¿Cómo están? Espero que muy bien y si no es así les mando un súper fuerte abrazo de oso y espero que éste nuevo capítulo les saque una gran sonrisa 🥰
Primero que todo quiero agradecerles por acompañarme un año más leyendo mis escritos 😭💕 Me hace muy feliz saber que los disfrutan y espero que en éste próximo 2026 y años venideros sigan aquí 🥺💕
Ésta vez me les adelanto en publicar porque éstas últimas semanas del mes son caóticas en el trabajo y luego no me da tiempo de nada 😅 y aprovecharé también para descansar y recobrar fuerzas para el nuevo año que se viene, así que nos leeremos de vuelta a finales de Enero 🥰
Les deseo a todos una feliz Navidad y un próspero año 💕
Tema: COMPASS ROSE
Extensión: Serial
Parejas: Varias
Autora: Akari-chan
Capítulo 45
*Rihito*
- Hoy le diré mis sentimientos a Yuri – dice el príncipe Yuto llegando de repente a dónde me encuentro en el jardín, sentándose a mi lado.
- ¿Vas a hacerlo? – Pregunto cerrando la libreta que tengo en mis manos para darle toda mi atención, notándolo un poco angustiado - ¿estás bien con eso? – digo preocupado.
- Es mejor hacerlo ahora – suspira profundo – aunque ya sepa su respuesta.
-¿Por qué crees que podría rechazarte?
- Simplemente sé que lo hará – sonríe amargamente – por eso deseo pedirte un favor.
- Sí, lo que desees – sonrío amablemente, sintiéndome un poco entristecido de ver su semblante un poco decaído.
- Quiero que en ese momento estés a mi lado – dice con firmeza.
- ¿Que esté a tu lado? – Pregunto incrédulo – no… no creo que sea lo correcto yo…
- Bueno, no exactamente – ríe un poco – pero quiero que estés cerca, escondido – vuelve a reír – eso me dará ánimos para hacerlo.
- La verdad es que no sé si…
- Por favor – dice tomando con fuerza mi mano, mirándome suplicante. No es que no quiera acompañarle, de hecho me parece hasta un honor que él tenga esa confianza conmigo, pero por otro lado, no me siento cómodo de saber que la persona que me gusta le confiese su amor a otra.
- Bueno, no es necesario que estés cerca – dice mientras acaricia suavemente mi mano, haciendo que mi corazón se acelere – sólo quiero saber dónde puedo encontrarte cuando termine.
- Está bien, lo haré – digo todavía no muy convencido, pero realmente no me siento en condiciones de negarle algo.
- Muchas gracias, siento que se me ha quitado un peso de encima – sonríe aliviado – por cierto ¿te interrumpí en algo cuando llegué? ¿Estabas escribiendo alguna carta? - Pregunta curioso.
- Sólo estaba escribiendo ideas al azar – respondo sonriente.
- ¿Te gusta escribir?
- Sí, mucho… - Respondo un poco avergonzado. Normalmente las personas incluyendo mis padres dicen que dedicarse a la escritura es una pérdida de tiempo, así que el único que sabe de esto es Ryutaro, quién siempre pide ser el primero en leer mis escritos – pero es sólo un pasatiempo.
- ¿Y qué te gusta escribir? – Pregunta con real entusiasmo, haciéndome emocionar.
- Cuentos, poesía, también me gustan mucho la fantasía, el romance…
- Esas historias me gustan, aunque la verdad no es que lea mucho – ríe.
- Te gusta la pintura ¿no es así?
- Me encanta – responde notándose un gran brillo en sus ojos.
- He visto varias de tus pinturas en el castillo y he de decir que son hermosas.
- Sólo lo dices porque eres mi amigo – ríe apenado.
- Claro que no es por eso – digo fingiendo sentirme ofendido – en realidad son muy bellas – digo con total sinceridad, quedando cautivado con su hermosa y tímida sonrisa.
- Gracias – sonríe - a mí hermano Yuya le gustan mucho mis cuadros, por eso manda a ponerlos en cada rincón del castillo cuando termino alguno.
- El Rey tiene muy buen gusto, me encantaría tener una de tus pinturas en mi casa.
- Puedo hacerte una si quieres, una especialmente para ti.
- Sería todo un honor para mí – digo emocionado.
- Para mí también sería un honor poder leer tus escritos.
- Cuando tenga la confianza suficiente lo haré, lo prometo.
- Estaré esperando por ello – sonríe ampliamente – y quizás en un futuro pueda ilustrar alguno de tus libros.
- ¿En serio harías eso por mí? – Pregunto sintiendo un ligero cosquilleo en mi estómago.
- Estaría encantado – dice de una manera tan dulce y tan sincera que simplemente me hace sonrojar, haciéndome sentir muy feliz y motivado.
*Yuri*
- Yuri… - Susurra en mi oído, haciéndome estremecer, él sabe muy bien lo que me provoca con su voz.
