Hola Hola!!!!
¿Cómo están todos? ¿Cómo los ha recibido éste nuevo año? Espero que muy bien y si no es así les mando un super fuerte abrazo de oso y espero éste especial les saque una sonrisa.
Llevaba muchos años queriendo publicar este segundo especial, pero entre tanta cosa se me iba pasando el asunto, pero por fin lo he terminado y no puedo estar más contenta con el resultado.
Seduciendo a mi profesor a día de hoy es una historia bastante polémica, me sorprende que no me hayan funado ya por ella, pero a pesar de todo es una historia que amo y amé muchísimo escribir. Ésta nació como una historia de Junjou Romantica, más específicamente la pareja Terrorista siendo la principal, pero en el 2011 pasé por una situación personal muy fuerte y por consiguiente pensé en que nunca volvería a escribir Fanfics, pero finalizando el 2012 una amiga al saber que yo antes había escrito un par de estos me pidió que le hiciera un Inoodai para navidad.
Fue la primera vez que escribía sobre una de mis ships Fav de JUMP y así nació "Regalo de Navidad", lo publiqué en Facebook y varias de mis amigas lo leyeron y les gustó mucho, fue tiempito después que la creadora de éste Blog me invitó a hacer parte de este y yo aunque todavía no me había propuesto del todo volver a escribir terminé aceptando y pues 12 años después aquí sigo.
Así que gracias como siempre por estar aquí y acompañarme durante todo éste tiempo, este serial fue la gran prueba de que podía escribir historias más largas porque en ese entonces no pensaba que pudiera hacerlo y ya vamos varias y se vienen muchas más.
Así que espero que lo disfruten, ya aquí termina como tal ésta historia, nos leemos nuevamente en febrero para el siguiente capítulo de Compass Rose!!!!!!
ESPECIAL – PARTE II
*Yuri*
Me miro en el espejo nuevamente, cuidando
de que cada detalle de mi blanco y pulcro traje esté perfectamente, al igual
que mi peinado. Por fin después de tanto tiempo, el gran día ha llegado, el día
en el que uniré mi vida con mi amor de toda ésta, Takaki Yuya.
- Hijo mío, estás precioso – dice mi madre
entrando a la habitación junto con mi hermana y mi sobrina.
- Es verdad, te ves muy lindo – dice mi
hermana sonriente.
- ¡Mi tío es la novia más linda! – Exclama la
pequeña de seis años animadamente.
- ¿Estás nervioso? – Pregunta mi madre,
retocando un poco mi peinado.
- ¿Por qué debería estarlo? – Pregunto con
una sonrisa – bueno, la verdad es que si lo estoy un poco.
- Es normal sentirse así antes de la
ceremonia – dice mi hermana.
- Si te hace sentir mejor, Saya estuvo
temblando desde su cuarto hasta el altar…
- ¡Mamá! – Exclama avergonzada.
- Pero es la verdad, casi le haces un
moretón en el brazo a tu padre de lo fuerte que lo sujetaste.
- Me hubiese gustado estar en la boda de
mamá – dice la pequeña Saki con un adorable puchero.
- Cuando eso no estabas ni en proceso –
digo riendo al ver la cara de confusión de mi sobrina.
- Yuri, tu sentido del humor si nunca
cambia – dice mi madre avergonzada.
- Lo siento, no puedo evitarlo.
- Bueno, tengo que ir a ver si todo está en
orden – suspira – Saya ¿puedes quedarte con Yuri y ayudarlo con lo que le haga
falta?
- Claro que sí madre – responde con una
sonrisa.
- Abuela, quiero ir contigo – dice Saki
suplicante.
- Está bien, pero no te vayas a alejar de
mí.
- Sí abuelita – dice tomando la mano de
ésta, saliendo de la habitación rápidamente.
- Veo que todos están muy atareados en el
día de hoy.
- Y no es para menos, sabes lo
perfeccionista que es nuestra madre.
- Sí, tu boda estuvo en boca de todo el
país durante mucho tiempo.
- La tuya no será la excepción – dice acomodándome
un poco el traje - ¿cómo te sientes? ¿Estás contento? – Pregunta curiosa,
mientras coloca un clavel blanco en el bolsillo de mi saco.
- Lo estoy – sonrío - ¿Y tú? – Pregunto un
poco preocupado, no dejo de pensar que esto sea algo duro para ella.
- La verdad es que estoy muy feliz por ti y
por Yuya – dice con una sonrisa sincera, haciéndome sentir aliviado.
- Lamento mucho toda la tristeza que te
hicimos pasar en esa ocasión – digo apenado, bajando la mirada.
- Eso ya es tiempo pasado – sonríe - aunque
no voy a negar que me molestó un poco saber que mi hermanito se casaría con mi
ex prometido.
- Lo siento mucho – digo elevando mi rostro
para volver a mirarla.
- Siendo sincera… – suspira - no debió
parecerme extraño que él me dejara ya que éste prefería pasar más tiempo
contigo que conmigo desde que éramos pequeños.
