21 may 2026

COMPASS ROSE - Capítulo 50

Hola hola!!!!!!

¿Cómo están? Espero que muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una gran sonrisa ❤️

Aquí les traigo por fin el momento más esperado por toda latinoamérica unida (?) Espero les guste y muchas gracias siempre por todo su apoyo y amor a ésta historia, se vienen cositas jajajaja 

Nos leemos el mes que viene 😚💕



Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial 
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan



Capítulo 50

*Yuri*

La noche llegó en un parpadeo y con ésta se acercaba el momento de aceptar o no la invitación de su majestad. Desde aquellas dulces palabras dichas ésta mañana, no he dejado de pensar en eso durante todo el día, siendo extremadamente cariñosos el uno con el otro mientras nadie nos veía y aunque me sienta muy feliz no puedo evitar sentirme también un poco temeroso por lo que pudiese ocurrir.

¿Estará bien si voy de blanco? Pregunto para mis adentros después de haberme preparado debidamente para recibir a su majestad, suspirando por milésima vez mientras me miro al espejo, estrenando un hermoso camisón de dicho color que había comprado hace poco, cuidando cada detalle de mi aspecto, quiero verme lo suficientemente hermoso para él.

- Tranquilo Yuri, todo estará bien – digo tratando de darme ánimos, además no es como que necesariamente vayamos a hacerlo - ¿Y si lo he malinterpretado? – Susurro, sonrojándome nuevamente de sólo imaginar compartir la cama con él y estoy comenzando a pensar que quizás no pueda soportar llegar a algo más, lo que sería algo tonto ya que no es como que no nos hubiésemos tocado más profundamente en otras ocasiones, pero no habíamos pasado de sólo acariciarnos un poco por debajo de la ropa.

Vuelvo a suspirar, tumbándome sobre la cama para así poder aclarar mis pensamientos y tranquilizarme un poco, mirando al techo mientras pienso en todas las cosas que me había comentado mi papá Hikaru en el pasado al respecto de las relaciones sexuales, riendo un poco al pensar en lo desinhibido que es para hablar de esos temas, recibiendo éste de vez en cuando un golpe en la cabeza por parte de mi padre Kota cada que nos veía conversar sobre el tema, agradeciendo a mi papá por todo lo aprendido durante sus charlas. Levantándome de la cama tiempo después al ya sentirme listo para afrontar lo que sea que viniese más adelante; tomando un pequeño frasco que se encuentra sobre mi escritorio, un menjurje que me había enseñado a hacer mi papá para no quedar en cinta, bebiendo el contenido de éste por si acaso y salir a paso ligero de mi habitación, en busca de mi encuentro con el rey.


*Yuya*

- Aquí está lo que me pidió, su majestad – dijo Takuto, entregándome una pequeña caja, aprovechando el momento en el que Yuri se hallaba en la biblioteca para dejarle pasar.

- Ha llegado justo a tiempo – dije tomándola de inmediato entre mis manos, comprobando el contenido de ésta - ¿crees que le gustará?

- No veo el por qué no lo haría – respondió sonriente - ¿se encuentra bien? Lo noto un poco preocupado.

- Sólo estoy nervioso… - Susurré, sintiendo mi rostro enrojecer por la razón de sentirme así.

- Entiendo – sonrió – si me permite darle un consejo…

- Por favor, lo necesito – dije rápidamente, mirándolo a los ojos en busca de algo que pudiese calmar un poco mi ansiedad. 

- No lo piense tanto, sólo deja que las cosas entre el joven Yuri y usted fluyan.

- ¿Y cómo sé que van a fluir?

- Simplemente, lo sabrás…


- ¿Cómo se me ocurrió proponerle tal cosa a Yuri? – Pregunto mientras camino nerviosamente por cada rincón de la habitación, con mi corazón palpitando locamente ante la espera de recibir a mi amado en ésta.

Pensé que las palabras de Takuto me aliviarían un poco, pero a cada segundo que pasa mi ansiedad sólo incrementa. ¿A qué se refería con que a simplemente lo sabré? ¡Eso no me ayuda en nada! Amo tanto a Yuri que temo lastimarle por culpa de mi inexperiencia en estas cosas y que luego no quiera saber más de mí…

Detengo mi caminar y mis pensamientos al momento en el que escucho unos leves golpes en la puerta, quedándome estático por unos segundos hasta que volví a escucharlos nuevamente, yendo con prisa a ésta, tomando con manos temblorosas el pomo, girándolo hasta abrirla finalmente, encontrándome con la impoluta belleza de un ángel que me mira expectante, deseoso y curioso de lo que pudiese ocurrir al cruzar la puerta, tomando suavemente una de las manos de mi amado, atrayéndolo a mis aposentos y devorar con un beso sus preciosos labios mientras se escucha el sonido estridente de la puerta que se ha cerrado de un golpe, dejándome envolver entre sus cálidos brazos, aferrándome a él como si temiera el que pudiese desaparecer, pero hay algo muy importante que considero que debo hacer antes de continuar.


*Yuri*

- ¿Qué pasa? – Pregunto confundido al momento que su majestad se aparta de mí tan repentinamente - ¿no quieres? Si no quieres está bien, no tenemos que hacerlo ahora…

- No, claro que no es eso – dice dándome un dulce beso en la frente – a decir verdad, lo estoy deseando más de lo que crees - se dirige hacia su escritorio y saca de uno de los cajones de éste un objeto que no logro distinguir.

- ¿Entonces? – Vuelvo a preguntar, comenzando a sentirme ansioso - ¿Qué es lo que te impide continuar?

- Yuri, te amo – dice mirándome a los ojos, con una firmeza y sinceridad que ha hecho estremecer todo mi cuerpo.

- Yo también lo amo su majestad.

- Te amo y te deseo de una manera tan inexplicable que en ocasiones me hace sentir tan abrumado, pero al mismo tiempo no concibo mis días sin ver tu sonrisa, sin estar a tu lado, que aun cuando pasamos tanto tiempo juntos diariamente no me es suficiente, cada vez anhelo más de ti.

- Su majestad… - Susurro, sintiendo como las lágrimas comienzan a luchar por salir de mis ojos,
- Por eso, quiero hacer las cosas bien – suspira profundo – dejarte en claro lo que significas para mí y que anhelo más que nunca el compartir mi vida contigo – sonríe, besando mis labios fugaz y tiernamente.


*Yuya*

- Que aunque yo sea el rey de éste reino – digo mientras desenvuelvo con cuidado mi corona, la cual sólo uso en ocasiones especiales, siendo ésta una de ellas – mi corazón, mi cuerpo y todo lo que soy son totalmente gobernados por ti – sonrío, poniendo la corona sobre su cabeza, enterneciéndome porque le queda un poco grande.

- Su majestad yo...

- ¿Quieres casarte conmigo? – Lo digo finalmente, a punto de llorar por todas las emociones que se albergan dentro de mi cuerpo, arrodillándome ante él y sacar el cofrecito de mi bolsillo, dejando a la vista un precioso anillo, poniéndolo con manos temblorosas en su dedo anular, recibiendo un beso cargado de muchas emociones para ambos

- Por supuesto que acepto – dice esbozando una adorable sonrisa, envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello.