- Su majestad… - Jadeo al sentir sus manos deslizarse ahora sobre mis piernas, apretándolas un poco – es mejor dejarlo así por ahora – digo con todo el dolor de mi alma, no quisiera separarme nunca de él, pero éste no es el momento ni el lugar para estas cosas y no es que me disguste o algo parecido, antes no quiero que se detenga, pero no quiero que nadie nos vea en ésta posición tan comprometedora, menos si es alguno de mis padres.
- Lo… Lo siento… - dice apartando sus manos de mi cuerpo - ¿me excedí demasiado? – Pregunta mirándome con preocupación.
- Para nada – digo ladeando un poco mi cuerpo para poder verlo de frente – es sólo que debemos de ser más discretos.
- Cada día se me hace más complicado serlo – sonríe besando mi mejilla.
- ¿Estás preocupado? Hoy estás más intenso de lo habitual – río un poco divertido al verlo sonrojarse de la vergüenza – ya te he dicho que no debes de sentirte así y menos por tu hermano ¿por qué te preocupa tanto? – Pregunto, aun sabiendo el motivo de su preocupación y también la razón por la que posiblemente Yuto me citó para que habláramos de según él de algo importante.
- No voy a negar que lo estoy – dice apoyando su frente en mi hombro, notablemente avergonzado de sentirse tan inseguro.
- Te amo Yuya – digo llevando mis labios a los suyos para darle un casto beso, uno con el que deseo transmitirle todo lo que siento por él.
- Te amo Yuri – dice sonriendo de la manera más linda, haciendo que mi corazón rebote de alegría, no podría amar a nadie más que a él.
- Estaré aquí para cuando empiece nuestra lección nocturna de idiomas – digo con picardía, notando al rey tensarse un poco, le preocupa mucho que en algún momento se le vaya la mano en nuestra sesión de besos y caricias después de estudiar, pero en verdad me encantaría que lo hiciera.
- Te estaré esperando – dice dándome otro beso en la mejilla – pero primero tenemos que terminar con éste papeleo – dice mirando la enorme pila de papeles sobre el escritorio, dándonos un último beso antes de levantarme con pesar de sus piernas y concentrarnos en trabajar.
*Yuto*
El atardecer llegó y con éste el momento que más temía que llegara, preguntándome por enésima vez si era necesario hacerlo, si valía la pena tomar el riesgo por algo que claramente tendría una respuesta poco favorable. Convenciéndome finalmente que si quiero pasar la página tengo que hacerlo, tengo que escuchar de su propia boca su rechazo, porque si no lo hago posiblemente una parte de mí mantendrá la esperanza.
- ¿Estás listo? – Pregunta Rihito tomando fuertemente mi mano, haciéndome sentir acompañado y con fuerzas para seguir adelante con mi cometido.
- Lo estoy – digo firmemente, afianzando el agarre de mi mano con la suya. Aunque ha sido corto el tiempo que hemos convivido juntos, me siento en paz cuando estoy a su lado.
- Te deseo la mejor de las suertes – dice con una leve sonrisa, acto que por alguna razón hace que mi corazón se sienta estrujado – sea cual sea el resultado estaré aquí esperándote.
- Gracias nuevamente - digo dándole un fuerte abrazo antes de encaminarme hacia el jardín, lugar en el que anteriormente habíamos acordado que sería nuestro lugar de encuentro, lamentándome un poco de no poder disfrutar del hermoso atardecer de lo nervioso que me siento.
- Buenas tardes Yuto – dice Yuri al llegar, dando un brinco del susto porque estaba tan metido en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que ya había llegado.
- Bu… Buenas tardes Yuri – respondo nerviosamente, manteniendo mi distancia hacia él.
- ¿De qué querías hablar conmigo? – Pregunta mientras mira el atardecer con una leve sonrisa.
- ¡Me gustas! – Exclamo fijando también mis ojos sobre aquel bello atardecer, como si ambos tratásemos de no hacer contacto visual con el otro. No sé si sentirme ofendido o aliviado por tal acción – pero no el gustar como un amigo – continúo – me gustas como hombre, estoy… Enamorado de ti desde hace mucho tiempo.
- Entiendo – responde haciendo que mis nervios se pongan de punta – muchas gracias por albergar aquellos sentimientos por mí, pero lamento mucho no poder corresponderlos como se merecen – dice con tristeza.
- No te preocupes, sabía que ésta iba a ser tu respuesta – digo dirigiendo mi mirada hacía él, encontrándome con la suya, igual de triste que sus anteriores palabras.
- En verdad lo lamento mucho – vuelve a repetir.
- Estás enamorado de mi hermano ¿no es así? – Suelto de repente, notando su mirada de total sorpresa.
- Sí – afirma luego de unos segundos, sorprendido por hallarse descubierto, sintiendo como si una aguja se clavara en mi corazón.
- ¿Y él lo sabe? ¿Te corresponde?
