20 feb 2026

COMPASS ROSE - Capítulo 47

Hola hola!!!!!

¿Cómo están? Espero que muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una sonrisa 🥰

Hoy si hago la entrada súper breve porque estoy en horario laboral 🤣 muchísimas gracias a todos mis gaticos por su amor y apoyo a mis fanfics, me hace muy feliz leer sus comentarios y trabajaré duro para traerles más hermosas historias 💕

Nos leemos en marzo 🤭💕




Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial 
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan


Capítulo 47

*Masaki*
- Le dije a mis padres claramente que no era necesario tener compañía de algún sirviente durante mi estadía en éste reino – digo levemente molesto al ver subirse al carruaje a uno de ellos, luego de cruzar la entrada de Nasuland.

- ¿En verdad creyó que permitirían tal cosa joven amo? – Pregunta sentándose en el asiento del frente.

- Bueno, quizás pequé de inocente – río un poco - debí de suponerlo.

- Sus padres se preocupan mucho por usted, debería de estar muy agradecido.

- Y lo estoy, es sólo que quería hacer éste viaje solo.

- Puedo mantener la distancia si así lo prefieres – sonríe amablemente Shuto.

- ¿Sabes? La verdad si me alegra que estés aquí – digo levantándome por unos momentos para darle un fuerte abrazo, agradeciendo internamente a mis padres en haber considerado que me acompañara alguien de mi entera confianza.

- Te siento un poco frío ¿estás nervioso?

- Muchísimo – digo con sinceridad - me siento ansioso por lo que podría pasar a partir de hoy.

- Debes de calmarte, no sería bueno que te desmayes en pleno encuentro – ríe divertido – por cierto, hace un par de horas estuve en el castillo para confirmar su llegada, así que está todo listo para su estadía y encuentro con su prometido.

- ¿Lo viste? – Pregunto curioso y emocionado de saber algo más sobre aquel hombre que se convertirá en mi esposo.

- Sí, lo vi junto con su alteza el príncipe Ryosuke – sonríe – nunca había visto al príncipe tan de cerca, es realmente hermoso.

- Bueno, no me interesa tanto el príncipe…

- ¿Quieres saber de tu prometido? – Pregunta con picardía.

- Por supuesto que sí ¿es guapo? ¿No es un viejito?

- Es joven, fornido y muy apuesto, en verdad creo que podría gustarte – ríe - ¿pero por qué te interesa tanto saber eso antes que cualquier otra cosa? Es por…

- Me he propuesto a olvidarlo definitivamente – digo completamente decidido – y el hecho de saber que mi futuro esposo será un hombre guapo me ayudará a hacer el proceso mucho más fácil.

- Lamento mucho que no volvieses a ver a ese chico.

- Ya no tiene caso llorar sobre la leche derramada – suspiro – pero hay que seguir adelante.

- En eso tienes razón – sonríe, reconfortándome un poco.

- ¿Y estaba feliz? ¿Nervioso?

- Diría que nervioso – ríe – se veía quizás igual o más preocupado que usted – pero parece un buen hombre.

- Es bueno saber eso – digo finalmente, quedándonos en silencio hasta llegar a la entrada del castillo, suspirando profundo antes de bajar del carruaje con ayuda de Shuto, dispuesto a enfrentarme a mi destino.


*Keito*

- Príncipe, no es necesario que usted haga esto – digo avergonzado, tratando de desviar mi mirada del espejo mientras su alteza intenta peinar mis cabellos rebeldes.

- Claro que es necesario, vas a conocer a tu prometido – dice con una alegre sonrisa – tienes que verte muy guapo para él y no hay nada que me cause más alegría que ayudarte.

- No entiendo por qué le emociona tanto.

- Porque nunca te he visto saliendo con alguien – sonríe – al menos no de manera oficial, por lo que he escuchado en el pasado, eres muy libertino y coqueto.

- Su alteza, no deberías de estar escuchando las habladurías de la gente del castillo – digo más que apenado porque en parte tiene razón.