- Conociendo a Hikaru, no permitirá que la boda de su hijo y el rey sea cualquier cosa - digo mientras comienzo a caminar despacio, guiando a mí ahora prometido a la cama, riendo ante mi comentario – y Kota no querrá que opaquemos la boda del rey Junmyeon.

- No tengo problema en que lo mantengamos en secreto por un tiempo más – sonríe, quitándose la corona y dejándola en mi mesita de noche con cuidado – va a estorbar – dice apenado, acostándose luego sobre mi cama, sin apartar su mirada de la mía, abriendo levemente sus piernas, con su entrepierna todavía cubierta por la tela de su camisón – quiero ser enteramente suyo su majestad – susurra, extendiendo sus brazos como una invitación a tomarle y ha sido en éste momento que por fin he comprendido las palabras de mi noble caballero.

Nos fundimos nuevamente en un apasionado beso, mientras nuestras manos recorren con libertad el cuerpo del otro, notando que mi adorado prometido no lleva nada más debajo de sus ropas, sonriéndome con picardía al saberse descubierto, moviendo sus caderas en busca de un roce que nos hizo jadear al unísono, tomando entre mis manos sus suaves nalgas, apretándolas con algo de rudeza, recibiendo otro jadeo de su parte, llevando mis labios a su cuello, besando y lamiendo cada parte de éste, al mismo tiempo que una de mis manos se adentra por debajo de su camisón, pasando por su vientre hasta llegar a uno de sus pezones, apretando sólo un poco, deseando poder más adelante tenerlos entre mis labios.

- Su… Su majestad… - Jadea apartándome un poco, mirándolo un poco confundido hasta que lo veo quitándose de un solo tirón la única prenda que lleva puesta, dejándome presenciar por primera vez la desnudez de su cuerpo y su miembro semi erecto, llevando mi mano a éste último, acariciándolo con suavidad mientras mis labios vuelven a juntarse con los de mi amado, bajando luego a su pecho, saboreando cada centímetro de éste y morder de vez en cuando alguno sus pezones, sintiendo su cuerpo retorcerse por el placer.

- Eres tan dulce… - Sonrío, besando de nueva cuentas sus labios que ya se notan un poco hinchados, mientras que sus manos se posan sobre mis hombros y de un empujón me hallo acostado boca arriba sobre la cama, con Yuri sentándose sobre mi pelvis.

- ¿En qué habíamos quedado aquella vez? – Pregunta pensativo, recordando fugazmente aquella primera vez que nos besamos, con intenciones de llegar a algo más, pero mis pensamientos son interrumpidos por el movimiento de sus caderas, haciéndolo con una calma que empieza a torturarme, así que tomo sus caderas entre mis manos para intensificar el roce de nuestros miembros todavía separados por el trozo de tela de mi pantalón, siendo despojado de estos pocos segundos después – estás tan duro su majestad – dice Yuri con un deseo palpable en su voz, sintiendo mi rostro enrojecerse por la vergüenza – eres tan lindo – ríe, acomodándose mejor para dejar mi miembro entre sus nalgas, moviéndose de una manera exquisita sobre éste, consiguiendo con toda ésta estimulación que nos corramos al mismo tiempo.

- Yuri… - Susurro con voz agitada, mientras nuestros labios vuelven a encontrarse.


*Yuri*

Nos besamos por largo rato, entre pequeñas risas, palabras de amor y suaves caricias, esperando un tiempo considerable para lo que vendría a continuación. Aprisionando su pene entre mis nalgas como minutos antes, gimiendo al sentir cómo poco a poco vuelve a endurecerse, enorgulleciéndome de saber que está así por mí.

- Su majestad… - Jadeo, apartándome de encima ante su mirada deseosa y confundida, abriendo mis piernas a plenitud – ya es hora – digo mirándolo fijamente, mientras llevo una de mis manos a mi entrada, la cual había preparado con anterioridad, rozándola con la punta de mis dedos.

- ¿Estás seguro?

- Lo he estado desde hace mucho tiempo – digo jadeante, envolviendo mis brazos en su cuello para besarlo y sentir nuevamente su dureza en esa zona tan sensible de mi cuerpo, palpitando ansiosa por tenerlo entre sus paredes.

- No quiero lastimarte… - Dice entre besos, nervioso, notablemente preocupado.

- Sólo será momentáneo… - Susurro tratando de mostrar seguridad por el gran paso que vamos a dar, pero la verdad es que me siento más nervioso que el rey.

- Si te duele mucho por favor dímelo y me detendré – dice besando con dulzura mi frente, haciéndome sentir seguro de alguna forma – voy a entrar – suspira antes de alinear la punta de su miembro con mi entrada.

La penetración inició de manera lenta y tortuosa, sumamente dolorosa pero al mismo tiempo era placentera. Su majestad paseaba sus labios por mi rostro, tratando de borrar con ellos las lágrimas que habían logrado derramarse sobre éste, haciéndome sentir conmovido por su gentileza, moviendo un poco mis caderas al sentirlo completamente dentro, indicándole que puede comenzar a embestirme, que aunque dudoso, no demoró mucho en acatar mi petición.

Las embestidas iniciaron de forma algo torpe, lenta, notándose el gran esfuerzo que hacía el rey por contenerse.

- No te contengas… – Susurro muy cerca de su oído – sé que lo deseas igual o incluso más que yo – finalizo mordiendo suavemente el lóbulo de su oreja, dejándonos llevar por el ahora frenético movimiento de nuestras caderas, jadeando y gimiendo de una forma en la que muy posiblemente alguien que caminase cerca podría escucharnos a la perfección. Pero realmente poco me importa que nos descubran, lo único que ronda por mi cabeza en estos momentos es el delicioso vaivén de nuestros cuerpos, llegando al clímax por segunda vez en ésta noche; sonriendo ambos complacidos por lo recién hecho.


*Yuya* 

- ¿Estás bien? – Pregunto jadeante, saliendo lenta y cuidadosamente de su interior, repartiendo besos por su rostro.

- Más que bien – responde sonriente, recostando mi cabeza sobre su pecho, sintiendo el retumbar agitado de su corazón – aunque no voy a negar que estaré un poco adolorido por la mañana.

- Lo siento – digo levantando mi rostro, sintiéndome culpable de hacer sentir a la persona que tanto adoro de tal manera.

- Estaré bien – sonríe, acariciando mis cabellos – te amo tanto.

- Y yo a ti – digo besando su frente - ¿quieres que tomemos un baño antes de dormir? – Pregunto dándole un fugaz beso en los labios.

- Me encantaría… - Susurra exhausto, cargándolo en brazos a mi cuarto de baño, limpiándonos rápidamente, viendo que Yuri se queda profundamente dormido durante el proceso, sonriendo con dulzura al verlo en tal estado, llevándolo de nueva cuenta a la cama y vistiéndolo con sumo cuidado de no interrumpir su sueño, preparándome también para dormir, abrazándome a él como tantas veces había deseado, sintiéndome pleno al estar a su lado, deseando con todo mi corazón que llegase el día en el que se convertiría por fin en mi esposo, porque definitivamente no veo un futuro si no es junto a él.

CONTINUARÁ...



22 abr 2026

COMPASS ROSE - Capítulo 49

Hola Hola!!!!!

