura. Besándonos una y otra vez mientras caminamos rumbo a casa, Yuto debe estar esperándonos.


*Yokoyama You*

- Hacía mucho que no venías a Japón – digo para luego tomar un sorbo de mi café.

- Desde que nos divorciamos – sonríe – está todo muy cambiado en la ciudad, aunque aquí siento como si el tiempo no hubiera pasado.

- Solo que ya no hay niños correteando por la casa.

- Querrás decir Keito – ríe – Kei se la pasaba practicando con el piano.

- Eso es verdad, son tan diferentes ambos – sonrío recordando aquellos tiempos en los que éramos una hermosa familia.

- No puedo creer que hayan crecido tanto y tan rápido – suspira – me siento tan vieja ahora. 

- ¿Pero qué dices? Te ves espléndida.

- Gracias – sonríe – tú también, de hecho, te veo mucho más radiante ahora ¿ha pasado algo bueno?

- ¡Buenos días! – Dice Keito entrando casi corriendo a la sala del comedor, abrazando a su madre, seguido de su hermano, quién con más calma también la abraza.

- Buenos días mis niños – dice alegremente, correspondiendo a ambos abrazos.

- Que nostálgico es esto – dice Kei sentándose en su lugar de siempre, seguido de Keito.

- Es como si no se hubiesen separado nunca – dice Keito con algo de tristeza, pero vuelve a sonreír resplandeciente – pero pronto ésta será una familia mucho más grande.

- Hablando de eso ¿Cuándo voy a conocer a mis yernos? – Pregunta Rika-chan entusiasmada.

- Podríamos invitarlos a que se queden este fin de semana – dice Keito alegremente.

- Me parece una muy buena idea, así podré conocerlos mejor, estoy ansiosa de verlos.

- Nos encargaremos de eso, ellos también desean conocerte – dice Kei alegre.

- Espero también poder conocer a mis consuegros – dice haciendo que escupa un poco del café que estoy bebiendo - ¿sucede algo?

- No, es que está muy caliente – digo tratando de no sonar nervioso.

- Ya los conocerás luego – dice Keito sin dejar de sonreír.

Seguimos desayunando, conversando amenamente. Rika-chan además de hermosa es una mujer maravillosa y todos esos años en los que estuve casado con ella fueron muy agradables, pero para mí nunca llegó a ser nada más que una gran amiga y la madre de mis preciosos hijos. Hubiese querido poder corresponder sus sentimientos, pero los míos por Maru-chan siempre fueron más fuertes.


*Maruyama Ryuhei*

- ¡Buenos días Maru-sensei! – Grita Keito como todas las mañanas, corriendo hacia mí para abrazarme con fuerza, en plena entrada del Instituto.

- Buenos días Keito – sonrío correspondiendo a su abrazo.

- Buenos días – dice Kimitaka, acercándose a nosotros con una gran sonrisa, haciéndome estremecer un poco.

- Que tengas buen día papá.

- Gracias hijo, tú también.

- Nos vemos en un rato Maru-sensei – dice entrando rápidamente.

- Creo que yo también debería entrar – digo nerviosamente, dispuesto a irme, pero él sostiene suavemente mi mano.

- Todavía es temprano, quédate un rato conmigo.

- Kimi…

- Por favor, llámame Yoko – susurra cerca de mi oído, dándome luego un dulce beso en la mejilla.

- Yo… Yoko, tengo que dar una clase a la primera hora.

- ¿Por qué estás tan nervioso? – Sonríe – no voy a hacerte algo malo, sólo quiero pasar el mayor tiempo posible contigo – vuelve a besarme muy cerca de mis labios – vamos al auto.

- Te digo que…

- Vamos – dice sin esperar a que diga algo más y me lleva hasta allí, comenzando a besarme apenas se cierra la puerta de éste.

- No creas que porque permito que me beses significa que te he perdonado - digo al separarnos del beso por falta de aire, volviendo a juntarlos de inmediato.

- Te amo, te amo tanto – dice dando cortos besos alrededor de mí rostro - no sabes cuánto tiempo había añorado tenerte entre mis brazos.

- Y yo – digo sonrojándome un poco, aunque todavía no pueda perdonarlo por completo, estoy tan feliz de estar nuevamente con él – pero no me gusta esto de que vengamos a besarnos a tu auto, como si fuésemos delincuentes.