- Y cómo olvidar que tu amor de la infancia era Daiki – ríe divertido – te la pasabas persiguiéndolo a todos lados.

- Por favor no lo diga en voz alta – digo temiendo que alguien pudiese escucharlo y recibir la ira de su enamorado.

- No te preocupes, me llevaré ese secreto a la tumba.

- Príncipe, lo estuve pensando mejor estos días y realmente creo que voy a rechazarlo…

- Ni se te ocurra hacer tal cosa – dice a la vez que tira con un poco más de fuerza uno de mis mechones de cabello, aguantándome el dolor.

- Pero… no es justo para esa persona y menos cuando es otra la que ocupa mis pensamientos…

- Para eso se hacen los compromisos, son acuerdos, contratos que buscan beneficiar ambas partes, es muy normal tratándose de personas de nuestra clase social, no siempre valen nuestros sentimientos.

- Eso suena muy frívolo.

- Lastimosamente así es para muchos – suspira - créeme que yo vine a éste reino con toda la intención de casarme con alguno de los príncipes, pero apareció Hikaru primero y ya no hubo vuelta atrás – sonríe dulcemente - pero entre más pasa el tiempo, más me preocupo por lo que pueda suceder cuando mi hermana se entere de que mis intentos por establecer un compromiso con alguno de ellos son inexistentes.

- La Reina es muy buena, no creo que…

- No la conoces como yo – ríe nervioso – si no he dicho nada todavía es porque no quiero que esto afecte su embarazo, por suerte el Rey Yuya no es nada insistente con eso, cosa que agradezco mucho.

- Príncipe, si algo llegase a suceder entre la Reina y usted, ten en cuenta que siempre estaré de su lado.

- Muchas gracias – sonríe aliviado – me siento un poco mejor de saber que cuento con tu apoyo, por eso al menos intenta conocer a tu prometido y si de plano no te gusta se lo puedes decir y romper el compromiso si llegase el caso.

- Lo haré, en verdad lo haré – digo un poco más determinado que la última vez - pero no dejo de sentirme asustado al respecto…

- Disculpen – dice una de las empleadas asomándose por la puerta después de haber pedido la entrada – Joven Keito, su visita ha llegado.

- En un momento bajamos, muchas gracias – responde el príncipe, recibiendo una reverencia de parte de la muchacha antes de irse – bien, ya es hora.

- Deséame suerte, la voy a necesitar.

- Mucha suerte – dice para luego salir ambos de mi habitación, caminando juntos hacia el salón en el que se llevará a cabo el encuentro, sintiendo el camino demasiado largo a cada paso que doy.

- ¿Quieres que entre contigo? – Pregunta el príncipe al estar ambos frente a la puerta de dicho lugar.

- Por favor – digo tratando de mantener la compostura, dando un último suspiro antes de abrir la puerta, quedando totalmente pasmado ante lo que ven mis ojos.


*Masaki*

La puerta se abre de repente, haciendo que mi acompañante y yo nos levantemos de nuestros asientos con rapidez, sintiendo mi corazón palpitando a toda prisa ante la expectativa de ver por fin a la persona que escogieron mis padres para que sea mi esposo, haciendo mi mejor sonrisa para dar una buena impresión, pero ésta se borró al verlo, al ver de nuevo a ese hombre que minutos antes estaba dispuesto a olvidar; haciéndose un silencio sepulcral en todo el salón.

- Joven amo ¿sucede algo? – Pregunta Shuto a mi lado, rompiendo con aquel silencio.

- E… Es un gusto conocerlo príncipe – digo haciendo una reverencia, tratando de distraerme de todas las emociones que están brotando en mi interior.

- El gusto es mío – dice sonriente, es tan hermoso como lo describió Shuto – pero yo no soy la persona a la que deberías de estar saludando primero – dice amablemente.

- Le ofrezco una disculpa – digo volviendo a reverenciarme – es sólo que no quería ser grosero con usted su alteza.