¿Cómo están? Espero que muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una gran sonrisa 😚💕

Ésta vez si no me extiendo mucho porque voy de salida 🤣 Muchas gracias siempre por sus hermosos comentarios y amor a ésta historia, me hacen muy feliz 🥰

Nos leemos nuevamente el mes que viene 💕



Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial 
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan




Capítulo 49

*Yuto*

- Buenos días Yuri – digo al encontrarlo en el pasillo, llevando unos libros en sus manos.

- Bu… Buenos días Yuto – responde desviando la mirada, quizás sintiéndose preocupado por lo ocurrido hace unos días.

- Estoy bien, no tienes por qué preocuparte – sonrío amablemente - ¿Quieres que te ayude con esos libros? – Pregunto.

- No es necesario…

- Por favor, déjame ayudarte.

- Está bien – dice dándome un par de libros, comenzando a caminar juntos hacia la Biblioteca.

- Siento mucho haber sido tan distante estos días contigo, en verdad lo siento mucho…

- Olvídate de eso por favor – digo apenado – lamento mucho si te hice sentir un mal rato, en verdad no era mi intención.

- Yuto…

- Sólo era algo que sentía que tenía que hacer – sonrío, entrando ambos al lugar de destino – así que está todo bien ahora, en serio, de verdad deseo que sigamos siendo los mejores amigos, como si nada de lo anterior hubiese ocurrido.

- ¿Lo dices en serio? - Pregunta, con una expresión de alivio en su rostro.

- Nunca había dicho algo tan en serio – digo extendiendo mis brazos para recibir su abrazo, uno que llegó al instante, aunque mis sentimientos no fuesen correspondidos, nunca cambiaría mi amistad con Yuri por nada en el mundo.

- Muchas gracias – dice con voz sollozante.

- No llores… - Digo dando suaves palmadas en su espalda.

- Lo siento – dice apartándose de mi lado, volviendo a su labor de acomodar los libros en el lugar correspondiente.

- Por cierto ¿Mi hermano se encuentra en el despacho? – Pregunto luego de unos segundos, recomponiéndonos de la repentina y muy necesaria reconciliación.

- Sí ¿necesitas hablar con él?

- De hecho sí ¿crees que pueda atenderme ahora? No es mucho lo que tengo que hablar con él.

- Claro que puedes, de hecho voy a demorarme un poco aquí todavía, así que puedes ir a hablar a con él el tiempo que requieras.

- ¿Y el Señor Kei no está con él?

- No, está en el pueblo haciendo unos recados para su majestad.

- Entonces voy a aprovechar para hablar con él – digo sonriente – nos vemos más tarde.

- Que tengas un buen día Yuto – dice Yuri, despidiéndonos finalmente para ir rápidamente al despacho de mi hermano.

- Adelante – escucho la voz de éste después de haber dado unos golpecitos en la puerta, suspirando profundo antes de entrar, no entiendo por qué me siento tan nervioso.

- Hola Yuto, no esperaba verte – dice mi hermano, dejando lo que está haciendo para brindarme una gran sonrisa.

- Bueno, es que se presentó algo y quería venir a hablar contigo…

- ¿Es algo grave? – Pregunta ahora preocupado.

- Oh no, claro que no, es sólo un permiso.

- ¿Un permiso? ¿Para qué exactamente?

- El señor Kota va a viajar con Ryutaro y su familia, también con Rihito… Y pues me gustaría saber si me das permiso de ir con ellos.

- Cierto, recuerdo que Kota me había comentado de su viaje hace unos días, pero si quieres ir con ellos bien puedes hacerlo, tienes toda mi aprobación.

- Muchas gracias hermano – digo alegremente, cambiando luego mi semblante a uno más serio – también quería hablarte de otra cosa.

- ¿Otra cosa? ¿De qué se trata?

- No sé cómo debería de decirlo – digo pensativo, con algo de duda de si sería apropiado enfrentar a mi hermano de esa manera - ¿Amas a Yuri? – Pregunto, viendo cómo el rostro de mi hermano cambia a uno de total sorpresa, de saberse descubierto.

- Que… ¿Qué dices?

- No tienes que ocultármelo hermano, sé muy bien el tipo de relación tienes con Yuri – digo con total firmeza - y como su mejor amigo quiero confirmar si lo que sientes por él es verdaderamente recíproco – no dudo de que mi hermano es un gran hombre y que no sería el tipo de persona que jugaría con los sentimientos de los demás, pero necesito estar seguro de que mi amigo está con la persona correcta, aún si ésta se trata de mi hermano mayor.

- Lo amo – dice con total seriedad, levantándose de su asiento, sin despegar su mirada de la mía – lo amo más de lo que cualquiera podría imaginar y te juro por lo más sagrado que voy realmente en serio con él.

- Entonces en ese caso puedo estar tranquilo – digo dando un suspiro de alivio – no se lo diré a nadie, así que su secreto está a salvo conmigo.

- Muchas gracias – dice con una sincera sonrisa.

- Cuida muy bien de él y hazlo muy feliz – digo haciendo una reverencia.

- Lo haré, de eso puedes estar seguro.

- Bien, entonces iré a continuar con mis actividades – digo caminando hacia la puerta, deteniéndome antes de abrirla – Yuri es un gran chico y estoy más que seguro que serás muy feliz a su lado.

- Lo soy completamente – dice con alegría - tú también serás muy feliz cuando encuentres a la persona indicada – dice, haciendo que de repente se aparezca la imagen de Rihito en mi cabeza, haciendo que me sonroje.

- Quizás llegue a suceder… - Digo nerviosamente – tengo que irme ahora, hay muchas cosas que hacer antes de que sea el viaje, que tengas un buen día – termino de decir rápidamente, saliendo del despacho con la misma rapidez con la que hablé al final, sin esperar a que mi hermano respondiera a mi despedida.


*Keito*

- Keito, al final he decidido que sí vendrás con nosotros – dice el príncipe Ryosuke mientras damos un paseo por el jardín del castillo.

- ¿No pensabas llevarme? – Pregunto entre risas.

- Si te soy sincero, no pensaba hacerlo, pero he cambiado de opinión, así que quiero que vengas.

- ¿Y Masaki? ¿Está bien que se quede? – Pregunto un tanto desconcertado, en verdad no me agrada la idea de dejarlo aquí…

- Por supuesto que Masaki está incluido – dice sonriente – no creas que te voy a alejar de tu prometido – suspira - la idea de no llevarte al inicio era porque deseaba que pasaras tiempo a solas con él, pero conociéndote lo más probable es que tratarías de no hacerlo.

- ¿Cómo puedes pensar tal cosa?

- Lo digo porque te he observado y veo que por alguna razón tratas de evitarlo.

- No lo estoy evitando, es sólo que me pone muy nervioso estar cerca de él…

- Entonces si te gusta – sonríe pícaro.

- Es algo muy complicado de explicar – suspiro – pero volviendo al hecho de que Masaki vaya con nosotros, me preocupa que él pueda darse cuenta de ya sabes…

- ¿Sobre mi relación con Hikaru? – Pregunta en voz muy baja – sé que es un riesgo a considerar, pero Masaki parece un buen chico, no creo que haya algún problema con que él lo sepa.

- De todos modos intentaré hablarlo con él antes del viaje.

- Te lo agradecería mucho si lo haces - sonríe.

- ¿Y cuándo nos vamos?

- Mañana, antes de que salga el sol.

- Entonces tengo que hacerlo ahora – digo al notar el sol comenzando a meterse en las montañas.

- Perdón por decírtelo hasta ahora – dice con un gesto apenado.