- Sabes que si fuera por mí, te besaría ahí mismo en la entrada, pero sé que no permitirías que lo hiciera.

- Soy un maestro, tengo que darle ejemplo a mis alumnos.

- Te prometo que para la próxima te besaré en un lugar más bonito – sonríe besándome de nuevo, mientras que yo rodeo su cuello con mis brazos, creo que no pasará nada si llego unos minutos tarde a la clase.


*Hikaru*

- ¡Hika-chan! – Dice mi novio abalanzándose sobre mí, haciendo que ambos caigamos al suelo.

- Keito, no hagas eso – digo tratando de sonar molesto, pero al ver su carita se me quitan las ganas de reclamarle algo.

- Lo siento, pero es que estoy muy feliz – dice levantándose primero, ayudándome a ponerme de pie.

- ¿Y eso?

- Mi madre ha vuelto a Japón – dice alegremente – será solo por un tiempo, pero en verdad que estoy feliz de ver a mi familia unida nuevamente.

- Que bien, me alegra mucho.

- Y también quiere conocerte.

- ¿Eh? ¿Conocerme?

- Claro ¿no te alegra?

- Sí, me alegra pero…

- ¿Pero?

- ¿No será como esas suegras locas y malvadas que salen en los dramas? ¿Y si no me acepta como yerno por ser de una clase baja?

- ¡Claro que no! Mi mamá no es para nada así.

- ¿Estás completamente seguro de eso? – Pregunto todavía dudoso.

- No tienes por qué preocuparte, le he hablado mucho de ti y también sabes que ella nos ayudó con lo de encontrar a tu madre – sonríe – ella te adora.

- Pero aun así…

- No tienes que preocuparte por nada, si ella no te acepta, aunque dudo mucho que sea así, la convenceré – dice dándome un casto beso en los labios, haciendo que mis preocupaciones se disipen un poco.


*Daiki*

Rápidamente llegó el fin de semana y desde que Kei me había dado la noticia de que su madre estaba en el país y que quería conocerme, no he podido evitar todos estos días el sentirme nervioso.

- Kei ¿crees que así voy bien? – Pregunto mirando detenidamente mi ropa. Voy a conocer a mi suegra y en verdad que quiero dar una buena impresión.

- Así estás perfecto – dice besando mi frente.

- ¿Seguro?

- Sí mi amor – sonríe – mi mamá no es una bruja, así que no te mortifiques tanto por eso.

- Lo sé, pero es que en verdad quiero agradarle.

- Bueno, sé cómo te sientes al respecto.

- Pero mi papá si tenía un buen motivo.

- En eso tienes razón – dice sonriendo gentilmente - ¿entramos?

- Sí – sonrío tratando de tranquilizarme, entrando por fin ambos a la mansión, llegando a la sala y viendo a una bella mujer abrazando al novio de mi cuñado.

- En verdad no puedo creer que seas hijo de esa mujer tan horrible, eres un encanto – dice alegremente – si quieres puedes llamarme mamá.

- Señora, creo que eso no sería correcto.

- Claro que lo es, te he dado mi permiso – sonríe – pero no te presiones, puedes llamarme así cuando te sientas preparado.

- Gracias señora.

- Mamá – dice mi novio llamando la atención de los presentes en la sala – él es Daiki, mi novio – dice sonrojado ¡se ve tan guapo!

- ¡Qué lindo! – Dice mi suegra mirándome de pies a cabeza, para luego abrazarme con fuerza.

- Mamá, lo vas a romper – dice mi novio riendo al ver tal escena.

- Pero es que es precioso – dice sin dejar de abrazarme – mis dos hijos tienen  un muy buen gusto – sonríe – al parecer los genes son más fuertes de lo que se puede pensar – dice en un susurro.

- ¿A qué te refieres? – Pregunta mi novio con curiosidad.

- A nada hijo, no me hagas caso – sonríe con dulzura soltándome al fin - ¿qué les parece si vamos al jardín a tomar el té? El día está precioso.

- Me parece perfecto – dice mi novio sonriente.

- Entonces síganme – dice comenzando a caminar hacia el jardín, en verdad que es tal y como siempre la ha descrito Kei.