- No te preocupes, para mí no es ninguna ofensa – sonríe - creo que lo mejor será dejarlos solos para que hablen más tranquilamente, ha de ser muy incómodo conversar ante varias personas presentes – dice haciéndole algún tipo de seña a mi acompañante.

- Sí, será lo mejor – dice Shuto yendo rápidamente hacia donde está el príncipe.

- Así que si nos disculpan, estaremos esperándolos afuera – dice, saliendo ambos del salón sin decir ni una sola palabra más, volviéndose a crear éste incómodo silencio.

Y no es que no me sienta feliz de verlo de nuevo, porque definitivamente lo estoy, quiero saltar de un lado a otro del recinto de toda la alegría que recorre mi cuerpo ahora, pero es que de todas las posibilidades que había, ésta no estaba entre mis opciones. No sé qué hacer ¿cómo es que debería reaccionar? ¿Qué debería decirle? ¿Podría tomarme el atrevimiento de abrazarlo? O ¿Quizás besarlo? Se me acelera el corazón de sólo pensarlo.

- No… No esperaba verte de nuevo y menos que fuese bajo estas circunstancias – dice mirándome con asombro, como si todavía no creyese lo que ven sus ojos ¿tanto le sorprende verme? ¿Esto podría significar que todavía me recuerda?

- Yo tampoco… - Sonrío nerviosamente – estoy muy desconcertado en estos momentos, lo siento mucho si no es la reacción que esperabas – digo apenado, evitando a toda costa de mirarlo a los ojos.

- No te disculpes, yo tampoco sé que debería de hacer – ríe avergonzado – esto me ha tomado por sorpresa.

- Quizás deberíamos comenzar con presentarnos – sonrío – como decir nuestros nombres, no nos lo dijimos aquella vez – digo dando un paso al frente, extendiendo un poco mi mano como gesto de cercanía – me llamo Masaki, es un gusto conocerte.

- Mi nombre es Keito – dice tomándola con delicadeza – el gusto también es mío – dice acercando sus labios al dorso de ésta, depositando un dulce y fugaz beso que me ha hecho sentir como mariposas en el estómago.

- ¿Y cómo has estado? – Pregunto con mis nervios a flor de piel por lo ocurrido hace segundos atrás.

- Muy bien ¿y usted? – Responde, sin soltar todavía mi mano, riendo ambos ante lo absurda que es ésta situación, alivianándose un poco la tensión que había segundos atrás, invitándome a que tome asiento, agradeciendo el gesto ya que comienzo a sentir que mis piernas flaquean.

- He estado muy bien – sonrío tímidamente -¿Qué has hecho durante todo éste tiempo? – Pregunto emocionado por saber más de él.

- Me he dedicado a hacer mi trabajo, sobre todo el de proteger y acompañar al príncipe durante su estadía en éste reino.

- No esperaba que fueras un caballero, aunque quizás debí suponerlo dado a lo fuerte y hábil que eres.

- Ese día iba de civil así que no era tan raro que no lo pensaras.

- En verdad me alegra mucho que estuvieras ahí, de lo contrario, es posible que no estuviese aquí en estos momentos.

- Sólo hice lo que pensé que era correcto.

- Igualmente debe ser un trabajo muy arduo el de ser un caballero.

- Bueno, de momento el príncipe no me ha dado muchos problemas – ríe – aunque no sé qué tanto podría decirte al respecto.

- El príncipe parece alguien muy tranquilo, así que no dudaré de tus palabras.

- ¿Y tú?

- ¿Yo? – Sonrío - he viajado mucho con mis padres, conociendo nuevos lugares, culturas, aprendiendo de la labor de mi padre, nada espectacular a decir verdad.


*Keito*

Sonrío ante su respuesta, observándolo sutilmente de pies a cabeza ¿Cuál era la probabilidad de que esto ocurriese? ¿Por qué de todas las personas tenía que ser justamente él? ¿Cómo puede ser que inclusive se vea mucho más hermoso que aquella vez?

- Ésta sería la tercera vez que nos encontramos – sonríe tímidamente después de un rato en silencio, con su rostro levemente sonrojado, evitando mirarme a los ojos – aunque de la primera vez no tengo recuerdo alguno.