- Eres cruel – digo divertido, caminando ambos de vuelta a una de las entradas del castillo, separando nuestros caminos al cruzar ésta, llegando a la puerta de la habitación de mi prometido más rápido de lo que había calculado, tocando la puerta después de meditarlo un poco.

- ¡Un momento! – Exclama desde adentro, abriendo segundos después la puerta, sólo un poco, lo suficiente para ver su rostro – Keito – dice con una linda sonrisa.

- ¿Puedo pasar? – Pregunto.

- Sí, pero….

- ¿Sucede algo? ¿Estás con alguien? – Pregunto sintiéndome un poco molesto.

- No, no es nada de eso, es que… - Susurra abriendo la puerta por completo, mostrándose envuelto por una bata de baño, con su cabello húmedo, notándose una pequeña gota de agua rozar su mejilla perdiéndose en su cuello…

- Siento si te interrumpí… - Digo nerviosamente, desviando la mirada a cualquier cosa que no sea su blanquecino cuello.

- Tranquilo, justo acababa de salir de bañarme – sonríe – por favor, entra.

- No creo que sea apropiado.

- Está bien ¿Querías decirme algo? Porque no creo que estés aquí sólo porque quisieras verme, aunque de ser así no me quejaría en lo absoluto.

- Sí, vengo a decirte que prepares tus cosas para salir mañana.

- ¿Salir? ¿A dónde? – Pregunta curioso.

- El príncipe Ryosuke va a ir a los campos junto al señor Hikaru y van a quedarse unos días, así que como el escolta del príncipe tengo que ir a dónde él vaya y tú como mi prometido debes de acompañarnos también.

- ¿En serio? Está bien, iré – sonríe alegremente - ¿qué ropa debería de llevar? Nunca antes he trabajado en el campo.

- Nadie está diciendo que vas a trabajar – río por tal ocurrencia.

- Pero tampoco creo que sea correcto sólo mirar, ayudaré en lo que pueda, será divertido – dice con total alegría.

- Bueno, si eso prefieres te recomendaría que lleves ropa cómoda y que te cubra bien del sol.

- Está bien, buscaré entre toda mi ropa algo adecuado.

- ¿Y tú sirviente?

- ¿Te refieres a Shuto? – Asiento – está atendiendo unos negocios de mi padre, va a estar fuera por unos días.

- Ah, entiendo.
- ¿Estabas preocupado de que fuera también con nosotros?

- No, no es nada de eso yo…

- Vas a tenerme sólo para ti, no te preocupes – dice envolviendo sus brazos en mi cuello, acercando su rostro al mío hasta darme un beso en la mejilla, sintiendo unas ganas horribles de tomarlo de la cintura para apegarlo más a mi cuerpo, pero me contengo, apartándose éste pocos segundos después - ¿eso era todo lo que venías a decirme?

- Si… Sí, eso era todo – digo nerviosamente – mañana partimos antes de que salga el sol así que estate listo para entonces.

- De acuerdo – sonríe – muchas gracias por venir a avisarme.
- No es nada – digo haciendo una leve reverencia, saliendo de ahí como alma que lleva el diablo, si me quedaba unos segundos más ahí sin duda lo terminaría besando.


*Yuri*

- ¿En serio no quieres venir con nosotros hijo? – Pregunta mi padre por enésima vez cuando ya está por subirse al carruaje, listo para su viaje.

- Sabes que me encantaría, pero…

- Pero tienes mucho trabajo que hacer – responde por mí, haciendo que ambos riamos – hace mucho que no salimos juntos como padre e hijo.

- Te prometo que para la próxima iré contigo.

- Eso me dices siempre – dice resignado – a veces pienso que quieres más al rey que a mí.

- No es verdad – digo dándole un abrazo – sólo quiero ayudarle a que su carga sea menos pesada de lo que ya es.

- Eres tan buen chico – sonríe – pero ¿estás seguro de que no te están explotando laboralmente?

- Claro que no papá… El Rey es muy bueno conmigo…

- Bueno, en ese caso para la próxima no esperaré un no como respuesta.

- Lo prometo – digo con una sonrisa, abrazándolo con fuerza.

- Pórtate bien mientras Hikaru y yo no estamos.

- ¿Cuándo no me he portado bien? – Pregunto divertido.

- Bueno, no sé si debería recordarte del jarrón…

- Me portaré excelentemente bien padre.

- Nos vemos en unos días – dice dándome un último abrazo y un beso en la frente antes de subir al carruaje, mientras los demás chicos se asoman por la ventanilla para despedirse.

- Tu padre tiene razón, deberías de salir más con él.

- Lo haré para la próxima, en serio – digo con una sonrisa, volviendo ambos al despacho – ésta vez debo de aprovechar que ambos no estarán…

- ¿Aprovechar qué cosa? – Pregunta confundido.

- Nada en particular… - Digo un poco decepcionado, al parecer su majestad no capta el ambiente como yo pensé que lo haría,

- ¿Estás molesto? – Pregunta luego de unos segundos, tomándome entre sus brazos.

- No estoy molesto… - Digo sintiendo mi cuerpo estremecerse al sentir sus labios sobre mi cuello.

- No pienses que no estoy pensando lo mismo que tú – susurra, besando luego mis labios, tan dulcemente que me hace suspirar – tienes permiso de ir a mi habitación cuando lo desees – dice el rey con su rostro quizás mucho más rojo de lo que está el mío, teniendo que separarnos al escuchar los golpes en la puerta y por el sonido de estos puedo asegurar de que se trata del señor Kei.

CONTINUARÁ...

25 mar 2026

COMPASS ROSE - Capítulo 48

Hola hola!!!!!

¿Cómo están? Espero que muy muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una gran  sonrisa 🫂💕

Se acerca semana santa y con ésta unas mini vacaciones, pero no podía dejarlas sin capítulo éste mes así que hice todo lo posible para terminarlo 🤣

Muchas gracias siempre por todo su amor y apoyo a mis fanfics, me hace muy feliz leer sus opiniones y comentarios, en serio muchísimas gracias por ello 💕

Espero les guste éste nuevo capítulo y nos leemos en el siguiente mes 😚💕


Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial 
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan


Capítulo 48

*Ryosuke*

- Debes estar agotado por el viaje ¿no es así? – Pregunto después de haber mantenido una muy amena conversación con el prometido de Keito, mientras que éste último sólo nos escuchaba y respondía de vez en cuando con un monosílabo.

- La verdad es que sí, un poco.

- Entonces es mejor que vayas a descansar – digo levantándome de mi asiento, viendo cómo los demás presentes hacen lo mismo - ha sido un verdadero gusto conocerte el día de hoy Masaki – digo con una amplia sonrisa – Keito ha sido mi amigo y caballero real desde hace muchos años y me hace muy feliz ver que su prometido es alguien tan encantador.

- El gusto es mío su alteza – dice haciendo una reverencia - me halagan muchísimo sus palabras, le prometo que haré muy feliz a mi prometido – dice mientras dirige su mirada a éste.

- No me va a quedar duda de ello – digo mirando de reojo a mi caballero, quién luce nervioso, tratando tontamente de no hacer contacto visual con su prometido, riendo internamente por sus reacciones – Tu acompañante te guiará a la habitación correspondiente para que te instales y espero podamos vernos nuevamente durante la cena.