- ¿Entonces lo sospechabas?
- Podía hacerme una idea, pero en ese
entonces tampoco podía concebir que él se alejara de ti, no entendía nada.
- Fue realmente doloroso para ambos - digo
con tristeza.
- No pongas esa cara – dice sonriendo con
ternura mientras estira un poco mis mejillas – ya todo eso ha quedado en el
pasado – sonríe – estoy totalmente convencida de que todo esto fue para mejor y
quizás para que Yuya no fuera a la cárcel por pedofilia.
- Eso no ha sonado muy agradable – digo
riendo nerviosamente.
- Pero ya ambos son adultos hechos y
derechos, así que ya no hay problema por eso, además ambos se aman y eso es lo
más importante.
- Gracias – digo tomando ambas manos de mi
hermana - gracias por estar aquí conmigo
y por perdonarme.
- No había nada que perdonar, está todo
bien – dice dándome un dulce abrazo, pero uno no tan fuerte para no arrugar mi
traje - ¿Quieres que te ayude en algo más?
- Creo que así estoy bien…
- ¡YURI! – Mi hermana y yo damos un pequeño
brinco del susto al escuchar esos gritos de repente, volteándonos para ver que
se trata de mis tres mejores amigos.
- Chicos, que sorpresa – digo muy
emocionado de verlos.
- Bueno, ya que no me necesitas, los dejaré
para que hablen – dice mi hermana sonriente, haciendo una pequeña reverencia
para luego salir del lugar con algo de prisa.
- Pensé que no alcanzarían a llegar – digo
alegremente – ya me estaba haciendo a la idea de conseguir otros testigos.
- ¿Y perdernos de ésta boda? Eso jamás –
dice Ryosuke animadamente.
- Es sólo que nuestro vuelo se retrasó –
dice Keito apenado – en verdad teníamos mucho miedo de no alcanzar a llegar a
tu boda.
- Apenas llegamos al hotel nos cambiamos y
nos venimos de inmediato – dice Yuto algo agitado por tanto trote.
- Lo importante es que pudieron llegar, en verdad
gracias por venir – digo haciendo una reverencia.
- No es nada, eres nuestro mejor amigo y
por nada del mundo íbamos a faltar en éste día tan especial para ti – dice
Ryosuke – aunque el profesor Takaki te hizo esperar mucho tiempo.
- Ni que lo digas – suspiro resignado -
apenas me puso el anillo de compromiso dijo que nos casaríamos cuando yo
terminara la universidad, si hubiese sido por mí nos hubiésemos casado en ese
mismo instante.
- A lo mejor él estaba pensando en lo que
era mejor para ti – dice Keito con una sonrisa.
- Sí, es muy buen tipo y se ve que te
quiere mucho – dice Yuto.
- Eso es cierto – sonrío sintiendo mi
rostro enrojecer al recordar todo lo vivido a su lado hasta ahora. Yo suelo ser
muy impulsivo con mis acciones, pero Yuya es siempre tan atento y paciente.
- Yuri es tan lindo cuando se sonroja –
dice Ryosuke con ternura.
- Sí, quién lo viera no pensaría que es uno
de los abogados más temidos del país - dice Yuto con burla.
- Y en un futuro seré un juez temible –
digo con orgullo.
- Eso no lo dudamos, cuando te propones
algo no te detienes hasta conseguirlo – dice Keito.
- Cambiando de tema, ¿Cómo les ha ido en
Nueva York? – Pregunto curioso y más al ver unos sospechosos anillos adornando
el dedo anular de la mano izquierda de cada uno de ellos.
- Nos ha ido muy bien – dice Ryosuke sonrojado
– hace poco nos casamos, simbólicamente, claro está.
- Me alegra mucho por ustedes, me hubiese
encantado asistir.
- Lo sé, pero fue tan repentino que no hubo
tiempo de avisarle a casi nadie.
- Tranquilo, igualmente estaba muy ocupado
con lo de mi boda – digo con una enorme sonrisa - aunque a decir verdad fueron
mi madre y mi hermana las encargadas de casi todo.
- Me imaginaba, eres demasiado descuidado
para estas cosas – ríe Yuto divertido.
- Y un poco tacaño – agrega Keito.
- Ya chicos, no lo molesten – dice Ryosuke
amablemente – de seguro debes estar nervioso ¿verdad?
- Un poco – digo tímidamente.
- No te preocupes, todo va a salir muy bien
– dice con una enorme sonrisa, logrando tranquilizarme.
*Yuya*
- ¿Estás nervioso hijo? – Pregunta mi madre
al terminar de acomodar mi corbata.
- Mentiría si dijera que no – río un poco –
pero me siento muy feliz.
- Es la primera vez que te veo tan contento
porque vas a casarte.
- Quizás lo esté porque se trata de la
persona indicada – sonrío al pensar en mi adorable prometido.