- Yo tampoco lo recuerdo con claridad – sonrío, sintiéndome quizás igual o más nervioso que él – pero pienso mucho en nuestro segundo encuentro.

- ¿Piensas mucho en aquella vez? – Pregunta por fin encontrando su mirada con la mía, quedando casi que embobado por ésta, como en aquella vez…

- Con más frecuencia de la que debería – digo con total sinceridad. Momentos antes del encuentro había pensado en ser un poco hostil con el chico dentro de la habitación, pero al ver que se trataba de él; no tenía caso en comportarme como un idiota y menos con alguien a quién anhelaba volver a ver.

- Yo también lo hago – sonríe volviendo a desviar la mirada – aunque la verdad ya estaba pensando en dejar de hacerlo – suspira – es difícil olvidarse de algo que te ha marcado tan profundamente.

- ¿Ese encuentro fue importante? – Pregunto curioso por saber su respuesta.

- ¿Lo fue para ti? – Pregunta con seriedad.

- Deberías de responder a mí pregunta primero – digo sin apartar mi mirada de él.

- Mi respuesta dependerá de lo que respondas tú – sonríe, levantándose del sillón para acercarse a mí, con un semblante mucho más desafiante y pícaro, muy diferente al tímido que hace segundos atrás había mostrado.

- ¿Por qué te importa tanto? – Pregunto después de tragar saliva, sintiéndome como un ratoncito ante la hipnotizante mirada de un gato.

- ¿Puedo? – Pregunta señalando mis piernas, a lo que no puedo negarme ante lo que sea que piense hacer – para serte sincero – dice sentándose sobre estas, rodeando mi cuello con sus brazos – he venido aquí a conocer al prometido que con tanta dedicación escogieron mis adorados padres para mí – sonríe – dispuesto a olvidarte por completo, pero parece que el destino quería otra cosa – susurra acercando su rostro al mío – así que para mí es demasiado importante saberlo.

- Yo…

- Que pena con ustedes jóvenes, como no abrían la puerta nos vimos en la obligación de hacerlo a la fuerza, se nos ha hecho un poco tarde para traer el té ¿los interrumpimos en algo? – Dice una de las empleadas asomándose con una bandeja llena de aperitivos.

- No interrumpieron nada – dice Masaki con una enorme y amable sonrisa, no me he dado cuenta en qué momento se retiró de encima – discúlpeme usted por no escuchar los golpes en la puerta, estábamos muy ensimismados en nuestra conversación.

- Tranquilo joven, espero le gusten mucho estos dulces.

- Se ven deliciosos, muchas gracias ¿podrías decirle al príncipe Ryosuke y a Shuto que pasen?

- Por supuesto – responde dejando la bandeja en la mesita que hay en medio de la sala, inmóvil, sintiéndome todavía anonadado por lo que acababa de ocurrir.

CONTINUARÁ...



24 ene 2026

COMPASS ROSE - Capítulo 46

Hola hola!!!!!

¿Cómo están? Espero que muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una gran sonrisa 🥰

Espero que todos hayan tenido un feliz inicio de Enero y que todas sus metas por pequeñitas que sean se cumplan, así que mucho ánimo en éste nuevo año, que espero poder organizarme mejor y traerles las siguientes partes de Heat y espero otras cositas 😅

Muchas gracias por estar un nuevo año aquí conmigo, que disfruten del capítulo 🤭



Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial 
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan



Capítulo 46

*Yuri*

Abro lentamente mis ojos mientras estiro mi cuerpo al sentirme sobre una superficie suave y muy familiar, encontrándome con que estoy en mi habitación.

- ¿Cómo? – Pregunto confundido, haciendo memoria de en qué momento llegué a ésta, llegando rápidamente a la conclusión más certera – su majestad… - Susurro avergonzado y al mismo tiempo emocionado de pensar que el rey me trajo gentilmente hasta aquí, siendo cargado por sus brazos.