- Muchas gracias por su hospitalidad – sonríe – iré a descansar – dice haciendo una última reverencia ante mí y luego dirigirse a su prometido – nos vemos más tarde – dice dándole un pequeño beso en la mejilla y después retirarse, dejando a mi amigo tan rojo como una fresa.

- ¿Pero qué te pasa? – Río divertido después de cerrada la puerta - ¿Tanto te ha gustado?

- No… No es nada de eso…

- No puedes mentirme Keito – río notándolo mucho más sonrojado que antes – es un chico agradable y muy lindo ¿no te pareció?

- Es lindo, realmente hermoso…

- Y pensar que no querías conocerlo desde un inicio ¿ocurrió algo mientras estuvimos afuera? Has estado actuando extraño desde que volvimos a entrar.

- No pasó absolutamente nada – dice tratando de ocultar su nerviosismo, sorprendiéndome de ver a mi caballero en ese estado – ese chico me descoloca totalmente – dice dando un profundo suspiro – creo que voy a salir a tomar algo de aire.

- Está bien, te veré luego – digo viendo cómo éste sale de la sala con prisa después de reverenciarse – definitivamente le ha gustado – digo entre risas, saliendo del lugar para dirigirme a mi habitación, siendo rodeado de la cintura por unos brazos que tan bien conozco, mientras cruzaba uno de los pasillos.

- ¿A dónde vas tan sonriente? – Dice Hikaru con voz susurrante, llevándome a algún lugar donde no podamos ser vistos, afianzando su agarre en mi cintura mientras recibo al mismo tiempo un camino de dulces besos en mi cuello, extrañaba tanto estar en sus brazos.

- A mi habitación – sonrío complacido por las muestras de cariño - ¿quieres acompañarme?

- No creo que sea correcto a estas horas del día – dice girándome suavemente para quedar frente a frente con él.

- No me has dicho lo mismo cuando hemos hecho el amor en algún lugar del campo, a plena luz del sol – digo besándolo con dulzura.

- Si quieres lo repetimos cuando estemos allá en unos días – dice pícaramente, luego de terminado el beso, sonrojándome de sólo pensarlo, pero asintiendo ansioso por que vuelva a ocurrir - ¿Y cómo les fue con el prometido de Keito?

- Bien, parece un buen chico, aunque las reacciones de Keito fueron muy divertidas.

- ¿Entonces le ha gustado?

- Eso parece – sonrío – espero puedan acercarse mucho más los días que tú y yo no estemos en el castillo.

- ¿No piensas llevarlo con nosotros?

- No es necesario, además se aburriría de vernos constantemente como un par de tortolitos, como justo ahora.

- Sí, creo que será lo mejor – ríe, besando mi frente con cariño – voy a ir al pueblo para comprar algunos materiales que necesito para nuestro viaje ¿quieres acompañarme?

- Me encantaría, pero de verdad estoy un poco cansado - digo haciendo un pucherito, con el pesar de rechazarle una salida a mi novio.

- Está bien, ve a descansar – dice besando nuevamente mis labios – mientras, yo iré al pueblo y te traeré un delicioso y enorme trozo de pastel de fresas de nuestra pastelería favorita.

- Eso me haría muy feliz – digo emocionado, ese lugar me trae tan lindos recuerdos.

- Bueno, ya debería de irme porque ya se me está haciendo tarde.

- Ve con cuidado – digo mientras nos despedimos finalmente con un beso y un fuerte abrazo, sintiéndome pleno de sentirme tan amado por Hikaru, siento que puedo luchar contra todo si estoy a su lado.


*Masaki*

- Entonces… ¿Tu prometido resultó ser aquel chico que te salvó en el pasado? – Pregunta Shuto, todavía desconcertado por lo que recién le había contado apenas entramos a mi habitación.

- ¡Sí! – Exclamo notablemente emocionado, dando pequeños saltitos de alegría mientras recorríamos cada rincón del espacioso lugar.

- ¿Y qué más pasó? ¿Te reconoció? ¿Qué te dijo? – Pregunta ahora emocionado, ansioso por saber cada detalle.

- Sí, me reconoció a primera vista – digo con emoción – nos quedamos en silencio por largo rato, asimilando la situación y después si pudimos hablar con más calma, me dijo que pensaba mucho en mí desde entonces, pero…

- ¿Pero?
- Creo que lo he espantado un poco – digo un poco avergonzado.

- ¿Qué hiciste? – Pregunta con preocupación - ahora que lo mencionas, se veía tan blanco como un papel cuando volvimos a la sala.

- No hice nada malo – respondo mientras me tumbo sobre la cama, disfrutando de lo suave y cómoda que se siente - sólo le aclaré lo importante que fue aquel encuentro para mí y que deseaba que lo fuera también para él.

- ¿Y qué te respondió?

- No alcanzó a responderme porque fuimos interrumpidos en ese momento, pero no sé qué pensar realmente.

- ¿Por qué lo dices? ¿Hay algo que no te convenció? – Ríe – perdón si esto parece un interrogatorio.

- Tranquilo, sé que preguntas porque te preocupas por mí y me alivia mucho saber eso – suspiro - aunque fue muy cordial y hasta coqueto conmigo, me dio la sensación de que no estaba del todo feliz de que estuviera aquí.

- ¿Piensas que quizás esté interesado en alguien más?

- No quisiera pensarlo, pero es lo más probable.

- ¿Y qué piensas hacer si resulta ser cierto?

- No me gusta la idea de tener que competir por un hombre, pero haré todo lo posible por obtener su amor por completo, aunque primero tengo que averiguar quién es mi rival.

- ¿Piensas hacer algo al respecto?

- Nada, el que tiene que elegir al final es mi prometido – sonrío – sólo tengo que usar mis mejores armas y encantos, si el destino lo ha puesto nuevamente en mi camino es por algo y no voy a desaprovechar ésta oportunidad.

- Tienes razón, puede que lo conozcamos hoy en la cena.

- ¿Piensas que sea alguien que viva aquí en el castillo? – Pregunto.

- Existe la posibilidad.

- Bueno, tendré que esperar hasta entonces para saberlo – sonrío, tomando entre mis brazos una de las almohadas.

- Te dejaré para que descanses – dice dirigiéndose hacia la puerta.

- Gracias, avísame cuando sea la hora de la cena – suspiro, acomodándome mejor sobre la cama.

- Cuenta con ello joven amo – dice con una sonrisa, saliendo de mi habitación sin más. Encontrándome nuevamente solo, con todos mis sentimientos revoloteando por todo mi cuerpo, girando sobre la cama emocionado y también con un dejo de incertidumbre, pero totalmente motivado a lograr que Keito sea mi esposo, porque definitivamente lo será.


*Ryutaro*

- ¿Y cómo te ha ido con tu prometido? – Pregunta Rihito mientras tomamos el té en el jardín, esperando a Yuto, quién se encuentra ahora en una de sus múltiples clases.

- Me encantaría decir que bien – suspiro.

- ¿Ocurrió algo? – Pregunta preocupado.

- Nada, justamente es eso, no ha ocurrido nada – río amargamente – quiero que algo ocurra pero con cada día que pasa pienso que él lo único que hace es alejarse de mí – suspiro – ni siquiera estando aquí en el castillo puedo pasar más tiempo con él.

- De verdad que te gusta demasiado – dice entre risas mi amigo.