*Yuto*

Sonrío al ver a mi padre y a mi tío coqueteando cariñosamente mientras cenamos. Siempre había pensado que como amigos se veían muy lindos, pero al comprender ahora lo que sentían desde siempre el uno por el otro me hace pensar en que ahora son más felices que nunca y eso me alegra, nunca los había visto tan radiantes.

- Deja de mirarnos así, nos pone nerviosos – dice mi tío Ryo sonrojado.

- ¿Por qué? Me gusta verlos, ambos hacen una pareja muy linda.

- No digas esas cosas – dice mi tío Ryo tapando su rostro de lo rojo que está, haciéndonos reír a mi papá y a mí por su reacción.

- ¿Estás esperando a alguien? – Pregunta mi papá al escuchar que tocan a la puerta.

- No – digo extrañado – iré a ver quién es.

- Yo te acompaño – dice mi tío, caminando junto conmigo hasta la entrada, preocupándonos un poco por los incesantes golpes en la puerta, así que la abro rápidamente.

- ¡Papá! ¡Yuto!


CONTINUARÁ...

14/2/18

CANDY MY LOVE

Hola muy buenas noches 😊
Aquí una entradita rápida por el día de San Valentín 💝
En mi país celebramos el día del amor y la amistad en septiembre, así que como tal no tengo la costumbre de celebrar hoy, pero bueno, un fic cortito no cae mal a nadie y menos para mí si es YokoMaru 😙

Así que por fin les traigo el segundo Oneshot de mi Mini Serial Candy My Love 💗
Espero que les guste 😃
Y como siempre este fic va dedicado a mi querida amiga Mari 💖



Tema: CANDY MY LOVE
Extensión: Mini Serial
Parejas: YokoMaru
Autora: Akari-chan

PARTE II – YokoMaru

- Buenos días ¿en qué puedo ayudarle? – Pregunta la chica de mis sueños y la razón por la que vengo todos los días desde hace dos meses a ésta dulcería.

- Buenos días… - Sonrío embelesado de solo ver su hermosa sonrisa.

- ¿Unos bombones de chocolate rellenos de fresa? – Pregunta sonriente.

- Si, eso… - Susurro un poco apenado, es normal que lo sepa, ya que llevo pidiendo lo mismo desde la primera vez que vine.

En ese entonces era nuevo en la ciudad y un día dando un paseo por ésta, me encontré con este mágico lugar, maravillándome al ver en la vitrina los bombones que tanto me fascinaban de niño y que hacía mucho no había vuelto a probar.

- Ya en seguida los traigo, llegó una caja hoy y están en la bodega, con su permiso – dijo haciendo una leve reverencia.

Suspiro al ver como camina rápidamente hasta la puerta que da a dicho lugar, es una mujer increíblemente hermosa, creo que es la más bella que he visto en mi vida, su piel es blanca y por el poco tacto que he podido tener de sus manos puedo asegurar que es muy suave, su cabello es negro, liso y cae hasta sus hombros, sus labios son carnosos y muy sensuales, sus pechos son pequeños, pero eso no importa, los pechos pequeños son bonitos también, aunque eso lo compensa con su enorme trasero.

- Yokoko-chan – susurro su hermoso nombre, sonrojándome de pensar en cómo sería escuchar el mío de sus labios.

Después de unos minutos regresó por esa puerta, junto con la caja de bombones entre sus manos, con esa hermosa sonrisa que me tiene hechizado.

- Aquí están – dice poniéndolas sobre el mostrador  - ¿vas a llevar una?

- ¡Sí! – Exclamo rápidamente, haciéndola sobresaltar un poco. Me pone supremamente nervioso el estar tan cerca de ella. Debo controlarme.

- Con gusto – dice sin borrar aquella sonrisa -  te gustan mucho estos bombones – dice haciendo que mi corazón palpite intensamente, nunca antes habíamos cruzado más de 2 palabras.

- Sí, son mis favoritos desde que era niño – sonrío al recordar aquellos bellos momentos de mi infancia y más ahora que son mi excusa perfecta para venir aquí todos los días.

- Si, son deliciosos – sonríe – a mí también me gustan mucho…

- ¡Maruyama Ryuhei!