- Hijo ¿todavía no te has alistado? – Pregunta mi papá Hikaru entrando a mi habitación sin siquiera tocar la puerta antes, un hábito que mi padre Kota siempre le anda riñendo.

- ¿Alistado para qué?

- Pues para ir a trabajar ¿acaso no has visto qué hora es?

- ¿La hora? ¡Ya voy tardísimo! – Exclamo levantándome de mi cama después de ver el reloj, notando que voy diez minutos tarde, yendo primeramente al cuarto de baño – gracias por venir a avisarme papá.

- No es nada, pasé por el despacho del Rey y al notar que no habías llegado me preocupé y pues quise venir a ver si estabas bien.

- En serio, muchas gracias – digo agradecido.

- Por cierto hijo, a partir de la siguiente semana voy a quedarme en casa de Don Carlos junto con el príncipe Ryosuke.

- ¿Y eso por qué? ¿Ha ocurrido algo? – Pregunto mientras me lavo.

- No ha ocurrido nada de gravedad, pero hay mucho trabajo por hacer así que hemos decidido quedarnos allá unos días y no tener que ir y volver al castillo diariamente.

- Entiendo y realmente es lo mejor, siempre es un trayecto largo – digo mientras salgo del cuarto de baño, yendo hacia mí armario para buscar algo que ponerme.

- Íbamos a ir en ésta semana pero el príncipe insistió en que quería conocer al prometido de Keito primero.

- ¿Keito tiene un prometido? – Pregunto sorprendido.

- Sí, recién se enteró él también de su compromiso hace unos días.

- Espero que sea un buen chico, Keito es un buen hombre. 

- Pues tengo entendido que llega en estos días – dice acercándose a mi escritorio, tomando entre sus manos la rosa eterna que me regaló el Rey – parece que te gustó mucho éste regalo.

- Sí, es muy hermoso – sonrío sintiendo mi rostro enrojecer.

- ¿Sabes quién pudo enviártelo?

- No ¿por qué lo pregustas?

- Porque es la primera vez que veo que conservas un obsequio enviado por uno de tus pretendientes.

- Es un obsequio muy lindo, me daba pena botarlo.

- ¿En serio no estás interesado en alguien?

- Muy en serio papá – digo tratando enormemente de no delatarme, de que en realidad estoy perdidamente enamorado de su majestad.

- Está bien, te dejaré para que termines de alistarte – dice sonriente - iré al pueblo a hacer unos pendientes que tengo ¿quieres que te traiga algo?

- No, no tengo algo en mente – digo pensativo - pero si igualmente deseas traerme algo lo recibiré con gusto.

- Lo tendré en cuenta – dice acercándose para abrazarme y besar mi mejilla – que tengas un buen día hijo.

- Igualmente papá – respondo correspondiendo al abrazo, saliendo ambos de mi habitación y tomar caminos separados.

 

*Yuya*

- Qué raro que Yuri no haya llegado todavía – Pregunta Kei al ver la hora en su reloj.

- Ayer tuvo un día algo difícil – suspiro – está bien si llega un poco tarde hoy o si prefiere mejor tomarse el día libre.

- ¿Ocurrió algo grave ayer? – Pregunta preocupado.

- No sé si decir que es algo grave, pero si fue algo que le afectó mucho anímicamente.

- Comprendo – dice con preocupación.

- ¿Y ya te encuentras mejor? Ayer no viniste.

- Siento mucho no haberme presentado – dice apenado - pero es que me sentía con unas nauseas terribles, quizás comí algo que me cayó mal.

- Es lo más probable, pero de todos modos deberías de pedirle a Hikaru que te revise.

- Lo haré en cuanto pueda su alteza…

- ¡Siento mucho llegar tarde! – Exclama mi adorado Yuri después de abrir la puerta estrepitosamente, respirando agitado, como si hubiese venido corriendo.

- Justo estábamos preocupados de que no llegaras – dice Kei - ¿estás bien?

- Sí, estoy bien, es sólo que me quedé dormido – sonríe apenado – pero ya estoy aquí listo para trabajar.