- ¿Por qué no habría de gustarme? Es todo lo que deseo de mi futuro marido – digo sintiendo mi rostro enrojecerse.

- ¿Y no has seguido mi consejo de hablar con él?

- Lo he intentado, pero me evita ¿será que en verdad no está convencido de nuestro compromiso? – Pregunto con tristeza.

- No creo que en verdad suceda eso – dice con una sonrisa – no he podido verlos juntos un tiempo considerable, pero no dudo de que seas la adoración del señor Kota.

- La verdad no sé qué pensar – digo dándole un sorbo a mi té – quiero que sea más cercano…

- ¿Quién quieres que sea más cercano? – Pregunta repentinamente el protagonista de la conversación que estaba entablando con mi amigo, sintiéndome un poco nervioso por saber qué tanto había escuchado.

- Estábamos hablando del príncipe Yuto – responde rápidamente Rihito – que Ryutaro desea que él y yo seamos mucho más cercanos.

- ¿No lo son ya? – Pregunta Kota con confusión.

- Mucho, mucho más cercanos – respondo nerviosamente – es que pienso que se ven muy lindos juntos ¿no lo crees así?

- Si tu así lo crees no creo que haya problema – sonríe, llevando su mano hacia mi cabeza, revolviendo un poco mis cabellos – vengo porque quiero hablar contigo.

- ¿Hablar? ¿Sobre qué? – Pregunto nervioso.

- Si quieren, puedo retirarme…

- Tranquilo, no es necesario que te vayas – dice Kota, haciendo que Rihito tome nuevamente asiento – esto que vengo a decir también te incluye.

- ¿Y qué es lo que deseas decirme? – Pregunto, sintiéndome de repente ansioso.

- Quiero invitarlos a un viaje – dice con una ligera sonrisa.

- ¿Un viaje? ¿A dónde? – Pregunto curioso.

- A un lugar muy cerca al mar – sonríe.

- ¿Al mar? – Pregunto ahora emocionado.

- Sí, será dentro de unos días así que vayan preparando su equipaje para cuando llegue el momento de partir.

- Los tendremos listos – digo con una sonrisa – ¿alguien más vendrá con nosotros?

- Sí, tus padres y también quise invitar a Yuri, pero lo rechazó de inmediato – suspira - supongo que está en esa edad en la que ya no quiere viajar con sus padres – ríe – así que seremos sólo nosotros.

- ¿Puedo ir también? – Pregunta Yuto llegando hacia nosotros.

- Sería un verdadero honor que nos acompañaras príncipe – dice Kota haciendo una leve reverencia – pero primero hay que pedirle permiso al Rey.

- Yo mismo se lo pediré – sonríe – no tienes que preocuparte por ello.

- Está bien, lo dejaré en sus manos príncipe – vuelve a reverenciarse – siendo ya todo, me retiro para que puedan hablar más cómodamente – dice volviendo a revolver mis cabellos antes de irse.

- ¿Desde hace cuánto llegaste? – Pregunto.

- Desde que estaban diciendo que querías que Rihito y yo fuésemos más cercanos – dice mientras posa una de sus manos sobre el hombro del recién nombrado, haciendo que se sonroje.

- Bueno… Sobre eso… - Tartamudea Rihito.

- Estaré encantado de viajar con ustedes – dice con una resplandeciente sonrisa, tomando asiento y comenzando a beber del té que acababan de servirle.

- Por cierto, ¿se enteraron de que hoy llegó alguien al castillo? – Dice Rihito.

- Sí, algo escuché por ahí – dice Yuto – al parecer se trata del prometido de Keito.

- ¿Prometido? – Pregunto sorprendido.

- Así es – sonríe – aunque me extraña que Keito no me haya dicho nada.

- Bueno, quizás ha estado ocupado con lo de su llegada – digo, pensando en que quizás Keito no había dicho nada al respecto debido a que tenía algún tipo de esperanza con Yuto, pero parece que a éste no le importa – espero podamos conocerlo durante la cena de hoy.

- Será un gran momento para hablar con él ¿no lo crees Rihito? – Pregunta Yuto, tomando la mano de mi amigo.

- De seguro que sí – responde Rihito, notándose un leve sonrojo en su rostro.


*Keito*

La noche ha llegado y con ésta la hora de cenar, sintiéndome completamente ansioso de sólo pensar en que volveré a estar cerca de Masaki, ese chico me descoloca totalmente y la verdad siento que no puedo soportarlo…

- Keito ¿ya estás listo? – Pregunta el príncipe entrando a mi cuarto por la puerta que conecta su habitación con la mía.

- Así es príncipe – digo resignado.

- ¿Por qué pones esa cara? – Ríe divertido – ni que fuéramos a un velorio.

- Es difícil de explicar…

- Bueno, no tienes por qué explicarme nada, sólo deseo que no le rompas el corazón a ese chico.

- No tengo intenciones de hacerlo.

- ¿En verdad te gustó? – Pregunta con picardía.

- Es una historia muy larga…

- Puedes contármela luego, ya se nos hace tarde y no queremos hacer esperar a la gente de éste castillo – dice comenzando a caminar, seguido de mí.

- ¡Keito! – Exclama alegremente mi dulce tormento al encontrarnos en el pasillo.

- Hola, Masaki – respondo con una leve sonrisa, no puedo evitar sentirme nervioso a su lado.

- ¿Pudiste descansar Masaki? – Pregunta el príncipe amablemente.

- Sí, su alteza – dice haciendo una reverencia, para luego tomarme del brazo con algo de fuerza, haciéndome estremecer por tan repentina cercanía - ¿te molesta? – Pregunta en voz baja.

- No… - Respondo, simplemente dejándome hacer, se siente tan cálido.

Continuamos con nuestro camino hasta llegar al gran salón en dónde se halla el comedor, encontrándonos con todos los residentes del castillo, creo que es la primera vez en mucho tiempo que se ha dado éste acontecimiento, ya que no suele ser muy común que todos cenen o siquiera desayunen juntos.

- Bienvenido a nuestro castillo Masaki – dice el Rey levantándose de su asiento – lamento mucho no haberte recibido en mi despacho cuando llegaste, estábamos todos muy ajetreados.

- No hay problema su majestad, es un gusto para mí ser recibido con tanta amabilidad – dice soltándose de mi brazo para hacer una reverencia.

- Es un gusto poder conocerte Masaki – dice el príncipe Yuto acercándose a nosotros, tomando de las manos a mi prometido con gran alegría.

- El gusto es mío…

- Soy el príncipe Yuto, el hermano menor del Rey, pero con toda confianza puedes llamarme Yuto – dice sonriente.

- Es un gusto conocerlo, Yuto – dice con la misma alegría, sintiéndome un poco decepcionado de no ver siquiera algo de incomodidad o tristeza en su mirada, aunque no sé por qué esperaba algo así si entre él y yo no hay nada.

- Espero podamos ser muy buenos amigos.

- De seguro así será – responde Masaki, volviendo a aferrarse a mí brazo con un poco más de fuerza que hace unos minutos, sentándonos uno al lado del otro, mientras todos en la mesa conversaban amenamente, mientras de vez en cuando mi mirada se posaba en el príncipe o en mi prometido.

CONTINUARÁ...



20 feb 2026

COMPASS ROSE - Capítulo 47

Hola hola!!!!!