- En eso tienes razón, cuando estás con la
persona indicada todo fluye armoniosamente.
- ¿Y ya llegó papá?
- Sí, antes de que vinera aquí a ayudarte,
tenía que atender algunos asuntos de la empresa – ríe – es el que está más
ansioso por lo que ocurra hoy.
- ¿Ansioso por qué? – Pregunto curioso.
- No sé si debería decírtelo…
- ¿Tan grave es?
- No creo que sea grave, pero tiene que ver
contigo.
- ¿Y de qué se trata? – Pregunto mirándola
a los ojos, notando un destello de picardía en estos.
- Hemos hecho una apuesta.
- ¿Una apuesta? ¿Qué apostaron?
- Apostamos cien millones de yenes a que no
te casas, obviamente yo aposté que si lo harías.
- ¿Cómo pudieron apostar algo así? –
Pregunto riendo divertido, realmente no me molesta tal acción de mis padres, ya
muchos dolores de cabeza les he dado por mi ineptitud.
- Tu padre fue el que comenzó, yo sólo le
seguí la corriente.
- Pues debiste apostar más dinero madre,
porque si voy a casarme – sonrío besando su frente – creo que ya es hora de que
vaya bajando – digo mientras me doy una última mirada en el espejo.
- Es verdad, el juez es bastante puntual y
ya tuvo que haber llegado hace rato – dice acomodando por última vez mis
cabellos.
- Vamos entonces – digo ofreciéndole mi
brazo para que ella pueda tomarlo y así salir juntos de la habitación.
Caminamos sin prisa hacia el gran salón,
notando que los invitados a la boda ya están presentes, guardando completo
silencio al entrar nosotros a éste, viendo en el altar al juez quien ya parece
estar listo para comenzar, en uno de los lados están los mejores amigos de mi prometido
y al otro mi mejor amigo Kei junto a su esposo, siendo los cinco los elegidos
para ser los testigos de ésta unión.
- Ya es hora… - Digo dando un largo y
profundo suspiro antes de comenzar a caminar ante la atenta mirada de los
presentes, acompañado de mi hermosa madre quién sujeta con firmeza y orgullo mi
brazo, haciéndome sentir muy feliz y seguro de tener su compañía.
Al llegar al altar saludo rápidamente a los
testigos y al juez, recibiendo la bendición de mi madre quién se va a sentar al
lado de mi padre en la primera fila, mientras éste me mira expectante, como si
esperara a que huyera o algo parecido.
De repente las puertas del gran salón se
abren nuevamente, dejándome ver al ser más precioso sobre la faz de ésta tierra
mientras comienza a sonar la marcha nupcial, haciendo que sonría ampliamente al
verlo acercarse a mí del brazo de su madre, quién camina orgullosa al lado de
éste. Llegando segundos después hacia donde estoy, sonriéndome dulcemente,
mientras se suelta del agarre de su madre para tomar mi mano y entrelazarlas
con cariño.
- Te amo… - dice en un susurro sin borrar
esa bella sonrisa.
- Te amo – digo firmemente, besando su
frente, acomodándonos para llevar toda nuestra atención al juez.
Durante casi todo el tiempo que duró la
ceremonia tuvimos nuestras manos entrelazadas, sonriendo ampliamente al saber
que estamos dando un gran paso en nuestras vidas, sellando nuestra unión con un
dulce y apasionado beso, rodeados de los aplausos de todos los invitados,
sonriendo al ver a mi padre entregándole un cheque a mi madre, quién lo recibe
emocionada, dándole un beso en la mejilla.
- ¿En qué tanto piensas? – Pregunta Yuri
recostando su cabeza en mi hombro mientras estamos en un auto de camino al
aeropuerto para nuestro viaje a las Islas Canarias, como destino para nuestra
luna de miel.
- En muchas cosas – sonrío acariciando sus
cabellos.
- ¿Qué cosas? – Pregunta curioso y puedo
notar algo de preocupación en su voz - ¿tiene que ver con nuestro matrimonio? ¿Te
arrepientes?
- ¡No! ¡Claro que no mi amor! – Exclamo
tomándolo entre mis brazos, besando sus suaves mejillas – es sólo que estaba
pensando en que me hubiese gustado que nuestra relación hubiese iniciado de
otra manera, una menos rara…
- Te preocupas demasiado por eso – ríe – yo
también fui un poco cuestionable en ese aspecto – suspira – pero no me
arrepiento, porque ahora estoy aquí contigo – dice dándome un dulce beso en la
mejilla.
- A partir de ahora podemos hacer las cosas
bien, dejando ese pasado atrás – sonrío besando su frente.
- Y yo que traigo mi uniforme del instituto
en la maleta…
- Bueno, esa parte no es tan mala – digo
estrechándolo un poco más a mi cuerpo, besando sus labios con necesidad,
mientras que Yuri me corresponde entre risas. Aunque hubiese preferido que las
cosas resultasen de otra manera, no me arrepiento de estar aquí con la persona
que siempre he amado.