- ¿Eh?

- Ese es mi nombre – digo apenado de haber reaccionado así.

- Está bien, Maruyama-san – mi corazón da un brinco de felicidad al escuchar mi nombre venir de sus labios ¡Es tan linda! – Muchas gracias por su compra – dice haciendo una leve reverencia después de darme los bombones dentro de una bonita bolsa.

Con una enorme sonrisa me despido de ella y salgo del lugar rápidamente hacia mi trabajo. Jamás había pensado en la posibilidad de hablar con ella y al haber dado aquel paso me hace sentir eufórico.

Y desde aquel día, mis visitas diarias a la dulcería se hacían cada vez más especiales, conversábamos más, reíamos por cualquier anécdota que yo le contaba, mientras ella me escuchaba con atención, conociéndonos más y enamorándome si era posible más de ella.

Así que me he armado de valor para decirle lo que siento, para declararme en el día más romántico del planeta, preparándome mental y físicamente para cualquier respuesta que le diera a mi confesión, aferrándome a la ilusión de que me diga que sí.

- Bien, aquí vamos – digo después de suspirar profundamente antes de entrar a la dulcería, encontrándome con la mirada llena de sorpresa de ella y no es para menos, para éste día había querido cambiar la rutina de ir en la mañana, yendo hoy después del trabajo.

- Maruyama-san… Pensé que ya no vendrías – dice al verme entrar y acercarme a ella, con una sonrisa de alivio en su bello rostro, como si hubiese estado esperándome.

- Siento mucho si hice que te preocuparas – sonrío viendo como un bello sonrojo se asoma por sus mejillas, cosa que hace que mi corazón lata como loco.

- No es eso… Es solo que… - Dice pensativa, evitando de hacer contacto visual conmigo, enternecido de ver su sonrojo cada vez más intenso - ¿Vas a pedir lo mismo de siempre? – Pregunta rápidamente, notablemente nerviosa.

- Sí, pero que esta vez sean dos cajas – sonrío – una para mí y la otra es para regalar.

- Entendido – dice mirándome extrañada, pero luego vuelve a sonreír – no es común que un hombre regale chocolates en este día.

- Pero yo quiero hacerlo – sonrío.

- ¿Deseas que lo envuelva para regalo?

- Sí, por favor.

- ¿Algún color en especial?

- El que más te guste.

- Bueno, si es para una chica iría bien algo rosa ¿no crees?

- Si ese color te gusta, por mi está bien.

- Pero la idea es que le guste a la persona a quién se la darás.

- ¿En verdad estamos discutiendo por el color de un papel regalo? - Pregunto sin evitar reír.

- No, pero… Yo no conozco a la chica que te gusta – dice con algo de tristeza, envolviendo delicadamente la caja – Listo ¿así te parece bien?

- Está perfecto – sonrío tomando ambas cajas, yendo ambos lentamente hasta la caja para pagarlas – Por cierto, Yokoko-chan ¿a qué horas sales?

- Den… Dentro de media hora.

- Entonces te esperaré allá afuera hasta que salgas – digo con una sonrisa.

- Pero se te hará tarde para ver a la chica que te gusta.

- No hay problema – sonrío.

- Está bien, nos vemos en un rato – dice para luego irse a atender a otros clientes, mientras que yo salgo fuera a esperarla.

- ¿Y a ti te gusta alguien? - Pregunto, después de llevar un buen rato caminando por la ciudad junto con ella, en silencio,  queriendo estar seguro de si era correcto decirle mis sentimientos, si tenía aunque sea una oportunidad con ella.

- Sí, pero al parecer él ya tiene a alguien y yo…

- ¿Y por qué no se lo dices? A lo mejor y él también te corresponde.

- ¿En verdad lo crees? ¿Aún si tengo un secreto oculto?

- No lo sabrás si no se lo dices, además no creo que ese secreto que dices que tienes sea tan grave.

- Pero… Es complicado…

- Estoy seguro de que no podrá negarse a tus sentimientos, aún si ese secreto es malo.

- Pero si te enteras, dudo mucho que me vuelvas a ver de la misma manera – dice haciendo que nos detengamos en seco, sorprendiéndome de lo que acaba de decir y más al sentir el leve roce de sus labios sobre los míos – ¿quieres venir a mi casa? - Pregunta apenada, mirándome con súplica, mientras yo no sé cómo reaccionar ante el beso que me ha dado.