- Bien, ahora que ya llegaste iré a la Biblioteca a dejar estos libros y a traer otros que necesitamos – dice Kei, cargando varios en sus brazos – Yuri ¿podrías ayudarme con la puerta?

- Claro ¿deseas que te ayude a llevarlos? Se ven muy pesados.

- No, así estoy bien – sonríe – puedo con estos, no te preocupes, ayuda al rey mientras regreso.

- Por supuesto – dice Yuri con una preciosa sonrisa, quedándome embobado con ésta aún si no es una dedicada a mí, viendo cómo éste cierra la puerta al momento que Kei se va.

- ¿En serio estás bien? – Pregunto preocupado, indicándole que se acerque a mi lado – anoche te veías muy mal.

- Ya me encuentro mejor – sonríe, haciendo caso a mi petición no dicha, sorprendiéndome del hecho que podemos comunicarnos sólo con señas o gestos.

- Puedes tomarte el día libre si lo deseas – digo tomándolo de la cintura suavemente, haciendo que se siente sobre mis piernas.

- No es necesario su majestad – sonríe con dulzura – estar contigo me hace mucho bien, además estoy seguro de que más temprano que tarde Yuto y yo seguiremos siendo amigos.

- Eso espero, no quiero que por mi culpa ustedes…

- No es culpa tuya majestad – dice rodeando mi cuello entre sus brazos – desde el primer instante en el que te vi supe que quería estar contigo, aunque en ese entonces no tenía claro de qué manera – ríe con picardía - ¿anoche me cargaste a mi habitación? – Pregunta acercando un poco más mi rostro al suyo.

- Sí… Te quedaste dormido entre mis brazos así que decidí llevarte como a una princesita – río divertido – abrí la puerta con algo de dificultad y te acomodé sobre la cama no sin antes darte un besito de buenas noches sobre tu frente – digo afianzando mi agarre en su cintura.

- Te hubieses quedado conmigo – dice haciendo un pucherito, no pudiendo evitar rozar mis labios con los suyos.

- No hubiese sido apropiado de mi parte quedarme en tu habitación, al menos no los dos solos.

- ¿Por qué no? ¿Acaso es diferente a cuando nos quedamos aquí hasta tarde en la noche para explorarnos?

- Bueno… Eso… Será mejor iniciar con el trabajo, no sea que alguien llegue y nos vea y… - digo avergonzado por los pensamientos que comienzan a cruzar por mi mente.

- Eres tan lindo – dice Yuri besándome dulcemente, acto que correspondo de igual manera, convirtiéndose poco a poco en uno más intenso y hambriento del otro. 

- Será mejor dejar así por ahora… - Digo con mi respiración agitada, volviendo a juntar nuestros labios en un roce.

- Te amo – dice con su precioso rostro sonrojado.

- Y yo te amo muchísimo más – digo con plena sinceridad, reafirmando con mis palabras todo lo que siento por él; sintiendo cómo se levanta de mis piernas, sin desear realmente que lo haga.

- ¿Qué es lo que hay que hacer para hoy? – Pregunta con una enorme sonrisa, todavía enrojecido por las palabras previamente dichas, dándole un último beso antes de comenzar con el ajetreado día de trabajo que nos espera.


*Kei* 

- En verdad creo que debí de pedir ayuda – digo mientras camino hacia la Biblioteca con algo de esfuerzo – esto no es bueno para mi condición… 

- Señor ¿quiere que le ayude? – Pregunta una voz infantil y desconocida, mirándome expectante ante la respuesta que pueda darle.

- ¡Yoshitaka! – Exclama uno de los caballeros reales, Takuto, acercándose rápidamente al pequeño niño – te dije que no te alejaras.

- Papi, el señor necesita ayuda – dice el más pequeño señalándome, haciendo caso omiso a la preocupación del que parece su padre.

- ¿Es tu hijo? – Pregunto sorprendido, sabía que Takuto estaba casado pero no que tuviese un pequeño hijo.

- Señor Kei, le pido una disculpa – dice haciendo una reverencia – sí, es mi hijo – sonríe - ¿quiere que le ayude?