¿Cómo están? Espero que muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una sonrisa 🥰

Hoy si hago la entrada súper breve porque estoy en horario laboral 🤣 muchísimas gracias a todos mis gaticos por su amor y apoyo a mis fanfics, me hace muy feliz leer sus comentarios y trabajaré duro para traerles más hermosas historias 💕

Nos leemos en marzo 🤭💕




Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial 
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan


Capítulo 47

*Masaki*
- Le dije a mis padres claramente que no era necesario tener compañía de algún sirviente durante mi estadía en éste reino – digo levemente molesto al ver subirse al carruaje a uno de ellos, luego de cruzar la entrada de Nasuland.

- ¿En verdad creyó que permitirían tal cosa joven amo? – Pregunta sentándose en el asiento del frente.

- Bueno, quizás pequé de inocente – río un poco - debí de suponerlo.

- Sus padres se preocupan mucho por usted, debería de estar muy agradecido.

- Y lo estoy, es sólo que quería hacer éste viaje solo.

- Puedo mantener la distancia si así lo prefieres – sonríe amablemente Shuto.

- ¿Sabes? La verdad si me alegra que estés aquí – digo levantándome por unos momentos para darle un fuerte abrazo, agradeciendo internamente a mis padres en haber considerado que me acompañara alguien de mi entera confianza.

- Te siento un poco frío ¿estás nervioso?

- Muchísimo – digo con sinceridad - me siento ansioso por lo que podría pasar a partir de hoy.

- Debes de calmarte, no sería bueno que te desmayes en pleno encuentro – ríe divertido – por cierto, hace un par de horas estuve en el castillo para confirmar su llegada, así que está todo listo para su estadía y encuentro con su prometido.

- ¿Lo viste? – Pregunto curioso y emocionado de saber algo más sobre aquel hombre que se convertirá en mi esposo.

- Sí, lo vi junto con su alteza el príncipe Ryosuke – sonríe – nunca había visto al príncipe tan de cerca, es realmente hermoso.

- Bueno, no me interesa tanto el príncipe…

- ¿Quieres saber de tu prometido? – Pregunta con picardía.

- Por supuesto que sí ¿es guapo? ¿No es un viejito?

- Es joven, fornido y muy apuesto, en verdad creo que podría gustarte – ríe - ¿pero por qué te interesa tanto saber eso antes que cualquier otra cosa? Es por…

- Me he propuesto a olvidarlo definitivamente – digo completamente decidido – y el hecho de saber que mi futuro esposo será un hombre guapo me ayudará a hacer el proceso mucho más fácil.

- Lamento mucho que no volvieses a ver a ese chico.

- Ya no tiene caso llorar sobre la leche derramada – suspiro – pero hay que seguir adelante.

- En eso tienes razón – sonríe, reconfortándome un poco.

- ¿Y estaba feliz? ¿Nervioso?

- Diría que nervioso – ríe – se veía quizás igual o más preocupado que usted – pero parece un buen hombre.

- Es bueno saber eso – digo finalmente, quedándonos en silencio hasta llegar a la entrada del castillo, suspirando profundo antes de bajar del carruaje con ayuda de Shuto, dispuesto a enfrentarme a mi destino.


*Keito*

- Príncipe, no es necesario que usted haga esto – digo avergonzado, tratando de desviar mi mirada del espejo mientras su alteza intenta peinar mis cabellos rebeldes.

- Claro que es necesario, vas a conocer a tu prometido – dice con una alegre sonrisa – tienes que verte muy guapo para él y no hay nada que me cause más alegría que ayudarte.

- No entiendo por qué le emociona tanto.

- Porque nunca te he visto saliendo con alguien – sonríe – al menos no de manera oficial, por lo que he escuchado en el pasado, eres muy libertino y coqueto.

- Su alteza, no deberías de estar escuchando las habladurías de la gente del castillo – digo más que apenado porque en parte tiene razón.

- Y cómo olvidar que tu amor de la infancia era Daiki – ríe divertido – te la pasabas persiguiéndolo a todos lados.

- Por favor no lo diga en voz alta – digo temiendo que alguien pudiese escucharlo y recibir la ira de su enamorado.

- No te preocupes, me llevaré ese secreto a la tumba.

- Príncipe, lo estuve pensando mejor estos días y realmente creo que voy a rechazarlo…

- Ni se te ocurra hacer tal cosa – dice a la vez que tira con un poco más de fuerza uno de mis mechones de cabello, aguantándome el dolor.

- Pero… no es justo para esa persona y menos cuando es otra la que ocupa mis pensamientos…

- Para eso se hacen los compromisos, son acuerdos, contratos que buscan beneficiar ambas partes, es muy normal tratándose de personas de nuestra clase social, no siempre valen nuestros sentimientos.

- Eso suena muy frívolo.

- Lastimosamente así es para muchos – suspira - créeme que yo vine a éste reino con toda la intención de casarme con alguno de los príncipes, pero apareció Hikaru primero y ya no hubo vuelta atrás – sonríe dulcemente - pero entre más pasa el tiempo, más me preocupo por lo que pueda suceder cuando mi hermana se entere de que mis intentos por establecer un compromiso con alguno de ellos son inexistentes.

- La Reina es muy buena, no creo que…

- No la conoces como yo – ríe nervioso – si no he dicho nada todavía es porque no quiero que esto afecte su embarazo, por suerte el Rey Yuya no es nada insistente con eso, cosa que agradezco mucho.

- Príncipe, si algo llegase a suceder entre la Reina y usted, ten en cuenta que siempre estaré de su lado.

- Muchas gracias – sonríe aliviado – me siento un poco mejor de saber que cuento con tu apoyo, por eso al menos intenta conocer a tu prometido y si de plano no te gusta se lo puedes decir y romper el compromiso si llegase el caso.

- Lo haré, en verdad lo haré – digo un poco más determinado que la última vez - pero no dejo de sentirme asustado al respecto…

- Disculpen – dice una de las empleadas asomándose por la puerta después de haber pedido la entrada – Joven Keito, su visita ha llegado.

- En un momento bajamos, muchas gracias – responde el príncipe, recibiendo una reverencia de parte de la muchacha antes de irse – bien, ya es hora.

- Deséame suerte, la voy a necesitar.

- Mucha suerte – dice para luego salir ambos de mi habitación, caminando juntos hacia el salón en el que se llevará a cabo el encuentro, sintiendo el camino demasiado largo a cada paso que doy.

- ¿Quieres que entre contigo? – Pregunta el príncipe al estar ambos frente a la puerta de dicho lugar.

- Por favor – digo tratando de mantener la compostura, dando un último suspiro antes de abrir la puerta, quedando totalmente pasmado ante lo que ven mis ojos.


*Masaki*

La puerta se abre de repente, haciendo que mi acompañante y yo nos levantemos de nuestros asientos con rapidez, sintiendo mi corazón palpitando a toda prisa ante la expectativa de ver por fin a la persona que escogieron mis padres para que sea mi esposo, haciendo mi mejor sonrisa para dar una buena impresión, pero ésta se borró al verlo, al ver de nuevo a ese hombre que minutos antes estaba dispuesto a olvidar; haciéndose un silencio sepulcral en todo el salón.

- Joven amo ¿sucede algo? – Pregunta Shuto a mi lado, rompiendo con aquel silencio.