- Lo sabe y realmente lo hace, me ama tanto como yo a él – responde sin duda alguna en su voz, con un sonrojo que parece mezclarse con el naranja del atardecer, anhelando por un momento que aquellas palabras fuesen dirigidas a mí, pero ya ésta batalla la tenía perdida desde el principio.
- Ya veo… - Suspiro profundamente.
- Lamento si no he podido darte la respuesta que esperabas…
- No te disculpes – sonrío - ya sabía antes de venir aquí que ésta sería tu respuesta y he de decir que envidio a mi hermano por ser el dueño de tus afectos, pero él es un buen hombre y estoy seguro de que te atesorará más que a nada en el mundo, así que de todo corazón les deseo mucha felicidad en su relación.
- Gracias – sonríe dulcemente – pero por favor no le digas a nadie sobre…
- No le diré a nadie, su secreto está a salvo conmigo – digo con honestidad.
- Se lo agradezco príncipe – dice haciendo una reverencia.
- ¡No seas tan formal conmigo! – Exclamo riendo un poco divertido – agradezco que hayas venido, no sabes lo mucho que lo valoro.
- ¿Estarás bien? – Pregunta preocupado.
- No hay de qué preocuparse, puedes retirarte si gustas – digo con una sonrisa, una sonrisa que camufla todo lo que estoy sintiendo en estos momentos, mientras Yuri se despide antes de retirarse, dejándome ahí solo, contemplando cómo el sol se oculta entre las montañas.
Me quedo ahí de pie, inmóvil, sin expresión alguna en mi rostro, sin consciencia total del tiempo hasta que comienzo a divisar las estrellas en el cielo, sintiendo de repente un par de brazos rodeando mi cintura y una cabeza apoyándose en mi pecho, sabiendo perfectamente que se trata de Rihito, quién me abraza fuertemente, notando cómo mis lágrimas comienzan a brotar desenfrenadas de mis ojos, aferrándome al pequeño cuerpo que me consuela en sus brazos sin decir palabra alguna, sólo sintiendo el cómo mi pecho comienza a sentirse húmedo.
*Yuya*
Camino de un lado a otro dentro del despacho, sintiéndome ansioso y preocupado por la llegada de Yuri. Completamente avergonzado por la actitud que había adoptado el día de hoy, tan posesivo y celoso… Y no es que dude de los sentimientos de Yuri hacia mí, sino que a veces no me considero lo suficiente para él.
- Que problema – suspiro sentándome de nueva cuenta en uno de los muebles del lugar, volviendo a levantarme por los nervios.
¿De esto se trata el estar enamorado?
Pregunto para mí mismo, en mis pensamientos, los que agradezco nadie pueda escuchar, es la primera vez que siento algo así por alguien y me abruma demasiado la intensidad con la que lo estoy viviendo ¿es normal sentirse así? ¿Sentir que sólo me siento en paz y completo en sus brazos? Y no es sólo ese el problema, también me preocupan los crecientes deseos carnales que tengo hacía él.
- Su majestad, no sabía que disfrutaba de ese tipo de literatura – preguntó Takuto alguna vez que me encontró leyendo a escondidas una novela erótica en la biblioteca, poniéndome de todos los colores habidos y por haber de la pena que me dio ser descubierto.
- Bueno, la verdad no es que me guste del todo – dije ocultando mi rostro con aquel libro – es más bien con fines académicos.
- ¿Fines académicos? – Preguntó, riendo después de un rato al comprender la razón de tan bochornoso momento – Su majestad, me disculpará por lo que voy a preguntarle ¿pero usted es virgen? – Preguntó serio, sin intención de burlarse.
- Sí… - Susurré estampando cada vez más mi rostro en aquel libro, apenado, humillado – le preguntaría a Hikaru o a Kota, pero ellos son los padres de Yuri y sería realmente incómodo pedirles consejos sobre cómo debería intimar con su hijo – dije pensando que eso sonaba muy raro – y tampoco le pregunto a Kei porque quizás se le vaya la lengua con ellos.
- Entiendo – ríe - aunque no niego que quizás un libro de aquellos pueda ayudarle – sonrió amable – pero creo que el mejor consejo que puedo darle al respecto es que simplemente se deje llevar por el momento, que ambos puedan disfrutar de aquella intimidad.
- ¿Crees que eso sea suficiente?
- No es necesario que lo pienses tanto, si el joven Yuri está de acuerdo ¿por qué no simplemente lo hacen?
De un momento a otro se abrió la puerta de mi despacho, encontrándome con un Yuri cabizbajo y con su precioso rostro empapado en lágrimas, yendo a abrazarlo de inmediato, cerrando la puerta con seguro para que nadie pueda interrumpirnos.
- Está bien si hoy no estudiamos – digo acariciando suavemente su cabello, dejándome fundir ante ese abrazo tan necesitado de consuelo.
Sé lo mucho que aprecia Yuri a mi hermano y sea lo que sea que hayan hablado tuvo que ser muy difícil para él, así que por ahora voy a concentrarme en estar para él y consolarle.
CONTINUARÁ...