- Sí, por favor – digo rendido, cediéndole los libros a éste.

- Yo también quiero ayudar – dice el pequeñín, recibiendo uno de los libros con total alegría de parte de su padre.

- No sabía que Fuma y tú tenían un hijo – digo mientras seguimos caminando hacia la Biblioteca del castillo.

- Sí, es nuestro lindo retoño – sonríe mirando a su hijito con profundo amor – hace meses andaba insistiendo en que quería conocer el castillo y pues le pedí permiso al rey para traerlo, espero no les moleste.

- Por supuesto que no es molestia, Yoshitaka se ve que es un niño muy educado y gentil – digo al mismo tiempo que llegamos a nuestro lugar de destino.

- ¿Dónde debo de ponerlos? – Pregunta Takuto al momento de entrar.

- A la sección de contabilidad – digo mientras nos dirigimos a ésta, dejando los libros perfectamente acomodados en su lugar, aprovechando el estar ahí para tomar los que llevaría al despacho del rey.

- ¿Cuántos años tienes Yoshitaka? - Pregunto al pequeñín. 

- Tengo cinco años Señor – responde levantando su mano, indicándome con los dedos de ésta su edad.

- Ya eres todo un hombrecito – digo sonriente.

- Dice que cuando sea grande quiere ser un caballero como nosotros sus padres.

- ¿Eso es verdad Yoshitaka?

- Sí Señor – dice con orgullo – quiero servirle a su majestad y al reino cuando sea un hombre grande y fuerte.

- Estoy seguro de que lo serás – sonrío enternecido de verlo – y estaremos muy encantados de tenerte trabajando en el castillo.

- Seré el mejor de los caballeros – dice con ilusión y una amplia sonrisa el más pequeño.

- Por cierto ¿podrían llevar los libros al despacho del Rey? Tengo que hacer algo…

- Por supuesto Señor – responde Takuto con una sonrisa mientras que el pequeño Yoshitaka asiente con entusiasmo, tomando los libros para dirigirse a su próximo destino.

Salgo unos segundos después de la Biblioteca para dirigirme a la cocina en busca de algo delicioso que comer, ésta pequeña criatura que crece dentro de mí es muy demandante al respecto y cada vez me preocupa un poco más el hecho de que comience a notarse, aunque si he notado que he subido un poco de peso…

¿Cómo pude ser tan tonto de no cuidarme? ¿Cómo lo tomará el príncipe cuando se entere? ¿CÓMO LO TOMARÁ SU MAJESTAD? ¡MI VIDA ESTÁ ARRUINADA!

- ¡Señor Kei! – Exclama de repente y muy animadamente mi príncipe, haciendo que una gran alegría me embargue, sintiendo cómo algo diminuto se mueve en mi vientre ¿él también está emocionado?

- Mi príncipe – digo con una sonrisa deslumbrante, abrazándolo con fuerza al estar ya cerca el uno del otro – te extrañé mucho ¿Cuándo llegaste?

- Acabo de llegar – sonríe, besando dulcemente mi mejilla, llevándome a un lugar en el que nadie pudiese vernos – también te extrañé, no sabes cuánto – dice repartiendo dulces besos por mi rostro hasta llegar a mis labios, besándonos con anhelo y dulzura, mientras nuestras manos recorren el cuerpo contrario de la misma manera, derritiéndome por completo en sus brazos, llevando luego sus besos a mi cuello, haciéndome estremecer.

- Mi príncipe… Aquí no… - Digo con todo el pesar del mundo, porque lo que menos quiero es separarme de él y menos cuando estuvo varios días lejos de mí que para mí fueron eternidades.

- Tienes razón, lo siento, es un muy mal lugar – ríe avergonzado, apartándose un poco de mi lado.

- Bueno, realmente no me importaría hacerlo aquí – digo volviendo a acercarlo tal y como estaba hace unos momentos – pero tengo cosas importantes que hacer.

- ¿A dónde ibas? No parecía que fueras al despacho de mi hermano.