- E… Es un gusto conocerlo príncipe – digo haciendo una reverencia, tratando de distraerme de todas las emociones que están brotando en mi interior.

- El gusto es mío – dice sonriente, es tan hermoso como lo describió Shuto – pero yo no soy la persona a la que deberías de estar saludando primero – dice amablemente.

- Le ofrezco una disculpa – digo volviendo a reverenciarme – es sólo que no quería ser grosero con usted su alteza.

- No te preocupes, para mí no es ninguna ofensa – sonríe - creo que lo mejor será dejarlos solos para que hablen más tranquilamente, ha de ser muy incómodo conversar ante varias personas presentes – dice haciéndole algún tipo de seña a mi acompañante.

- Sí, será lo mejor – dice Shuto yendo rápidamente hacia donde está el príncipe.

- Así que si nos disculpan, estaremos esperándolos afuera – dice, saliendo ambos del salón sin decir ni una sola palabra más, volviéndose a crear éste incómodo silencio.

Y no es que no me sienta feliz de verlo de nuevo, porque definitivamente lo estoy, quiero saltar de un lado a otro del recinto de toda la alegría que recorre mi cuerpo ahora, pero es que de todas las posibilidades que había, ésta no estaba entre mis opciones. No sé qué hacer ¿cómo es que debería reaccionar? ¿Qué debería decirle? ¿Podría tomarme el atrevimiento de abrazarlo? O ¿Quizás besarlo? Se me acelera el corazón de sólo pensarlo.

- No… No esperaba verte de nuevo y menos que fuese bajo estas circunstancias – dice mirándome con asombro, como si todavía no creyese lo que ven sus ojos ¿tanto le sorprende verme? ¿Esto podría significar que todavía me recuerda?

- Yo tampoco… - Sonrío nerviosamente – estoy muy desconcertado en estos momentos, lo siento mucho si no es la reacción que esperabas – digo apenado, evitando a toda costa de mirarlo a los ojos.

- No te disculpes, yo tampoco sé que debería de hacer – ríe avergonzado – esto me ha tomado por sorpresa.

- Quizás deberíamos comenzar con presentarnos – sonrío – como decir nuestros nombres, no nos lo dijimos aquella vez – digo dando un paso al frente, extendiendo un poco mi mano como gesto de cercanía – me llamo Masaki, es un gusto conocerte.

- Mi nombre es Keito – dice tomándola con delicadeza – el gusto también es mío – dice acercando sus labios al dorso de ésta, depositando un dulce y fugaz beso que me ha hecho sentir como mariposas en el estómago.

- ¿Y cómo has estado? – Pregunto con mis nervios a flor de piel por lo ocurrido hace segundos atrás.

- Muy bien ¿y usted? – Responde, sin soltar todavía mi mano, riendo ambos ante lo absurda que es ésta situación, alivianándose un poco la tensión que había segundos atrás, invitándome a que tome asiento, agradeciendo el gesto ya que comienzo a sentir que mis piernas flaquean.

- He estado muy bien – sonrío tímidamente -¿Qué has hecho durante todo éste tiempo? – Pregunto emocionado por saber más de él.

- Me he dedicado a hacer mi trabajo, sobre todo el de proteger y acompañar al príncipe durante su estadía en éste reino.

- No esperaba que fueras un caballero, aunque quizás debí suponerlo dado a lo fuerte y hábil que eres.

- Ese día iba de civil así que no era tan raro que no lo pensaras.

- En verdad me alegra mucho que estuvieras ahí, de lo contrario, es posible que no estuviese aquí en estos momentos.

- Sólo hice lo que pensé que era correcto.

- Igualmente debe ser un trabajo muy arduo el de ser un caballero.

- Bueno, de momento el príncipe no me ha dado muchos problemas – ríe – aunque no sé qué tanto podría decirte al respecto.

- El príncipe parece alguien muy tranquilo, así que no dudaré de tus palabras.

- ¿Y tú?

- ¿Yo? – Sonrío - he viajado mucho con mis padres, conociendo nuevos lugares, culturas, aprendiendo de la labor de mi padre, nada espectacular a decir verdad.


*Keito*

Sonrío ante su respuesta, observándolo sutilmente de pies a cabeza ¿Cuál era la probabilidad de que esto ocurriese? ¿Por qué de todas las personas tenía que ser justamente él? ¿Cómo puede ser que inclusive se vea mucho más hermoso que aquella vez?

- Ésta sería la tercera vez que nos encontramos – sonríe tímidamente después de un rato en silencio, con su rostro levemente sonrojado, evitando mirarme a los ojos – aunque de la primera vez no tengo recuerdo alguno.

- Yo tampoco lo recuerdo con claridad – sonrío, sintiéndome quizás igual o más nervioso que él – pero pienso mucho en nuestro segundo encuentro.

- ¿Piensas mucho en aquella vez? – Pregunta por fin encontrando su mirada con la mía, quedando casi que embobado por ésta, como en aquella vez…

- Con más frecuencia de la que debería – digo con total sinceridad. Momentos antes del encuentro había pensado en ser un poco hostil con el chico dentro de la habitación, pero al ver que se trataba de él; no tenía caso en comportarme como un idiota y menos con alguien a quién anhelaba volver a ver.

- Yo también lo hago – sonríe volviendo a desviar la mirada – aunque la verdad ya estaba pensando en dejar de hacerlo – suspira – es difícil olvidarse de algo que te ha marcado tan profundamente.

- ¿Ese encuentro fue importante? – Pregunto curioso por saber su respuesta.

- ¿Lo fue para ti? – Pregunta con seriedad.

- Deberías de responder a mí pregunta primero – digo sin apartar mi mirada de él.

- Mi respuesta dependerá de lo que respondas tú – sonríe, levantándose del sillón para acercarse a mí, con un semblante mucho más desafiante y pícaro, muy diferente al tímido que hace segundos atrás había mostrado.

- ¿Por qué te importa tanto? – Pregunto después de tragar saliva, sintiéndome como un ratoncito ante la hipnotizante mirada de un gato.

- ¿Puedo? – Pregunta señalando mis piernas, a lo que no puedo negarme ante lo que sea que piense hacer – para serte sincero – dice sentándose sobre estas, rodeando mi cuello con sus brazos – he venido aquí a conocer al prometido que con tanta dedicación escogieron mis adorados padres para mí – sonríe – dispuesto a olvidarte por completo, pero parece que el destino quería otra cosa – susurra acercando su rostro al mío – así que para mí es demasiado importante saberlo.

- Yo…

- Que pena con ustedes jóvenes, como no abrían la puerta nos vimos en la obligación de hacerlo a la fuerza, se nos ha hecho un poco tarde para traer el té ¿los interrumpimos en algo? – Dice una de las empleadas asomándose con una bandeja llena de aperitivos.

- No interrumpieron nada – dice Masaki con una enorme y amable sonrisa, no me he dado cuenta en qué momento se retiró de encima – discúlpeme usted por no escuchar los golpes en la puerta, estábamos muy ensimismados en nuestra conversación.

- Tranquilo joven, espero le gusten mucho estos dulces.

- Se ven deliciosos, muchas gracias ¿podrías decirle al príncipe Ryosuke y a Shuto que pasen?

- Por supuesto – responde dejando la bandeja en la mesita que hay en medio de la sala, inmóvil, sintiéndome todavía anonadado por lo que acababa de ocurrir.

CONTINUARÁ...