Y sin darme cuenta, ya nos encontramos en la sala de su apartamento, sentados ambos sobre el cómodo sofá a una distancia moderada, con un par de tazas con chocolate caliente en la mesita que hay frente a nosotros.

- Entonces… ¿Te gusto?

- Sí… - Dice sin dirigir todavía su mirada hacía mí.

- Tu también me gustas – digo deshaciendo un poco la distancia entre los dos – desde la primera vez que entré a la dulcería, me gustaste – digo tomando su mano, que se siente fría debido a lo nerviosa que está – Feliz San Valentín – digo dándole la caja que hacía unos momentos ella había envuelto.

- ¿En serio son para mí? – Dice sin todavía creerlo.

- Sí, son para ti, la chica que amo – digo sonriente, pero luego mi expresión cambia a una de preocupación al ver que comienza a llorar - ¿Qué sucede?

- Lo siento – dice levantándose del sofá bruscamente – no deberías de amarme, no a alguien que te ha mentido todo éste tiempo.

- ¿De qué hablas? ¿Es sobre tu secreto? – Asiente – Ya te dije que sea lo que sea lo aceptaré.

- Estoy segura de que cuando te enteres te vas a ir y… En verdad no debí permitirme enamorarme de ti – dice comenzando a sollozar más fuerte.

- Yokoko-chan ¿qué es ese secreto que tanto te atormenta? – Pregunto preocupado.

- ¿Quieres saberlo? ¿En verdad no te irás si te enteras?

- Lo prometo – sonrío con seguridad.

- Está bien, espérame aquí - dice corriendo rápidamente hacía donde supongo que es su habitación.

Me siento nuevamente en el sofá, pensando en qué tipo de secreto será al que se refiere, ¿será alguna malformación? ¿Una asesina serial? ¿Qué tiene diez hijos? ¿Qué está casada?

- Maruyama-san – dice una extraña voz haciendo que salga de mis pensamientos. Sorprendiéndome al ver a un chico apuesto frente a mí ¿será su esposo? ¿Su hermano? O quizás… ¿Ella?

- ¿¡EH!? Yokoko-chan ¿Eres Tomboy?

- ¿Es que acaso no me ves? – Pregunta un poco desconcertado por mi reacción – ¡No soy nada eso! ¡Soy un hombre! ¡Un hombre! Ahora ya sabes como soy realmente ¡Ya puedes irte si quieres! – Dice comenzando a sollozar de nuevo.

- Pero… ¿Por qué?

- Necesitaba el trabajo – dice sin dejar de llorar – y justo encontré aquella dulcería cuando más la necesitaba, pero como has visto ahí solo atienden chicas, así que llegué a un acuerdo con la dueña, con la condición de que me vistiera así y luego llegaste tú e hiciste que sintiera todas estas cosas y… Está bien si no quieres volver a verme…

- Yokoko… - Digo acercándome a él para abrazarlo, sintiendo su cuerpo estremecerse.

- ¿No me odias? – Pregunta correspondiendo a mi abrazo.

- ¿Por qué lo haría?

- Porque no soy la persona de la que te enamoraste.

- ¿Cómo te llamas?

- Yokoyama You.

- Yoko-san – sonrío abrazándolo un poco más fuerte - Aunque no puedo negar que como Yokoko-chan físicamente me encantaste – sonrío – las pequeñas pláticas que tuve contigo hicieron que mis sentimientos crecieran, tu olor, tu forma de mirarme, tu sonrisa, siento que todas esas cosas han sido sinceras ¿o me equivoco?

- No lo haces – dice dirigiendo su mirada hacia mí, aún con sus ojos rojos de tanto llorar - ¿No te irás?

- No lo haré – digo besando su frente – si me he enamorado de Yokoko-chan, también puedo hacerlo de Yoko-san y estoy muy ansioso de conocerte también.

- Gracias – dice besándome dulcemente, haciéndome sentir aquellas maripositas en el estómago. Aunque las cosas salieron muy distintas a las planeadas, al final el resultado esperado ha sido mejor de lo que esperaba.


FIN.