- Iba a la cocina – digo mientras hago pequeños círculos sobre el pecho de mi príncipe – quería ir a comer algo.

- ¿Quieres que vaya contigo? – Sonríe – desde que salí en la madrugada de vuelta al castillo no he probado bocado alguno.

- Claro que sí – digo con emoción - podemos comer juntos y conversar sobre tu viaje.

- Me parece más que perfecto – vuelve a besar mis labios – mientras, podemos dejar el postre para la noche – dice seductoramente, robándome un último beso antes de seguir nuestro camino hacia la cocina. Cayendo en cuenta de que cuando estoy con mi adorado príncipe me olvido de todo lo demás y por esa razón es que ahora estoy como estoy.

 

*Yuto*

Observo con detalle cada expresión del rostro dormido de Rihito, no pudiendo evitar sacar de uno de los cajones del mueble al lado de mi cama mi cuaderno de bocetos junto con un lápiz, retratando en aquella hoja de papel el precioso rostro durmiente del chico que está a mi lado, con sus labios entre abiertos y sus cabellos desaliñados, haciéndolo lucir tan lindo…

- Príncipe… – Susurra todavía somnoliento, mientras que guardo el cuaderno nuevamente en su lugar.

- Buenos días Rihito – digo gentilmente.

- Buenos días… ¿Dónde estoy? – Pregunta abriendo los ojos con lentitud.

- Estás en mi habitación – respondo.

- Ah… ¡¿En su habitación?! – Exclama ahora sí despertándose de golpe, tapándose con las sábanas, acto que hace que de una carcajada.

- ¿Qué es esa reacción? – Digo divertido.

- Pues… Que estoy en su habitación, en su cama… - Dice avergonzado.

- ¿Y eso qué tiene de malo? ¿No somos amigos?

- Claro que lo somos, es sólo que me tomó por sorpresa – dice quitándose la parte de la sábana que cubría su rostro, creándose una imagen hermoso, sintiendo como una especie de cosquillas en mi manos, como si me alentaran a dibujar - ¿pero cómo es que terminamos aquí? No lo recuerdo.

- Bueno, nos estuvimos en el jardín hasta que se hizo totalmente de noche, pero tú simplemente no dejabas de llorar, aun cuando yo ya había dejado de hacerlo, así que le pedí a la Señora Hitomi que hiciera un té relajante para ti y después de beberlo te traje a mi habitación porque no me parecía correcto dejarte solo y pues estuve consolándote hasta que te quedaste dormido. 

- ¿En serio hice eso? – Pregunta incrédulo.

- Si quieres le podemos preguntar a la señora Hitomi – digo con una sonrisa.

- No, no será necesario, te creo – dice apenado – lamento mucho que terminase así, tenía que haber sido yo el que se ocupara de consolarte.

- Nos consolamos mutuamente, eso me hizo muy feliz – sonrío – en verdad muchas gracias por acompañarme, no lo habría hecho de no haber sido por ti.

- Me alegra haber sido de ayuda, aunque culminara de manera tan lamentable – suspira - ¿Y cómo te sientes ahora? – Pregunta todavía preocupado.

- la verdad me siento bien, como si se me hubiera quitado de repente un gran peso de encima – río – estaba más que consciente de que Yuri me rechazaría, su corazón ya le pertenece a otra persona, a alguien con el que no puedo competir.

- ¿Y quién es? – Pregunta curioso.

- Es un secreto – sonrío, mientras me levanto de la cama – ya son más de las diez - digo mirando mi reloj - ¿quieres que vayamos juntos a desayunar?

- Me encantaría Yuto – dice con una linda sonrisa, la cual quisiera retratar.

- Está bien, voy a cambiarme y…

- Yo también iré a cambiarme a mi habitación – dice levantándose de mi cama con prisa – nos vemos en quince minutos en el pasillo ¿te parece bien?

- Me parece bien – sonrío, viendo cómo se escabulle hacía la puerta, desapareciendo de mi vista – es tan lindo.

 CONTINUARÁ....